Editoriales |

La corrupción mata

Las emergencias siempre generan un aumento en el riesgo de corrupción, mucho más cuando la cuestión está encarnada en el ADN, como es el caso de nuestro terruño.

Las emergencias siempre generan un aumento en el riesgo de corrupción, mucho más cuando la cuestión está encarnada en el ADN, como es el caso de nuestro terruño. Nos pasó en la primera crisis sanitaria y económica del Covid-19, puede volver a pasarnos en la segunda ola. Lo correcto, lo esperable, lo razonable y procedente, es que no vuelva a ocurrir. Si sucede, sería una nueva contribución al retroceso democrático en medio de la pandemia.

Recordarán que el último Indice de Percepción de la Corrupción publicado por Transparencia Internacional nos ubicó en el puesto 78 sobre un total de 180 países. Obtuvimos 42 puntos, 3 menos que en 2019, lo que nos llevó a retroceder 12 puestos en el ranking mundial durante el 2020, el primer año de pandemia y de gestión de Alberto Fernández.

El índice, que se creó en 1995, se construye a partir de evaluaciones y encuestas a expertos y empresarios, sobre la corrupción. Según Pablo Secchi, director ejecutivo de la organización Poder Ciudadano, a cargo del capítulo local de Transparencia Internacional, la explicación de nuestro retroceso, obedece a varias razones, entre las que se destacan dos: el manejo poco transparente de las compras y contrataciones durante la pandemia y los intentos de avanzar en el Poder Judicial por intereses partidarios del Gobierno, que nada tienen que ver con las necesidades de la ciudadanía.

“Hubo muy poca transparencia, muy pocas de las compras se hicieron por los canales normales” y además, “salieron algunos decretos para apurar las compras en emergencia, pero no se procedió con un sistema de control acorde a lo que fue esta emergencia”, explicó Secchi cuando se dio a conocer el Índice de Percepción de la Corrupción, allá por el mes de enero. Y agregó que encontraron “un montón de compras y contrataciones que tampoco tienen que ver con la pandemia pero que se metieron dentro de la emergencia para salvar los sistemas de control que existen”. O sea…

Respecto al otro punto, Secchi señaló que hubo un claro intento del Gobierno de pretender influir en la Justicia y hacer cambios en el Poder Judicial y en la Procuración, que tiene que ver más con intereses del Gobierno propios de problemas de su partido, que con efectivamente una reforma necesaria para mejorar los sistemas de Justicia”. O sea…

Las emergencias siempre generan un aumento en el riesgo de corrupción y la corrupción siempre agrava las emergencias, agudiza la amenaza, profundiza los peligros, las fatalidades y hace más desgraciadas las desgracias. Corrupción y emergencia combinadas son catastróficas, las padecimos en el primer año de pandemia, lo razonable es que durante la segunda ola, Argentina dé una respuesta adecuada a la emergencia, en el marco del respeto del Estado de Derecho y de los derechos de los ciudadanos.

Hablamos de contar con sistemas acordes a la contingencia, sistemas de compras y contrataciones públicas eficientes y transparentes. Hablamos de poder confiar en que el país seguirá comprando y distribuyendo vacunas sin que vuelvan a mediar los VIP, los estafadores, los tramposos y los privilegiados, los crueles ventajeros que ponen el brazo salteando a los viejos, los docentes y el personal de salud.

Hablamos de reforzar los controles, las instituciones encargadas de supervisar que los recursos lleguen en tiempo y forma a quienes los necesitan. Hablamos de activar todos los organismos anticorrupción que tengamos a mano, que pongamos a trabajar a todos los entes encargados de supervisar. Hablamos de tolerancia cero a las contrataciones espúreas, a las irregularidades, a los conflictos de intereses y los precios inexplicables. Hablamos de garantizar el acceso a la información, de manera sencilla, puntual, fácil de entender, al alcance de cualquiera que la requiera. Hablamos de defender la democracia y crear las condiciones para que los ciudadanos tengamos el derecho de exigir que hagan lo que corresponde porque corresponde.

Estamos tan quemados que nos conformamos con poco, cada vez con menos, pero realmente, que en el medio de una pandemia tengamos que lidiar con hechos de corrupción, es demasiado. La tenemos tan naturalizada, que nuestro nivel de indignación está completamente atenuado. Para que nos quede claro, la corrupción en medio de la emergencia sanitaria, implica, entre otras tantas cosas, que muchos que no debían morir, mueren. La corrupción mata.

Dejá tu comentario