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Iniciativas para una comunidad más equitativa

La misoginia seguirá siendo parte de nuestra cotidianeidad, mientras no seamos capaces de cuestionar y repensar ese sistema de valores y expectativas en el que fuimos socializados.  

Las políticas de género son agenda pública en la provincia de La Pampa, el trabajo que se está desarrollando tanto a nivel provincial como local es digno de destacar. En esa línea se encuadran las actividades organizadas desde la Comisión de Políticas de Género de nuestra ciudad de manera conjunta con organismos, entidades e instituciones en el marco de la conmemoración del “Ni una menos”. Durante todo el mes, se realizaron encuentros de reflexión y concientización que incluyeron charlas, capacitaciones, talleres y conversatorios, todos con una excelente participación.

Se está abordando la problemática desde distintos ángulos, se habló y se va a hablar de deconstrucción, femicidios, violencias, desigualdades, machismos cotidianos, misoginia, entre otros. Las perspectivas son abarcativas, tan abarcativas como la problemática en sí. Una agenda común, abierta a toda la comunidad, un trabajo que contribuye, sin duda, a construir una comunidad más igualitaria, con menos violencias, estereotipos y discriminaciones.

En ese contexto, el taller denominado “Malestares y machismos de la vida cotidiana, misoginia en los vínculos”, que estuvo a cargo de las licenciadas en psicología, especializadas en género, Luciana Benedetto y Silvia Aguirre, abordó una de las aristas más impercetibles de la problemática desde una óptica interesantísima. Hablaron de misoginia, pero no partieron de la definición etimológica, sino que abordaron el tema desde otra perspectiva. Las profesionales intrudujeron el taller a partir de la definición de la fiilósofa australiana, Kate Manne, que señala que la misoginia no es hostilidad masculina u odio a todas las mujeres, sino que es controlar y castigar a las mujeres que desafían el dominio masculino. Explicaron que la misoginia recompensa a las mujeres que refuerzan el status quo y castiga a las que no.

Una definición que abre el abanico a nuevas discusiones, que permite una mirada distinta, porque obliga a repensar conceptualmente una serie de parámetros. La misoginia no es odio personal, individual, hacia las mujeres, sino que es un sistema, un modelo de incentivos y castigos, cumple una función social: controlar a las mujeres para que no sean disruptivas frente al sistema instituido.

Lo novedoso de la mirada que aportaron las profesionales en el taller, a partir de la perspectiva de Mannes, es que la misoginia, no es un problema personal, es un problema político. El o la misógina, no odian a las mujeres, no tiene que ver con eso, sino con un sistema de premios y castigos, que celebra y premia a las que cumplen lo preestablecido, y castiga a las que osan transgredir, para devolverlas a “su lugar” de subordinación a las reglas.

Esta nueva perspectiva de la misoginia, saca el fenómeno del ámbito psicológico y traslada el tema al terreno político, analizando y exponiendo la función social que cumple. En ese sentido, es reveladora al explicar que el sexismo y la misoginia comparten el objetivo de mantener o establecer un orden, pero mientras que el sexismo otorga papeles, roles y funciones, la misoginia controla que las normas y expectativas se cumplan.

Una mirada diferente que nos obliga a analizar con nuevos ojos los avances y el progreso social de las mujeres en un mundo dominado aún por los hombres. La perspectiva de Manne da un giro que obliga a no partir de las disposiciones psicológicas individuales, generalmente inescrutables, para trasladar la discusión al terreno social, un giro que obliga a transpolar un problema considerado hasta acá como personal, al ámbito político, a analizar la hostilidad que aún sufren las mujeres disruptivas en un mundo que quiere seguir subordinándolas y devolviéndolas a “su lugar” histórico.

Esto echa luz sobre un problema que es estructural y que sigue haciendo mella como consecuencia de un conjunto de valores y expectativas que no cuestionamos porque consideramos naturales. La misoginia seguirá siendo parte de nuestra cotidianeidad, mientras no seamos capaces de cuestionar y repensar ese sistema de valores y expectativas en el que fuimos socializados.

Es excelente la iniciativa de la Comisión de Políticas de Género de nuestra ciudad en el marco de la conmemoración del “Ni una menos”, es excelente que instituciones, organismos y entidades hayan sumado su aporte a las actividades programadas. No hay duda que este tipo de encuentros de reflexión y concientización, contribuyen a construir una comunidad más equitativa y, por ende, una ciudad mejor.

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