Intendente Alvear

La Academia "La Huella" celebró sus 50 años a lo grande

El encuentro se llevó a cabo en el quincho del Ecoparque 'La Casa de los Abuelos' y allí convergieron bailarines de todas las épocas para que esa noche, sea mucho más que un buen recuerdo.

Ese icónico espacio formador de decenas de profesores de danzas nativas a través de todo este tiempo, tiene como nítida e inmediata referencia a Marta Beatriz Aguirre, sumándose su compañero de la vida Juan Americo ‘Piraña’ San Román y su hija, María Celeste San Roman.

Aquellas primarias circunstancias que le dieron vida a ‘La Huella’, comenzó quizás en el antiguo patio de la Escuela n° 196 alvearense, establecimiento educativo referencial del barrio de la estación del ferrocarril y donde Marta realizó sus estudios primarios.

Y que continuó a mediados de los ’60 en la Escuela n° 20 de Bernardo Larroudé creando la peña ‘Estrellita Pampeana’. O aquel impulso del año 1967, cuando se asistió al Festival de Cosquin, compartiendo espacio con delegaciones de las provincias del norte y deslumbrándose con la magia de ‘El Chúcaro’ y Norma Viola.

Pero el primer Festival de Ferro de Alvear, allá por 1969, hizo que de aquellas chispas encendidas se corporizaran definitivamente en una hoguera. Porque estaba la demanda de Alejandro Dellacasa –hijo de ‘Perico’, primario impulsor de la fiesta tradicionalista- que siendo un niño quería aprender a bailar, la revista de folclore que pasaba de mano en mano, un anuncio del IDAF (Instituto de Arte Folclórico) y el maestro Juan de los Santos Amores, abriendo puertas.

Ese mismo 1969 sucedieron los hechos: el 30 de Abril inauguración de la peña ’Pampa y Tradición’ en el subsuelo del club Ferro de Alvear, el 11 de Mayo el primer dia de clase de la Academia ‘La Huella’ ya incorporada al IDAF y el 28 de Diciembre, Marta Aguirre queda oficializada como referente zonal.

Las capacitaciones iniciales en Cosquin con Agustin Chazarreta, Santiago Ayala o con el cuyano Alberto Rodríguez, despiertan aún más la creatividad. En 1972 se reciben los primeros profesores y un abanico de pueblos se suman al zonal: Bernardo Larroude, Villa Sauze, Banderaló, Sansinena, Sarah, Ceballos, Embajador Martini, Ingeniero Luiggi, Parera, General Villegas…Y en los ’80 se agrega Catriló, Lonquimay, Pellegrini, Hilario Lagos, Italó e incluso, se produce el nacimiento de una nueva escuela: la ‘Celeste y Blanco’, de Carina y Nelson Giunta, bailarines nacidos en ‘La Huella’. Despues se añadió Maissonave y recientemente, se sumó la Escuela Aimará.

Además de hacedora de bailarines del folclore nuestro durante medio siglo, la Academia ‘La Huella’ realizó permanentes acciones, colaborando con instituciones intermedias de la comunidad o de quien solícitamente requería de su presencia.

Por eso remarcábamos que, el encuentro de esta semana, fue mucho más que un manojo de bellos recuerdos y celebración del presente. Fue una especie de reafirmación de nuestras creencias y costumbres tradicionales.

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