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Engendremos una "esperanza demencial"

"Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera".

Hoy les proponemos repasar el legado de Ernesto Sábato, un intelectual de fuste, comprometido con el tiempo histórico que le tocó vivir, con la libertad y, sobre todo, con los valores que hacen a las instituciones de la democracia y la cultura. Un ser humano que, aún desde su perfil introspectivo y su preferencia por cultivar un bajo perfil, no dudó un instante en asumir la presidencia de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, punto de partida para el juicio a las juntas militares. En su ocaso, Sábato nos dejó sus memorias en “Antes del Fin”, pero fue en su ensayo “La Resistencia”, en el que nos legó la simiente de sus convicciones, su “esperanza demencial” en un mundo más humano que deseaba fuéramos capaces de construir.

“Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera. Nos pido ese coraje que nos sitúa en la verdadera dimensión del hombre. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la convicción de que —únicamente— los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la condición humana”.

“Siento con entusiasmo esta posibilidad de recomenzar otra manera de vivir. Lo que ayuda a la decisión es un mar de fondo, que se ha ido formando a través de hechos aislados que comienzan a entramarse, imágenes que nos sorprenden, libros que leemos. La gente que frecuentamos, un sentimiento de patria cuando estamos en el exilio. Algo diferente que se valora, que nos asombra y que sentimos como una utopía que se nos acercara. El cambio se da cuando nuestra mirada no se separa de ella”.

“No podemos olvidar que en estos viejos tiempos, ya gastados en sus valores, hay quienes en nada creen, pero también hay multitudes de seres humanos que trabajan y siguen en la espera, como centinelas. En la historia los cortes no son tajantes, y ya en las postrimerías del Imperio Romano, sus ciudadanos frecuentaban a sus vecinos bárbaros, y es seguro que tendrían amores con ellos; así ya están entre nosotros los habitantes de otra manera de vivir. Hoy como entonces hay multitudes de personas que no pertenecen a esta civilización posmoderna, muchas están trágicamente excluidas y otras muchas parecen aún formar parte de las instituciones sociales pero su alma está preñada de otros valores”.

“El pasaje es un paso atrás para que una nueva sensación del universo vaya tomando lugar, del mismo modo que en el campo se levantan los rastrojos para que la tierra desnuda pueda recibir la nueva siembra”.

“¡Si nos enamoráramos de este pasaje! ¡Si en vez de alimentar los caldos de la desesperación y de la angustia, nos volcáramos apasionados, revelando un entusiasmo por lo nuevo que exprese la confianza que el hombre puede tener en la vida misma, todo lo contrario de la indiferencia! Dejar de amurallarnos, anhelar un mundo humano y ya estar en camino”.

“La Resistencia” de Sábato analiza nuestra realidad, aboga por un nuevo humanismo, nos lega la profunda convicción de que “únicamente los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenza la condición humana”. Sabe que la sociedad en la que vivimos nos está alejando del corazón de las cosas, que nos vamos hundiendo en una indiferencia metafísica que nos hace olvidar el latido de la vida y que sólo si somos capaces de crear nuevos valores humanos, si somos capaces de recuperar el diálogo, el valor de los afectos, el gozo por la simplicidad de la vida, tendremos un nuevo destino.

“Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días”, comienza diciendo en su ensayo. Duda, pero sin dejar de lado la ilusión de que podremos, de que seremos capaces de forjar el cambio necesario para encaminarnos hacia un nuevo humanismo que nos salve del abismo.

En tiempos de pandemia y crisis, recuperar las palabras del maestro y contagiarse de su “esperanza demencial”, puede ser trascendental para encontrar la luz al final del túnel, “y ya estar en camino”. Tenemos que volver a creer en el “valor de las gestas cotidianas”, porque “aunque simples y modestas”, son las que pueden generar “una nueva narración de la historia, abriendo así un nuevo curso al torrente de la vida”. Recuperemos el legado de Sábato, engendremos una “esperanza demencial”.

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