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Esta puede ser nuestra oportunidad histórica

¿Por qué no? Como siempre estamos entrando, transitando o intentando salir de una crisis económica, pensar en la transición hacia un modelo de desarrollo económico sostenible nos parece un objetivo inalcanzable. Sin embargo, deberíamos al menos darnos la oportunidad de pensar que podemos estar equivocados, que este contexto de emergencia sanitaria que ha profundizado todos nuestros problemas preexistentes, bien podría constituir una oportunidad única. Deberíamos darnos la posibilidad de pensar soluciones diferentes, al menos por una vez.

El mundo entero tiene que reactivar su economía tras la pandemia y, por primera vez en siglos, hay consenso mundial respecto al deseo de encontrar una salida distinta. Una encuesta reciente de Ipsos, empresa multinacional líder en investigación de mercado y consultoría, revela que el 71% de los adultos de todo el mundo están de acuerdo en que el cambio climático es una crisis tan grave como el coronavirus. El estudio fue realizado encuestando a ciudadanos de 14 países que coinciden en que las acciones de recuperación económica después del Covid-19 deben priorizar medidas que tomen en cuenta la dimensión ambiental.

En sintonía con esos resultados, Alemania y Francia firmaron un acuerdo para promover la puesta en marcha de un fondo, denominado NextGeneration EU, de recuperación de la economía europea para generar un plan anticrisis que asegure la recuperación económica en base a transiciones digitales y ecológicas. También América Latina camina en la misma dirección a impulso de un conjunto de organizaciones que lanzaron la iniciativa por una reactivación sostenible, en el sitio www.reactivacionsostenible.org.

El mundo parece haber despertado gracias a la pandemia. Es triste pensar que tuvimos que atravesar una crisis de proporciones planetarias para advertir que no hay contradicción entre economía y ambiente, pero si semejante sacudón sanitario sirvió para encaminarnos hacia un modelo de desarrollo económico sostenible, tal vez tanta angustia y tantas muertes no serán en vano.

La denominada economía circular que plantean hace décadas especialistas preocupados por el destino de la humanidad, propone un nuevo paradigma en la gestión de los recursos en la que los residuos de una actividad se transforman en insumos para otra. Imita lo que sucede en la naturaleza, en la que los desechos de unos procesos se transforman en materia primara de otros. Reproduce el ciclo biológico, recuperando y restaurando los recursos.

Para los agoreros que anteponen el no al sí, para los que antes de pensar en las posibilidades repasan los obstáculos, hay que aclarar que no es fácil, ningún cambio de paradigma lo es y pensar en construir y desarrollar un sistema basado en una economía circular implica un cambio cultural, significa repensar todos los procesos productivos y de servicios. Pero considerando que nuestra salida es casi arrancar de cero porque estamos en un momento de quiebre brutal, por qué no animarnos a dar por una vez en nuestra historia, un gran salto cualitativo y repensarnos desde otro lugar, considerando que mucho de lo que hemos hecho hasta ahora, nos ha salido bastante mal.

Si nos atrevemos a repensarnos, podremos advertir que mucho de lo que propone el paradigma de la economía circular se basa en la solidaridad y la responsabilidad, dos cuestiones que cualquiera sea el camino que emprendamos rumbo a la recuperación de nuestra economía, serán básicas para poder recuperarnos. Entonces, ¿por qué no? ¿qué podemos perder?

Está claro que sin importar la opción que tomemos, los tiempos que vienen serán realmente dramáticos para nuestro país. Todos los indicadores sociales y económicos marcan rojo y no hay en nuestro horizonte esperanzas de una recuperación rápida, ni sencilla. Vamos hacia meses de mucha incertidumbre y sacrificios. Entonces, por qué no pensar soluciones diferentes.

A diferencia de otros modelos económicos en los que sólo prima el aspecto económico por encima del social o medioambiental, la economía circular pone en el centro del sistema el bien común, ¿no es eso lo que necesitamos?

El presidente Alberto Fernández planteo días atrás que su objetivo para la pospandemia es desarrollar un “plan de salida” con los gobernadores, que atienda las particularidades “región por región” para hacer más eficiente y rápida la recuperación de las economías regionales. Si de verdad es su intención propiciar una recuperación eficiente y rápida, este es el momento de pensar en soluciones diferentes, de transformar tanto dolor en algo realmente positivo, de permitirnos transformar esta crisis es nuestra oportunidad histórica.

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