POLICIALES | Grupo Especial | Unidad Regional II

"La función principal del Grupo Especial es salvar vidas"

El comisario Martín Portillo abrió las puertas de la división a diario La Reforma a fin de conocer cómo se preparan y de qué manera actúan ante los diferentes eventos policiales que se suscitan en la ciudad.

¡Policía!¡Policía!, la advertencia es clara. El Grupo Especial de la Unidad Regional II está en acción y poco puede hacerse desde ése momento para que la fuerza pública más capacitada en estrategias de acción, vea interrumpida la labor para la cual fue convocada al lugar.

La división parece tomada de una película estadounidense y su implacable accionar transmite un respeto hacia el resto de la ciudadanía que observa cómo el equipo liderado por el comisario Martín Portillo allana el camino para los uniformados de las distintas comisarías locales.

Con una vestimenta camuflada, cascos y chalecos negros, pasamontañas que sólo dejan ver los ojos de los uniformados, conforman un cuerpo claramente distinguible al del resto de la Policía de La Pampa. Aunque mucho puede elucubrarse sobre ellos, poco sabe y es por eso que diario La Reforma se metió de lleno en un día de trabajo de la unidad, para interiorizarse sobre esta particular división.

El reloj marcaba las 9.30 horas cuando, en un sábado de junio, los integrantes del Grupo Especial irrumpieron en una vivienda de barrio El Molino. Chequearon las habitaciones, redujeron a dos personas y aseguraron el perímetro para que el personal a cargo de Luis Videla continúe con sus diligencias.

El trabajo hecho, una vez más. Pero las tareas no concluyeron cuando abandonaron el domicilio intervenido, puesto que de regreso a la base realizaron conjuntamente un análisis para repasar, detalladamente, cómo se actuó. En ése momento, un cronista de este medio se hizo presente en el establecimiento.

Cada uno de los integrantes abandonó la comodidad de sus asientos para ponerse de pie y saludar con total amabilidad al recién llegado, un claro indicio de los valores inculcados. El jefe fue anunciándolos a cada uno por su nombre de pila, apellido o pseudónimo: “Esta es nuestra oficina”, manifiesta la autoridad con una sonrisa en su rostro.

Aunque las instalaciones distan mucho de lo que podría verse en largometrajes taquilleros, posee todo aquello que necesitan los uniformados para entrenarse cada día pero, a su vez, cuenta con un poco del esfuerzo de cada uno de ellos: “Algunas de las paredes de estos edificios las levantamos nosotros. Y hablo en plural, porque yo no doy órdenes para que otros las cumplan. Acá trabajamos todos y jamás falta la voluntad de alguno de los chicos”, puntualizó.

El acondicionamiento de los espacios para el CQC o el gimnasio también son producto del sacrificio de los empleados de la fuerza. El paso de sus integrantes por el Grupo no sólo quedará marcado por lo hecho en materia laboral, sino por lo que han dejado para que crezca día a día.

Mientras cada uno de los uniformados se alistaban para repasar los ejercicios de rutina que presenció este medio, el jefe comenzó con un repaso histórico de la unidad, que cuenta con apenas dos décadas de funcionamiento en General Pico.

Historia

“El Grupo madre nace allá por el año 1989, cuya base de actividades se encuentra en la ciudad de Santa Rosa, bajo la conducción del comisario inspector Héctor Sosa. A raíz del funcionamiento de este equipo de trabajo es que una década más tarde se desarrolla el primer curso de Operaciones Especiales”, recordó Portillo.

Seis piquenses formaron parte de esa primera instrucción y junto a otros dos uniformados conforman la primera unidad de esta ciudad, tras un acta de resolución firmado en el año 2000. “Estos policías aprueban el curso por sus grandes convicciones de querer crear un Grupo Especial en la Unidad Regional II, debido a que aquí existían determinados conflictos en la faz operativa”, puntualizó el jefe.

Un 7 de febrero se decidió la creación y se estableció que la base de operaciones, donde actualmente se desempeñan los efectivos, se ubicaría en la Comisión de Fomento de antaño. Este sector de barrio Rucci, en calle 109 y 8, resultaba ser conflictivo por lo que la llegada del destacamento trajo mayor tranquilidad al lugar.

Exigencia

El Grupo Especial interviene cuando a partir de las investigaciones que realiza el Ministerio Público Fiscal, acompañando a los jefes de jurisdicción, se registra la utilización de un arma de fuego o arma blanca por parte del sospechoso, cuando el individuo es agresivo ante la presencia policial o se requiere la protección de los uniformados por la peligrosidad del contexto.

A raíz de la preparación que tenemos, minimizamos el riesgo que una persona se resista al accionar de la Policía. Controlamos la situación y cuando se logra, ponemos al individuo a disposición de la Justicia. A veces, es chocante la forma en la que ingresamos, pero el delito que se investiga no es uno ordinario

Es por ello que ingresar al cuerpo táctico más capacitado de la provincia de La Pampa no es una tarea sencilla. Los aspirantes que concluyen su capacitación como policía de calle son asignados a distintos destinos donde se requiera su servicio, pero una vez formados pueden continuar con sus capacitaciones.

