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La historia de la joven que ayuda a los abuelos con sus mandados: "solo quiero llegarles con algo de paz"

Nadia Lucero es una joven profesional de nuestro medio, que con mucho esfuerzo logró hacer una carrera universitaria de la que tiene muy lindos recuerdos. Hoy, vive en Pico, trabaja en nuestra ciudad pero, como tantos se sintió movilizada por lo que le pasa a gran parte del mundo por estos días.

Fue así que decidió utilizar las redes sociales con un enorme espíritu solidario. Nadia decidió ofrecerse para algo tan simple pero a la vez valioso, hacerle mandados a los abuelos. Sólo la tienen que llamar a su teléfono o mandarle un mensaje y ella, dentro de las posibilidades está dispuesta a ira al mercado, a la carnicería o a la farmacia y traerle lo que le pidan.

"Todo despertó ayer, cuando compartía el almuerzo con mi padre y lo noté nervioso, ansioso y a la vez desconcertado. Y él nos tiene a nosotros, también puede moverse por sus medios, trabajar, pero es lógico pensar en aquellos abuelos que viven solos y también me los imagino atemorizados o paralizados por la situación".

"Igual, somos de una familia de acunar estos valores -recordó- ya que tengo un sobrinito que a fin de año donó sus juguetes para los que no podían tenerlo. Y así hicimos de la solidaridad una práctica necesaria, y es como una fuerza que nos sigue impulsando".

"Ahora me proyecté en esto. Y ofrezco desde la casa que alquilo en el barrio Este, 29 y 28, esta posibilidad de ayudar. Es un barrio de muchos abuelitos -comentó- donde compartimos el saludo, el buen día o el buenas tardes, pero ahora no los puedo ver y me imagino que les está pasando". "Porque si uno que es joven, yo tengo 28 años, se atemoriza ante lo que se vive con esta pandemia, es lógico ellos teniendo en cuenta que son grupos de riesgo".

"Me parece que de esta forma no sólo le voy a hacer un mandado, sino transmitirle un poco de paz, hacerlos sentir que pensamos en ellos y hacemos algo por ellos".

"Esto yo ya lo hice en San Luis -continuó en su relato- donde estudié la carrera de psicología durante varios años. Durante seis años viví en la casa de dos abuelitos: Elena y Juano. En su momento pagué un alquiler y a los pocos meses ya compartía asado los domingos con ellos, le hacía mandados o los acompañaba a pasear. Se que para Elena y Juano fui su nieta y yo me sentía parte de su familia. Y eso me formó un sentimiento muy fuerte, especialmente hacia los abuelos".

Nadia no pudo esconder su emoción en ese relato y tampoco el cronista se le hizo fácil seguir escuchándola. Pero entre lágrimas y palabras entrecortadas, Nadia reconoció que el pedido es "guardarse en casa y está bien que lo pidan". "Pero por otro lado pienso, si no somos nosotros, los jóvenes los que puedan ayudarlos, quiénes van a hacerlo..?".

"Por eso, es mi intención brindarle paz en la mediada de las posibilidades. Espero ser eco de esto para que otros que lo piensen se animen a esto o a otra actividad solidaria. No ne interesa andar haciendo público mi nombre, mi teléfono o donde vivo, pero se que es la forma que los abuelos o quien lo necesite por alguna imposibilidad de movilizarse lo haga".

Así Nadia Luciero, la chica de barrio Este, dejó el número de su teléfono (2302+649537) y, más que nada, ofreció su corazón.

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