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Estamos atravesando lo peor de lo malo

Como ocurre cada vez que la UCA publica su informe sobre la pobreza, se armó el revuelo, sobre todo porque la situación que antes de la cuarentena era crítica, se agravó. Para decirlo fácil y sintético, la pandemia provocó un shock, sobre todo en el sector de la economía informal, el colapso ya está entre nosotros. Antes teníamos una gran porción de la sociedad sufriendo la pobreza, ahora son muchos más. A eso hay que sumar el pedido de auxilio de la CAME que advirtió que el gran riesgo del sector no son los despidos, sino los cierres de las empresas.

Estábamos mal, estamos peor, y lo que se avecina, es aún más sombrío, no hay ningún signo que clarifique el horizonte hacia el que vamos a avanzar, no sabemos cómo vamos a salir de la cuerentena, cómo se reactivará el mercado interno, cómo se generará empleo, cómo se recuperará el empleo informal, cómo se reactivará la economía.

El gobierno sabe y reconoce que no están pudiendo auxiliar a todos, que no es pareja la ayuda con la que están sosteniendo a diversos sectores, que las medidas instituidas tuvieron un resultado muy dispar. Eligieron, optaron por proteger a los sectores vulnerables y apoyar a las empresas evitando que haya despidos masivos, pero se demoraron en implementar líneas de ayuda para cuentapropistas y trabajadores informales. Al respecto, el Ministerio de Producción sostiene que “constantemente monitorean la situación”, aunque aclaran que no están en estudio nuevas herramientas para auxiliar a los distintos sectores, que por ahora sólo continuarán las medidas ya anunciadas.

Con lo cual, no hay que aclarar que son muchos los que están sufriendo, pero serán muchos más en el futuro no muy lejano. Tienen razón los representantes de CAME cuando afirman que pese a que las pymes representan casi el 70% de la mano de obra del país son siempre el sector que está en boca de todos pero en manos de nadie. Todos hablan de las pymes, todos les palmean el hombro, pero nadie se las pone al hombro, y con eso no hacen nada, es insuficiente.

Por las dudas, por si algún distraído no se percató, recordamos que dejar las pymes libradas al azar implica herir de muerte miles y miles de fuentes laborales. Las empresas que no pudieron abrir sus puertas o producir normalmente, sufrieron una caídad de hasta el 80% y el mes que viene es junio, es decir, tendrán que afrontar el pago del sueldo anual complementario. Que les expliquen cómo.

Las mediciones privadas aseguran que la actividad económica cayó 20,7%, que esta crisis será más importante que la de 2001, porque a diferencia de lo que ocurrió en aquella oportunidad, ahora se está dando de manera simultánea, un shok de oferta y de demanda, es decir, no se puede producir, pero al mismo tiempo, la gente no puede consumir.

Los analistas aseguran que estamos atravesando la peor parte de la recesión, que entre junio y julio debería comenzar una recuperación paulatina, considerando que en el interior del país la cuarentena se ha ido flexibilizando y por ende, hay muchas actividades que están comenzando a funcionar. Sin embargo, no habrá magia, con un consumo desfalleciente, 12 millones de hogares tapados por deudas que como consecuencia de la cuarentena no pudieron asumir, una recuperación rápida es utópica.

Las mediciones de las consultoras privadas estiman que se perderán unos 3 millones de puestos de trabajo, sobre todo en sectores como servicio doméstico, vestimenta, calzado, mueblerías, restaurantes, bares, hotelería, turismo. A eso hay que sumar los cambios en nuestros hábitos de consumo ligados a la virtualidad, cambios que generarán una caída de lo presencial con menos reuniones, menos convenciones, capacitaciones y la consecuente disminución de los servicios vinculados: alojamiento, cátering, folletería, traslados, entre otros.

Tenemos una sociedad más empobrecida, tan grave es la situación que alcanza casi al 50% de la población de toda la Argentina. Estamos atravesando lo peor de lo malo, por eso mismo, el Gobierno de Alberto Fernández tendrá que mejorar y afinar la puntería, no es tiempo de errores, no alcanza con “monitorear constantemente”, hay que ayudar, auxiliar y sobre todo, proteger.

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