La Jefatura de la Policía otorga distintos cursos entre los que se encuentra el de Operaciones Especiales, anteriormente mencionado. Primeramente, tenía una duración de un mes, luego 45 días y, en la actualidad, se prolonga hasta 60 para que concluyan satisfactoriamente con la formación.

Distintas etapas deben ser aprobadas para luego poder solicitar el ingreso a la fuerza. Partiendo de una preparación física inicial, debe cumplirse con la estación de Agua, donde se aprende buceo y técnicas de rescate. En Cuerdas, el rapel de rescate y táctico son obligaciones por rendir, para luego darle paso a uno de los mayores filtros del aprendizaje: el Tiro en polígono requiere de una exactitud plena, debiendo pasar con un puntaje ideal.

La última etapa, de Cuarto Cerrado, tiene subdivisiones: Defensa Personal, donde los efectivos aprenden Taekwondo y Hapkido de la mano de Jorge Heinz. “Requiere de mucho autocontrol. Es lo que uno más utiliza y lo que menos se quiere implementar es el armamento letal. La función principal del Grupo Especial es salvar vidas, tanto de la víctima como del victimario”, indicó Portillo.

El CQC (por sus siglas en inglés Combate a Cuarto Cerrado), no deja de ser una de las pruebas más precisas para el acceso al cuerpo y la permanencia en el mimo. Se lleva a cabo con balas de plomo, por lo que un mínimo error puede ser letal. “Una barrida caliente, como le llamamos nosotros, te deja fuera de la fuerza. Siempre se debe apuntar para arriba o para abajo”, explicó mientras los efectivos realizaban una muestra en las habitaciones del lugar.

La exigencia física, corporal y técnica que se requiere barre con muchos interesados, puesto que según las estadísticas ofrecidas por el comisario, sólo un 10% de los aspirantes logra ingresar. “Cada uno de nosotros debe poder confiar en el compañero, por eso es tan necesario que la intensidad de las capacitaciones sea tan elevada. Deben estar preparados para cualquier tipo de intervención”, aseguró.

Esta división difícilmente otorga segundas oportunidades, justamente, por la precisión que se requiere a la hora de proceder. “Nosotros analizamos todo cuando recibimos una petición de ingreso, desde los antecedentes de salud, como los laborales. Una vez en el curso, deben aprobarlo de corrido, si se falla no tienen manera de volver a hacerlo”, destaca el comisario.

“Los hombres que integran este equipo, tienen condiciones y cualidades que, tal vez, otros no las tengan, por lo que eso también nos hace especiales”, ratificó el jefe. Es que una fuerza elitista como la que comanda, requiere de un máximo de preparación que dista de otras divisiones.

“Sabemos lo que vivimos en los selectivos para ingresar, dejando de lado la familia, sufriendo exigencias psicológicas y físicas que para llegar a una sola meta que es la de recibir la mención de Comando policial”, añadió.

Si bien cada uno de ellos está preparado para resolver cualquier tipo de situaciones que lo amerite, se encuentran especializados en distintas funciones. Francotiradores, motines carcelarios, custodias VIP son algunas de ellas. El brechero, posiblemente, sea uno de los que mayor responsabilidad tiene.

Su acondicionamiento físico contempla una estructura muscular superior para soportar un peso en equipamiento que excede a los 30 o 40 kilos con respecto al resto. Aún así, debe ponerse en la línea frontal del ataque para abrir puertas y mover obstáculos, tanto dentro como fuera del domicilio. La velocidad del operativo será marcada por su capacidad para cumplir con ello.

El intercambio es enriquecedor, destacan. Es por ello que el Grupo Especial viaja a otras provincias con realidades y sociedades distintas, adquiriendo mayor experiencia. De regreso en General Pico, todos los saberes incorporados son bajados e incorporados al contexto de esta ciudad.

Armamento

Tal como fue explicado al comienzo del texto, se realiza una evaluación de la intervención a fin de lograr un perfeccionamiento y crecimiento continuo. Así mismo, se lleva adelante un control del equipamiento utilizado: “Cuando volvemos de operar, se verifica todo el armamento para luego ser resguardado en el depósito.

Se utilizan dos tipos de armas a excepción del brechero que carga, además del equipamiento necesario para destrabar aberturas, con una escopeta 270. La primaria es una pistola ametralladora FMK-3, mientras que la secundaria es un arma corta, de puño y se encuentran adaptadas con miras holográficas, que permiten una mayor visión de campo.

En caso de requerirse la participación de francotiradores, estos poseen un Remington 700 con calibre .308. Aunque no es habitual en General Pico, se suele acudir con un Fal del mismo calibre cuando los delincuentes cuentan con un armamento inusual.

¡Mirá el video con el entrenamiento!

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