Hugo Ferrari

La culpa la tuvo el otro

El título de esta nota se lo robé a una película nacional de 1950 dirigida por Lucas Demare que tuvo como protagonista central a Luis Sandrini. En ella se muestran las aventuras de un doble de cine cuando asesinan al actor al que debía sustituir.

Pues me hizo recordar por aproximación que no hay empeño mayor en un político que mostrarse diferente a los políticos y que de igual modo cada gobierno de turno le echa la culpa de los males al anterior, y este al que lo precedió y así desde que tenemos memoria y quizás pero sé cola seculórum.

Lo que cuesta admitir es que todos los gobiernos (o casi todos) han fracasado y que con sus diferencias aparentes suelen ser más de lo mismo. Ninguno admite sus propios fracasos. La culpa siempre la tiene el otro.

Me comentaba mi vecina que al lobo nunca le quedó bien el disfraz de la Caperucita.

Un primo mío que vive en Buenos Aires se levantó con dolor de costillas. Como desconocía sus causas lo achacó a la pandemia y a los cuatro años de gobierno de Macri. Pero su esposa le hizo notar que también podía obedecer a lo que dejó De la Rúa, a los desaciertos de Cristina o a los actuales de Alberto.

Iban a tomarle una radiografía pero se encontró con que no andaban los transportes públicos, que no funcionaba el equipo de rayos X, que la obra social estaba suspendida, que faltaban medicamentos, que había corte de luz y que los médicos y las enfermeras hacían paro en reclamo de un mejor reconocimiento.

Supuso entonces que tanto su dolor de costillas como el resto de las penurias eran por culpa de la pandemia, de De la Rúa, de los cuatro años de Macri, de Cristina, de Alberto y de todos los gobiernos que estuvieron antes.

Él piensa como yo que todos se han parecido más allá de sus señas particulares y agrega que cuando no nos quede para el pan comprenderemos que hicimos mal en permitirles que lo gastaran todo en circo.

Bueno…Mientras escribo esto empieza a dolerme la cabeza. Pero no voy a ir al médico como lo hiciera el primo. Creo que mi dolor es resultado del préstamo de un millón de libras esterlinas que Bernardino Rivadavia tomó de la Baring Brothers en 1824 y con el que inauguró la deuda externa y eterna de los argentinos.

O quizás me duele por culpa de Urquiza cuando lo venció a Rosas o de Mitre cuando lo venció a Urquiza. Podría ser también a causa de los varios golpes militares, de los llamados demócratas que no han aprendido nada del pasado o por Lavalle que ordenó matar a Dorrego.

Pueden haber tantas razones como culpables… Pero a mí me duele la cabeza...

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