Provinciales | Vecinal San Etelvino

La Comisión de Fomento San Etelvino comenzó con su espacio de apoyo escolar

La institución que lleva el nombre del barrio, inició el pasado lunes el taller para jóvenes que deben rendir materias en el mes de febrero. Así mismo, el espacio abrirá sus puertas durante todo el año.

El San Etelvino encuentra en el corazón del barrio una vecinal que día a día abre sus puertas para que una gran cantidad de personas asistan a realizar actividades físicas, como boxeo, pero también lo hacen para aprender. De manera totalmente gratuita, pueden continuar con sus estudios extracurricularmente.

Es que un grupo de profesores y colaboradores se brindan a diario para que todo funcione según las expectativas, destinando horas de trabajo para que estudiantes de distintas escuelas puedan evacuar dudas, estudiar y recuperar materias en su desarrollo estudiantil, superando ciertas dificultades.

Ana Pechín, una de las personas a cargo del espacio de apoyo escolar se refirió a ello en diálogo con diario La Reforma: “Hay dos profesoras que estamos fijas y se nos van acoplando otras personas que colaboran con el taller. Asimismo, logramos sumar profesores con los chicos de las prácticas comunitarias de la Facultad de Humanas”, destacó.

Para que ello sea posible, más de ocho personas brindan las clases durante el año recibiendo el apoyo de los estudiantes de la Universidad Nacional de La Pampa, para sumarse al apoyo escolar. Paralelamente a ello, Betsabé Rodríguez encabeza el Taller de Alfabetización al cual se sumaron otras jóvenes del mencionado centro de estudios.

Desde el pasado lunes, los bancos ya están disponibles para quienes requieran ayuda en la aprobación de las materias. Las clases se dictan lunes y miércoles, de 18:00 a 19:30, aunque el horario suele extenderse algunos minutos, si así lo requiere el estudiantado que asiste a la vecinal.

“Estamos aprovechando el mes de febrero para la gente del secundario que necesita preparar sus asignaturas para rendir. Pero una vez concluidas las mesas, conectamos directamente con el dictado anual, que se desarrollará hasta el mes de diciembre”, aseguró Pechín.

Si bien muchos acuden con tiempo de antelación para una mejor organización del estudio, hay quienes se inscriben sólo con jornadas previas adeudando gran cantidad de materias. Por otra parte, según lo informado, hay jóvenes que asisten todo el año aunque no tengan tareas pendientes.

“Este es un espacio libre, algunos vienen porque dicen que los obligan, otros vienen a pasar el rato, pero se va trabajando así, según las necesidades de cada uno”, añadió. “Abrimos el lunes y de ahora en más hasta fin de año están todos invitados para venir, pero en principio nos vamos a mantener los días asignados”, destacó.<EM>Aún así, manifestó que en caso de verse modificado el horario o las jornadas de estudio, se informará pertinentemente tanto en las redes sociales como a cada uno de los asistentes que concurre habitualmente.

Apertura

Ana, quien está al frente de la coordinación del espacio, explicó en reiteradas oportunidades que se trata de un sitio de puertas abiertas para cualquier vecino de la ciudad. “Esto está abierto para gente de cualquier barrio. Hay niños que llegan caminando, en bici, en el colectivo -que tenemos parada a veinte metros de la vecinal-”, comenzó.

Además, aseguró que a otros estudiantes los llevan los familiares o adultos a cargo, aunque se encuentran en un lugar accesible para toda la ciudadanía. Si bien apenas cuentan dos clases desde la apertura en el corriente año, casi una docena de chicos concurren a estudiar.

“Hay padres que se quieren quedar y se quedan, por supuesto, bienvenidos y otros que prefieren no estar para que su hijo o hija se desempeñen con tranquilidad. A nosotros nos parece que eso es optativo y si quieren presenciar la clase, no pondremos obstáculos”, amplió.

Para que los progenitores tengan también garantías de seguridad, se realiza un registro de entrada diaria sobre los participantes. En él, figura a quiénes los retiran, a quiénes no, con sus nombres y apellidos. A su vez, se solicita el número de contacto personal para mantener una comunicación activa a fin de evitar pormenores.

Ingreso y preparación

Cada caso particular, requiere de una atención específica, sobre todo a aquellos niños que deben aprobar numerosas materias. Las profesoras buscan indagar qué sucedió con cada uno de ellos para afrontar la enseñanza de una manera particular y que encaje con cada caso.

