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Jugar no es solo cosa de chicos

Hoy es el Día Internecional del Juego y por eso mismo, es una buena oportunidad para autopermitirse un rato de diversión y esparcimiento.

¿Cuánto hace que no jugas? Jugar de verdad, por el sólo hecho de hacerlo, por placer, para reírte hasta que duela, por diversión, porque sí. Hoy tenés que hacerlo, hoy es el Día Internecional del Juego y por eso mismo, es una buena oportunidad para autopermitirse un rato de diversión y esparcimiento, en medio de tantas situaciones negativas y tantas aflicciones. Hoy abrí la puerta para salir a jugar con la familia sin importar que estamos confinados al encierro, hoy date permiso para volver a experimentar la alegría de jugar.

El juego es primordial en la vida de cualquier persona, claro que es una actividad privilegiada durante la infancia, pero de ninguna manera es patrimonio exclusivo de esa etapa. Aunque lo hayas olvidado, aunque haga mucho que no jugas a nada, esta es una buena ocasión para volver a divertirse jugando y, de paso, regalarse salud, porque no hay duda que, entre otras muchas virtudes, el niño que juega es un niño sano y el adulto que juega, también lo es. Porque jugar, además de ser un derecho, es una necesidad fundamental, mucho más de lo que socialmente se considera.

Estamos tan desquiciados los adultos, tan atiborrados con las responsabilidades, tan imbuidos en nuestras rutinas, tan arrasados por la vorágine cotidiana, que poco a poco hemos ido perdiendo la alegría de jugar, o lo que es mucho peor, hemos pasado a considerar el juego como un momento improductivo, estéril y, por ende, como todo lo que no es rentable o no resulta beneficioso en términos económicos, una pérdida de tiempo, algo carente de importancia.

Es exactamente lo contrario, los beneficios de juegar son indiscutibles, sin importar la edad. En el caso de las niñas y niños, es fundamental para el desarrollo y el crecimiento pleno, por eso es uno de los derechos más importantes reconocidos en la Convención sobre los Derechos del Niño aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas junto con los requerimientos básicos de nutrición, salud, vivienda y educación. El juego es reconocido, con razón, como parte fundamental del desarrollo integral, porque jugar es lo que les permite a los niños y niñas ser niños y niñas, los mantiene en su lugar y los protege de las responsabilidades del mundo adulto al que aún no están preparados para asumir.

Jugar genera momentos de placer, alegría y satisfacción, jugar promueve la creatividad y el talento, jugar socializa, por eso es tan importante que los chicos y los adultos jueguen. Pero sobre todo los chicos, que necesitan jugar para desarrollar sus habilidades mentales, sociales y físicas, jugar para expresar sus sentimientos, sus miedos y sus fantasías de manera espontánea y placentera. Necesitan jugar para conocer su mundo, para descubrir su cuerpo, para interactuar con otros niños, para desarrollar el vocabulario, para imitar roles, para aprender y relacionarse. Los chicos que no pueden jugar porque las condiciones de fragilidad en la que viven los obliga a ingresar al mundo laboral adulto a edades muy tempranas, son niños a los que se vulneran sus infancias y sus derechos.

Hay que jugar, jugar por jugar, jugar sin que importe el resultado, prescindiendo del tiempo y la realidad, jugar con o sin reglas, con o sin metas, con o sin ganadores y perdedores, porque jugar consiste precisamente en hacer algo por el placer de hacerlo, sin esperar ninguna otra cosa que disfrutar del juego, del reto que entraña el desafío y la alegría que procura la acción. Jugar en familia como modo de reencuentro y fortalecimiento de los vínculos intergeneracional, una actividad lúdica imperdible, placentera e inolvidable, que seguramente será tan beneficiosa para los chicos como para los grandes.

¿Cuánto hace que no jugas, cuánto que no invitás a un niño a jugar? Cuánto hace que no experimentas esa sensación inconfundible, esa alegría tan primaria y gratuita, esas ganas de reírte porque sí. Hoy es un buen día para hacerlo, para volver a jugar simplemente porque tenemos ganas. Es un buen día para recordar que jugar no es sólo cosa de chicos, que en medio de tanta enfermedad el juego es salud y jugar es estar y sentirse saludable. Hoy es un buen dia para darnos permiso para abrir la puerta y salir a jugar.

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