Editoriales | Educación

La Educación tiene que dar el gran salto

Mañana empiezan las clases, por lo cuál hay muchas familias ultimando detalles para que esté todo listo. Los chicos que comienzan un ciclo, ya sea primario o secundario, esperan el lunes con expectativa y los que ya están en los grados superiores de ambos niveles, estarán con caras largas por partida doble: porque se terminan las vacaciones y porque la escuela les aburre. Y mal que nos pese, tienen razón, no es divertido que se terminen las vacaciones y mucho menos, tener que ir todo el año a un lugar que les resulta tedioso.

La pregunta que esquivamos es por qué se aburren los chicos en la escuela, por qué no les gusta. Tal vez la respuesta sea porque todo ha cambiado menos la Educación, y referimos a cambios de verdad, no superficiales, cambios, transformación. El mundo ha cambiado, la ciencia ha cambiado, la música ha cambiado, el periodismo lo ha hecho, el arte, la cocina, todo, menos la educación. El sistema educativo, y no piense que es un problema sólo de nuestro país, sigue anclado en el siglo pasado. Todo cambia menos la educación, entonces ¿por qué los chicos no se aburrirían?

Los chicos aprenden lo que les resulta interesante, lo que es relevante para ellos y aprenden diferente a como aprendíamos nosotros, simplemente porque son diferentes a nosotros y porque nacieron y crecieron en un mundo completamente distinto al nuestro, porque la tecnología cambió todo: la forma de comunicarse, la forma de relacionarse, la forma de informarse, la forma de convivir…por qué no debería haber cambiado también la forma de enseñar y lo que deben aprender. Ya es hora de que la escuela evolucione, que deje de enseñar como aprendíamos nosotros. Queremos que los chicos de hoy se eduquen como en el siglo pasado y eso, simplemente no es posible.

Antes necesitábamos saber, guardar datos, conservarlos, porque ir a buscar esos datos implicaba un esfuerzo, el solo hecho de encontrarlos era un trabajo, hoy nada de eso existe, los chicos están a un click de distancia de cualquier cosa que quieran averiguar, y ese click es a toda hora, en todo lugar y en cualquier momento. ¿Y queremos que se aprendan cuándo fue la declaración de la Independencia, para qué?

Si no rompemos las barreras y damos el salto, si no nos empezamos a preguntar qué habilidades van a necesitar, si no empezamos a conectar la escuela con sus necesidades y con las transformaciones, la crisis y la brecha va a ser cada vez mayor. Necesitamos repensar la educación, necesitamos docentes que se atrevan a dar el gran salto, que se animen a transformar desde sus aulas, que no tengan miedo a relevar los viejos contenidos para empezar a escuchar lo que sus alumnos de verdad necesitan.

¿Alguien puede ignorar que el método del alumno receptor, sentado en silencio en su banco, escuchando atentamente lo que dice el docente, ávido por sus palabras, por tomar nota y captar cada sílaba de su explicación, es un modelo impensable hoy? No hay manera de imaginar en el contexto actual, un alumno pasivo, receptor de conocimiento. Los chicos se pasan el día conectados, cada vez desde edades más tempranas, tienen el mundo en la mano para consultar, averiguar y aprender, llevan ese mundo en el bolsillo de la mochila y pueden saciar su curiosidad sobre lo que quieran cuando quieran. Y nosotros pretendemos seguir con la enseñanza de la retención, el almacenamiento y el recitado de información, seguimos tratando de evaluar con un aprobado la acumulación de conocimientos que los chicos no pueden poner en valor porque no saben para qué les va a servir.

El mundo ha cambiado, está cambiando y va a cambiar a velocidad cada vez más vertiginosa, en ese mundo de transformación permanente, que la escuela analice si va a cambiar y cuándo va a hacerlo no es una opción, es una necesidad y es urgente, porque la brecha se abre un poco más cada año, porque cada vez va a ser peor.

La escuela ya no puede ser el lugar que transmite el conocimiento, los chicos no necesitan que les transmitan conocimientos, eso está perimido, la escuela tiene que ser un lugar en el que la información se comparta, se debata y se opine, un espacio para analizar, aplicar y crear conocimiento. La escuela de hoy, necesita docentes que hablen con sus alumnos, no que hablen a sus alumnos, y también docentes que estén dispuestos a aprender con sus alumnos, que no tengan miedo de reconocer que no son poseedores del saber, que se animen a escuchar y acompañar.

Mañana empiezan las clases, si queremos que los chicos de hoy se eduquen como en el siglo pasado seguiremos perpetuando el error. Claro que ponerlo en palabras es mucho más simple que hacerlo, pero por algo hay que empezar. Por ellos tenemos que ser capaces de romper las barreras y dar el gran salto.

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