“Cuando es así, siempre tratamos de hablar con el estudiante o el adulto a cargo para conocer cómo se llegó a este punto. Lo que estamos viendo es que hay materias que cuestan más que otras, por supuesto, aunque en la adolescencia por ahí están más distraídos con otras cosas. Sin embargo, tenemos algunos estudiantes que se llevaron todo, en un mes lo prepararon y lo rindieron bien”, apuntó.

La educación no se limita solo a lo que deben incorporar de cada materia sino que se aspira a una enseñanza más integral. “Hay gente que por ahí tiene una previa, tratando de asistir al niño en lo específico de cada asignatura, pero también también inculcarles o transmitirles una técnica de estudio, una manera de organizarse, porque sino sienten que se hace eterno”, explicó.

De esta manera, busca facilitar las metodologías de aprendizaje realizando un cronograma y dividiendo los temarios para enseñarles a los estudiantes que, con una buena diagramación, es posible lograr el objetivo propuesto. “Si nos damos cuenta que desde este punto hasta que rinden no llegan con dos clases por semana, tratamos de vincularlos con otra institución que da apoyo escolar para que puedan puedan acomodarse”, añadió.

Aseveró que la idea es que a siempre es que los participantes de la actividad logren ser independientes a la hora de organizarse y estudiar, pese a que “las consultas siempre van a estar”. Básicamente, lo que se busca es que los chicos “aprendan a aprender”.

Espacio de contención

Muchos de los asistentes, tanto niños como adultos arriban para dar solución a sus problemáticas con el estudio, pero las horas transcurridas allí contribuyen a la formación de lazos de confianza con los profesores. Ello hace de las clases, un aporte integral a la sociedad toda.

“Se dan charlas con ellos, que nos cuentan cosas de su día a día, que les pasaron o que acontecieron en el colegio y nosotros colaboramos para que lo puedan transitar de la mejor manera. Es por eso que nosotros sentimos que estamos brindando un servicio más grande que sólo la educación de una materia”, dijo Pechín.

Esa cercanía es fundamental y tanto los estudiantes como las profesoras lo sienten de ésa manera: “La verdad que cuando pasa es muy bonito, porque por ahí vienen sin tarea, a cebarnos mates, a charlar o por ahí se copan con lo que está practicando el otro compañero. Eso es una manera de reafirmar el conocimiento y de empezar a conectar, manteniéndose, interesado con el aprendizaje”, añadió.

Trabajo, de corazón

Lucía, una de las profesoras que se sumó a la charla junto a su compañera, explicó cuál es su sentir respecto a esta tarea ad honorem: “Soy del barrio y me pareció súper interesante acercarme para participar. Me tocó con los chicos de primaria. Me parece que aportar algo por mínimo que parezca, es un montón”, afirmó.

“Un momento de encuentro, compartir la merienda, hacer la tarea, el generarle al niño la posibilidad de crearle oportunidades, siendo la educación una de ellas son algunos de esos aportes. Que los chicos crean y puedan soñar un montón de cosas, y ésta es una de esas, para nosotros es sumamente reconfortante”, describió.

En este contexto, agregó que el interés en aumento de la gente que consulta por el espacio es una manera de resignificar lo realizado durante 2019. Según sus palabras, gracias a ello se pone en valor la labor que se lleva adelante, logrando así el apoyo de los padres, madres y vecinos.

Devolución

Los objetivos cumplidos son, en gran parte, gracias a el constante sacrificio de quienes leen, memorizan y estudian los contenidos. Pero ello no sería posible, sin la enseñanza de los docentes que reciben el agradecimiento por las metas concretadas a cada paso.

“La verdad que sí, lo notamos. Nosotros trabajamos gratis pero hay que pagar la luz y el gas, por lo que debemos hacemos actividades recaudatorias como pollos y pizzas, ravioladas y demás para juntar fondos. Muchos de los que traen a sus hijos nos compran, aportando en cada evento. Ven que el espacio funciona entonces también genera esa voluntad de solidarizarse, de acompañar y ayudar”, amplió Pechín.

Por su parte, Lucía añadió que tanto en la inauguración como en el cierre de las actividades anuales siempre los tutores se encuentran presentes. “Por ejemplo, el papá de una de las chicas hizo todas las instalaciones de gas, por lo que desde esos lugares también entregan lo suyo”, especificó.

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