Editoriales | Sergio Ziliotto | Paridad de género

La igualdad necesita una transformación social

Una semana atrás, luego que Ziliotto anunciara su nuevo gabinete, se desató una polémica por el escaso número de mujeres que lo integran. Los ecos del conflicto no se han acallado, continúan reverberando algunas voces.

Es lógico en un tema sensible y escabroso como este. Cronológicamente, el gobernador electo anunció su gabinete y a las pocas horas se alzaron las primeras voces, empezando por la de Agustina García, joven diputada electa por el radicalismo, que no se anduvo con vueltas: “es un gabinete de machos”, expresó en las redes sociales y les enrostró el anuncio del gobernador Verna de hacer efectiva la paridad de género en nuestra provincia.

Las palabras de la futura legisladora, levantada por todos los medios provinciales, encontraron rápido eco y las redes se convirtieron por unos días en un hervidero de opiniones, entre las que se destacaron las voces de las distintas agrupaciones feministas.

Eligió el mismo lugar para respaldar las designaciones del nuevo gobernador la secretaria de Cultura de La Pampa, Adriana Maggio, quien a través de sus redes sociales esbozó una especie de defensa en la que no quedó demasiado claro qué quiso decir.

Usando lenguaje inclusivo, tituló sus palabras “Muchaches, soy mujer y estoy acá” y dedicó los párrafos siguientes a teorizar sobre lo difícil de ser mujer y el momento fantástico que vive el feminismo, las herencias, el derecho al voto, a la igualdad, el reconocimiento del trabajo y bla, bla, bla, que no venían al caso, para terminar reafirmando su compromiso con el cargo, esgrimiendo una frase de Simone Parks “la única forma de demostrar ser capaz es hacerlo”, y volvió al título para cerrar sus palabras.

Maggio no debería olvidar que una golondrina no hace verano y de paso, si quiere aportar, esbozar argumentos, la literatura no es conducente en una discusión, mucho menos puede contribuir en un debate de este calibre.

Luego se hicieron públicos los cuestionamientos del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Géneros de la Facultad de Ciencias Humanas que consideraron “un retroceso la ausencia de mujeres en los máximos cargos de decisión en el gabinete”. Recordando la legislación vigente aseguraron que “no se avizora convicción política para plasmar en los hechos el espíritu de estas legislaciones”. La misiva concluye solicitando a Ziliotto “que analice la profundidad política de las decisiones asumidas” para agregar que “de lo contrario será ofensivo cualquier discurso que refiera a políticas de género cuando no se ha tenido la decisión de incluir a las mujeres”.

La realidad es que Sergio Ziliotto duplicó el porcentaje de mujeres en el Gobierno provincial: del 12,3% de la actual gestión, pasó al 23,2%, las mujeres ocuparán 16 cargos sobre un total de 69.

Lo que sucede es que resultan menos visibles porque mientras que en la gobernación de Verna 2 mujeres estaban al frente de ministerios, Fernanda Alonso y María Cristina Garello, en la administración del gobernador electo no hay mujeres al frente de ministerios, los cargos femeninos comienzan en las segundas líneas de conducción.

Ahora bien, más allá de números, es innegable que, en el mundo, en todos los países en los que desde lo formal las mujeres tienen los mismos derechos, no hay acceso igualitario a los lugares del sistema político.

La paridad aparece precisamente como un reclamo justo y necesario para asegurar la representatividad en términos de presencia femenina. De hecho, las mujeres se encuentran cada vez más presentes en los espacios de poder y eso es un avance en el camino hacia la igualdad, pero falta muchísimo por recorrer.

Lo que no deberíamos olvidar en ese recorrido, es que la desigualdad no se soluciona simplemente con más cantidad o más protagonismo de las mujeres, es necesario impulsar además propuestas que impliquen una transformación social, de lo contrario, las mujeres no podrán superar el techo de cristal, que se ha definido como la barrera invisible que impide que las mujeres ocupen posiciones de responsabilidad, tanto en el ámbito político, económico como social. La paridad de género per se, no soluciona la desigualdad, ayuda, y mucho, pero es insuficiente.

Sólo una verdadera transformación social garantizará una real igualdad de la mujer en el acceso a la política y otros ámbitos de decisiones y que logremos esa paridad es crucial, porque está demostrado que la condición femenina mejora la democracia.

Entonces, está bien contar si hay más o menos mujeres en este o aquel gabinete y también empujar por llegar al ansiado 50 y 50, por la aplicación de leyes como mecanismo para garantizar el acceso a cargos representativos, pero lo que verdaderamente hay que generar no es solo un avance en la representación parlamentaria o en el ejecutivo, por lo que hay que bregar de verdad es por las reformas culturales.

No alcanza con ocupar lugares, es necesario tener y propagar conciencia de género para que en la práctica sea real la implementación de políticas de género. Sólo una transformación social garantizará una verdadera igualdad y equidad de género, ahí radica la verdadera lucha.

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