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La Pampa está un paso adelante

La Federación de Cooperativas de La Pampa, Fepamco, rubricó días atrás el Pacto Cooperativo por la No Violencia de Género impulsado por la Confederación Cooperativa de la República Argentina, Cooperar. El gobernador Ziliotto, junto a la Secretaria de la Mujer, Liliana Robledo, pusieron en marcha la aplicación de la Ley Micaela que prevé la capacitación obligatoria en la temática de Género y Violencia de Género para funcionarias y funcionarios y para todos los integrantes de la administración pública. Acciones de esta naturaleza demuestran que La Pampa está un paso adelante respecto al respecto a muchos otros territorios de nuestro país.

Prueba de esto es que la OIT recién está reconociendo el derecho al trabajo libre de violencia y acoso a través del Convenio 190, que ahora los países deben ratificar para empezar a desandar el camino en pos de la erradicación y eliminación de la violencia y el acoso laboral y que una vez que lo hagan, empelzarán el derrotero para que los estamentos oficiales e institucionales, adhieran y lo apliquen.

Mientras esto comienza a moverse como una promesa, como el nuevo mandato global de cara al 2020 en las relaciones en el trabajo, porque es la primera vez que se reconoce el derecho al trabajo libre de violencia y acoso, nuestra provincia y nuestras cooperativas ya están trabajando para prevenir y eliminar de sus ámbitos a uno y otro.

Que los pampeanos ya estemos en marcha es una muestra clara de cuánto importa en nuestro territorio evitar las situaciones de discriminación y violencia de género, velar por la protección de los derechos de las mujeres y garantizar la igualdad de oportunidades en el marco del respeto mutuo, desnaturalizar, visibilizar y por supuesto, actuar. En nuestra provincia, erradicar la violencia de género es política de Estado.

Después, cuando Argentina ratifique el Convenio de la OIT, vendrá el tiempo en el que tanto la provincia como las cooperativas deberán analizar si su accionar está alineado con el documento y de ser necesario, realizar las modificaciones pertinentes. Pero para cuando eso suceda, ya habremos avanzado mucho en el camino de generar entornos laborales saludables e inclusivos.

Para nuestro país, sobre todo para aquellos ámbitos en los que no se trabaja con perspectiva de género, el Convenio de la OIT introduce una nueva cateogría jurídica de gran importancia, porque plantea normas centradas en las personas y en su experiencia respecto a todo su ciclo laboral, resaltando además la necesidad de establecer sistemas de prevención. El Convenio 190 de la OIT plantea un cambio fundamental en la definición de violencia, porque hasta ahora, en las distintas legislaciones se hablaba de la intención del comportamiento (si está destinado a provocar, directa o indirectamente, daño), mientras que, en la nueva definición, para que un comportamiento sea configurado como un caso de violencia o acoso no se requiere que haya ni intencionalidad de dañar ni un daño efectivo, sino que sea susceptible de causarlo. Una acción, un comentario o, un acto discriminatorio, son suficientes en sí mismos para configurar violencia.

Algo más, que también es novedoso, el Convenio indica que estos comportamientos deben ser leídos dentro de un contexto social desigual, en el que hay prácticas que están naturalizadas y no provocan el mismo impacto sobre todos los grupos sociales, haciendo hincapié en la necesidad de reconocer y visibilizar que el género por sí solo es motivo de violencia en un sistema desigual para con las mujeres.

Para que quede claro, en el marco de la definición incorporada en el Convenio 190 de la OIT, lo relevante está en entender que quien percibe que está siendo maltratado/a o que está atravesando una situación de violencia, está sufriendo, y se parte del reconocimiento de su padecimiento porque se trata de una experiencia subjetiva.

Mientras Argentina ratifica el documento para erradicar y eliminar la violencia y el acoso laboral, la provincia de La Pampa y nuestras cooperativas, ya trabajan en pos de garantizar el respeto y la equidad, por erradicar la violencia y el acoso laboral, porque para nuestra provincia, los temas de género no son cosa de mujeres o varones, nos atraviesan, así lo entendemos, así lo vivimos y por eso actuamos con firmenza en un camino que tenemos la obligación moral de recorrer para garantizar la plena igualdad.

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