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Vende sus juguetes, sus recuerdos, para comprar medicamentos

Un cartel colocado afuera de una vivienda de General Pico estruja el alma. Débora vende sus juguetes "y mochilas", sus recuerdos, para poder comprar sus medicamentos y llevar adelante su tratamiento.

Un cartel colocado afuera de una vivienda de 15 entre 24 y 26 de General Pico estruja el alma. Débora vende sus juguetes"y mochilas", sus recuerdos, para poder comprar sus medicamentos y llevar adelante su tratamiento.

Débora tiene 29 años. Está en silla de ruedas porque hace dos años fue diagnosticada con la "malformación de Chiari tipo 1".

Es una anomalía estructural del cerebelo (la parte del cerebro que controla el equilibrio). Consiste en una salida de la parte inferior del cerebelo en el foramen magnum (el agujero grande en la base del cráneo, que permite el paso de la médula espinal ), sin incluir el tronco cerebral.

Y tuvo que realizarse una cirugía importante hace un tiempo. Si bien por momentos puede movilizarse con bastón, su movilidad quedó seriamente afectada.

Producto de su enfermedad tiene problemas para caminar, sufre de muchos dolores de cabeza, de espalda y musculares.

En diálogo con LA REFORMA, cuenta que es una enfermedad hereditaria, "que viene de bebé", pero a ella se la descubrieron "hace poco tiempo". La misma se fue agravando.

"Afortunadamente me la diagnosticaron, si no podía quedar en silla de ruedas para toda la vida".

Sobre las razones del cartel afuera de su casa dice que tiene "muchos gastos, tengo que hacer terapia de por vida, kinesiología, terapia ocupacional, psicomotriz, por eso decidí vender todos mis recuerdos, mis juguetes, mis mochilas, necesitamos pagar los gastos, el alquiler de la casa".

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Es que la enfermedad golpeó a la joven y su familia por todas partes. Cuenta que la afectó también en su lugar de vida.

Ella tiene una casa en el Barrio Malvinas, donde vivía en los últimos departamentos, pero producto de "tener que bajar y subir constantemente escaleras, sufrí varias caídas, tuve que dejar mi casa, alquilamos una para poder moverme con mi mamá, porque todo me quedaba lejos y era mucho gasto en remises".

La madre se llama Alicia. Débora dice que Alicia es su "ángel, es mi amiga, mi todo". El padre de Débora vive en la casa del Malvinas con su abuela.

La joven es un ejemplo de perseverancia, esfuerzo, un ejemplo de vida. Sigue estudiando Educación Física.

Está en tercer año. Nos cuenta que "las materias deportivas las pude hacer antes de que me descubrieran esto, igual ahora sigo asistiendo a las otras materias que no son deportivas y a las cursadas, mi sueño es recibirme, tener mi título, demostrar que a pesar de mi discapacidad puedo lograrlo y que todos podemos lograr lo que soñamos".

Además agrega que "toda mi vida fui deportista, eso me dicen los médicos, que gracias a eso, a que hice deportes toda la vida puedo afrontar mejor mi enfermedad".

"Hemos hecho rifas, de todo, para poder viajar a mis controles a Buenos Aires y ahora también necesitamos para poder comer con mi mamá, sé que por ley me corresponde una pensión, pero con todo esto de la pandemia es todo mucho más complicado", expresa en el final.

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