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La Pampa tiene unas 5 millones de hectáreas de riesgo

El ingeniero agrónomo del INTA, Pablo Vázquez, advirtió que en la provincia unas 5 millones de hectáreas están en riesgo por los incendios que se dan en verano.

El ingeniero agrónomo e investigador del INTA Anguil, Pablo Vázquez, advirtió que en la provincia de La Pampa unas 5 millones de hectáreas están en riesgo de cara a los incendios que se dan en la temporada de verano, pero el foco de atención estará puesto en una superficie de unas 300 mil hectáreas, que son las de “alto riesgo” por las características que presenta.

Vázquez, en diálogo con La Reforma, explicó ayer que todos los años se hace este tipo de informes para evaluar el estado de situación previo a la temporada de incendios, y en ese sentido indicó que “es más que nada para ver el riesgo existente, pero no significa que todo lo que se haya dicho (en cuanto a las hectáreas en peligro) se vayan a quemar, y para esto están todas las acciones que toma Defensa Civil, en lo que es el mantenimiento de picadas, quemas prescriptas”.

Más allá de eso, describió que si bien al ser un año seco en principio no se preveían grandes problemas, las lluvias registradas posibilitaron el crecimiento del pastizal “lo cual hizo que se activara el alerta y tuvimos que hacer la evaluación rápida y detectamos que hay aproximadamente 5 millones de hectáreas de riesgo, de las cuales 300 mil son las de más alto riesgo”.

El ingeniero alertó que “encontramos que hay una superficie muy importante, de unas 3 millones y medio de hectáreas que hace más de diez años que no se queman, por lo tanto todo eso es un combustible potencial que está ahí”, dijo, aunque aclaró que “esto no significa que se vaya a quemar todo, incluso se puede quemar en otro lado, pero es de peligrosidad y es para ir y chequear esas situaciones a ver en qué estado están, para hacer un mejor uso del recurso humano”.

Departamentos

Consultado sobre en qué sectores está las superficies con mayor potencialidad de incendios, Vázquez detalló que “los sitios más grandes se encuentran bien en el norte y en el sur (del Departamento) Caleu Caleu; Lihue Calel prácticamente todo el Departamento, que estaría muy complicado; y un sitio importante en los límites de los Departamentos de Toay, Loventué y Utracán”; y sumó a estas superficies “una cuña en el norte de Chalileo”.

Esas superficies, dijo, “serían las más importantes”, y remarcó que se trata de zonas de monte y con arbustos, y algunas que no se han quemado desde hace mucho tiempo; “y otras donde con estas últimas lluvias se han reactivado los pastizales, y cuando vos juntás pasto en la primavera eso obviamente va a estar disponible para los fuegos de verano”.

Además, sumó un dato adicional que tiene que ver con un problema general en esas zonas, como es la carencia de aguadas, “por lo tanto los animales en vez de comer en toda la superficie, comen cerquita del agua y hace que quede una superficie muy importante sin pastorear”, y todo esto, advirtió, “suma riesgo”.

Todos los datos son tenidos en cuenta, entre ellos la cantidad de hacienda que hay en cada región, esto para en caso de haber incendios saber el movimiento de animales que hay que realizar y también para disponer la alimentación posterior. “Es todo una cuestión de logística”, remarcó.

Comparaciones

Consultado sobre si las condiciones que tiene la provincia de cara a esta nueva temporada se puede comparar con la anterior (donde se quemaron unas 44 mil hectáreas), Vázquez dijo que “son algo similares, nada más que las condiciones para que se den los fuegos fueron escasas”.

En este sentido explicó que el año pasado “si bien llovió poco en el verano, hubo lluvias intermitentes de muy bajo milimetraje pero que mantenían continuamente húmeda la superficie vegetal, y con mucha humedad en el ambiente. Eso hizo que todo lo que no se quemó el año pasado, esté disponible para este año”.

Comparada con la temporada 2016-2017, cuando los fuegos arrasaron con más de un millón trescientas mil hectáreas en la provincia, Vázquez dijo que este año las condiciones son distintas, porque aquella vez “veníamos de una sequía muy importante”, esto entre los años 2008 y 2010, lo que derivó en que bajara en un porcentaje muy alto la cantidad de hacienda, a lo que luego se le sumó una seguidilla de años con mucha lluvia, lo que generó una abundante carga de pasturas, todo lo cual desencadenó que esas zonas fueran “un polvorín”, graficó.

Respecto al origen de los incendios, reconoció que “hay de todo, desde un auto que se estaciona en la banquina con el motor caliente sobre el pasto seco, hasta rayos, y gente a la que se le escapó el fuego cuando intentó hacer limpieza (de parcelas)”.

Agencia Santa Rosa

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