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Pongan en agenda lo que necesitamos

El Presidente nos comunica a los argentinos a través de su cuenta oficial de la palomita, que decidió declarar servicios públicos a la telefonía celular, a los servicios de internet y a la televisión paga.

No todo lo que brilla es oro, y esto no lo es. Suena grandilocuente, sirve para la foto, para aplaudir y discursear. Pero, como todos sabemos, en la cancha se ven los pingos, y estos pingos van a estar difíciles de ver. Empecemos por el principio, la manera de anunciarlo, que ya deja bastante que desear: por Twitter. El Presidente nos comunica a los argentinos a través de su cuenta oficial de la palomita, que decidió declarar servicios públicos a la telefonía celular, a los servicios de internet y a la televisión paga. Ah, y también congelar hasta el 31 de diciembre las tarifas de los tres servicios.

El DNU, que ya fue aprobado por la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, engrosa la lista de los mega anuncios de las últimas semanas, en las que cualquier iniciativa que encamine la atención social y política hacia un lugar que no tenga que ver con el caos micro y macro económico en el que estamos metidos, viene como anillo al dedo. La modalidad podría llamarse: plantemos un tema, y consiste en poner en agenda algo que nadie necesita, que nadie está reclamando, que desvié la atención. Si esa era la intención, misión cumplida.

Ahora hablemos de las implicancias. El DNU considera que el derecho de acceso a internet es, en la actualidad, uno de los derechos digitales que posee toda persona con el propósito de ejercer y gozar del derecho a la libertad de expresión; que las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) representan no sólo un portal de acceso al conocimiento, a la educación, a la información y al entretenimiento, sino que constituyen además un punto de referencia y un pilar fundamental para la construcción del desarrollo económico y social; y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que “el Estado debe velar por la continuidad, universalidad y accesibilidad de los servicios públicos, ponderando la realidad económico-social concreta de los afectados por la decisión tarifaria con especial atención a los sectores más vulnerables (…)”.

Fernández, tal como expresó en una entrevista radial luego de publicar el decreto, dice que admira “a Noruega y Finlandia, y en estos dos países son servicios públicos”. Nosotros también admiramos a Noruega y Finlandia, y en estos dos países los niveles de pobreza son mínimos, la calidad de vida es excelente, los jubilados viven muy bien, la educación es de las mejores del planeta y prácticamente no existe el desempleo. Le avisamos, porque la verdad es que, ya que admira estos países, podría empezar por eso ¿no? Le decimos, como humilde sugerencia, ya que comer todos los días y educarse, es más importante que tener conectividad.

No es posible estar en desacuerdo con que los servicios de las TIC son hoy esenciales y estratégicos, que es fundamental que lleguen a todos, que los precios sean justos, razonables y regulados por la autoridad de aplicación, pero no hay que ser liviano, no hay que engatusar a la gente. No es tan fácil, no es soplar y hacer botellas. La sola intervención del Estado no asegura el objetivo que declama, queda muy bien pronunciarse a favor de la universalidad de la conectividad a internet, pero que nos digan cómo. El famoso cómo que nunca, jamás, está claro en este país.

La mera calificación de un servicio como público no transforma esa prestación, no hay magia, no alcanza con decir para garantizar que el servicio sea más barato, mejor, que llegue al cien por cien de los hogares argentinos, que llegue con calidad. Suena muy bien decir que la intención es eliminar la brecha digital, pero cómo olvidar que el ecosistema de las TIC requiere fuertes y constantes inversiones y que esas inversiones son en dólares, y que, para no quedarse atrás del avance, no es posible detenerse La tecnología, el 4G por ejemplo, ya fue, ya viene el 5G y los anchos de banda requeridos son cada vez mayores. ¿Quién va a asumir eso? ¿Quién va a estar garantizando la concreción del DNU en el interior profundo, donde hay una pyme, una cooperativa o a veces, nadie? ¿Quién va a garantizar las inversiones constantes en infraestructura digital y nuevas tecnologías?

Por Twitter, diciendo que admiramos a países del primer mundo, para las fotos, propias y de los aplaudidores, ningún DNU es capaz de modificar nada, ni de achicar la brecha digital. Así que, por ahora, no aplaudan y por favor, pongan en agenda lo que los argentinos necesitamos y lo que estamos reclamando.

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