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La doble vara

Había que dejar pasar unos días para poner en perspectiva lo ocurrido, para poder visualizar con un poco de distancia los hechos. Dejar pasar algunas jornadas aporta la ventaja de poder omitir la temporalidad, posibilita poner los sucesos todos juntos para abarcarlos en un mismo análisis. El pantallazo general en casos como el de Formosa es muy significativo y revelador, deja al desnudo de manera brutal, la doble vara con la que juzgamos los hechos según se trate de un compañero de espacio o un opositor.

Repasemos brevemente: el jueves de la semana pasada la administración de Insfrán decidió volver a la Fase 1 del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en la ciudad de Formosa, tras la detección de 17 casos positivos de coronavirus. El gobernador definió esta situación como un “rebrote de contagios”, por lo que el Centro de Atención Integral de la Emergencia Covid-19, resolvió el regreso al ASPO hasta el 18 de marzo “a los fines de mitigar la circulación y propagación del virus”. Esta medida implicó la “suspensión de la flexibilización de actividades dispuestas a nivel provincial”, la caducidad de los certificados de circulación y la suspensión del transporte interurbano entre localidades de la provincia.

Los únicos exceptuados eran los esenciales: personal de salud, docentes, fuerzas de seguridad, trabajadores del sector público convocados para garantizar los servicios esenciales y autoridades superiores de los gobiernos nacional, provincial y municipal. Entonces se pudrió, los comerciantes, que supuestamente tenían que cerrar otra vez sus comercios después de haber aguantado todo lo que aguantaron durante el último año, dijeron basta y salieron a las calles a manifestar.

Fue la hecatombe, las protestas derivaron en un desmadre, hubo graves enfrentamientos con la policía, corridas, confusión y violencia institucional. La fuerza reconoció que arrojó “agua a presión, gases y disparos con postas de goma”, pero nada dijo de los manifestantes lastimados, ni de las 92 personas detenidas, entre ellas periodistas y 13 menores de edad, ni de las denuncias del trato que recibieron los manifestantes durante la detención y luego, en los lugares en los que permanecieron tras las rejas.

En ese contexto, el abanico de reacciones tras lo ocurrido es muy elocuente e ilustrativo, la doble vara es absolutamente reveladora. Empecemos por recordar que ya en noviembre pasado la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que se autorice el ingreso de ciudadanos, al considerar que había una “restricción de derechos”. Todo un antecedente predecesor de lo que ocurre en Formosa, un territorio en el que fue necesario que interceda la Corte Suprema para garantizar los derechos de sus habitantes. Y ahora esto.

Tras los incidentes, organismos internacionales de Derechos Humanos expresaron su preocupación: el Coordinador Residente de Naciones Unidas Argentina, Robert Valent, indicó: “La respuesta de la policía implicó el uso de violencia indiscriminada en personas heridas y detenidas”. Amnistía Internacional hizo pública su “condena a la represión a manifestantes en Formosa” y señaló que “el Estado debe garantizar el derecho a manifestarse y tomar los recaudos necesarios para asegurar que las fuerzas de seguridad se conducirán de acuerdo a los estándares internacionales”.

Increiblemente la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, emitió un comunicado en el que la doble vara es pasmosa. Si bien repudió “la violencia ejercida por integrantes de la policía provincial de Formosa sobre los manifestantes”, justificó el hecho al hablar del “uso político que algunos sectores de la oposición hacen de estos hechos y la violencia desmedida de algunos manifestantes”. Tan calamitoso fue el mensaje, que el director ejecutivo de Human Right Watch para América Latina, José Miguel Vivanco, expresó su preocupación por el comunicado de la Secretaría de Derechos Humanos y afirmó que “su aparente incapacidad para realizar un análisis despolitizado de la situación refuerza la urgencia de nombrar un Defensor del Pueblo independiente”.

Por su parte, el jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, replicó en su cuenta de Twitter el comunicado del organismo que preside Pietragalla, y señaló: “el Estado debe garantizar la libre expresión pacífica de la ciudadanía. En momentos de angustia colectiva, tiene que primar la serenidad. La violencia nunca es el camino. Y mucho menos la violencia institucional”. Y la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, rechazó “la represión a toda manifestación pacífica, así como nos oponemos a la restricción a la libertad de expresión. Nuestra obligación es fortalecer las instituciones y reducir la violencia”. La ministra que, dicho sea de paso, está hastiada de este tipo de cosas.

La doble vara es significativa y reveladora, es uno de nuestros grandes males, es la foto de nuestra endeblez moral, de nuestra pequeñez. También es una demostración de cómo somos y una descripción perfecta de porqué estamos como estamos.

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