LA PROVINCIA | aislamiento social | barrio Federal | comerciantes | COVID-19

Entre la salud y la economía: "Realmente es un momento muy duro para los comerciantes"

Comerciantes de barrio Federal de General Pico, se refirieron al desarrollo de la cuarentena y los diferentes aspectos que influyeron negativamente a la hora de abrir sus comercios. Además, se solidarizaron con quienes cerraron sus puertas durante más de un mes.

Comerciantes de barrio Federal de General Pico, se refirieron al desarrollo de la cuarentena y los diferentes aspectos que influyeron negativamente a la hora de abrir sus comercios. Además, se solidarizaron con quienes cerraron sus puertas durante más de un mes.

En horas de la tarde del último viernes, el presidente Alberto Fernández decidió prolongar el aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el territorio nacional. Aunque algunas actividades han sido exceptuadas de la ley y otras posiblemente lo hagan en la próxima fase, el transcurrir de estos momentos de cuarentena no ha sido sencillo para nadie, sobre todo para los comerciantes.

Los propietarios de negocios mostraron su desacuerdo en reiteradas oportunidades ante la imposibilidad de abrir sus puertas, aunque el alivio para todos ellos se fue dando progresivamente. Primero a través de la venta online, con la cual muchos pudieron reactivar sus ventas en un buen porcentaje y, luego, con la apertura bajo protocolos sanitarios.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los preocupados dueños de negocio se encontraban en la zona céntrica, diario La Reforma indagó cuál es la situación de aquellos que se encuentran más alejados de este sector. Barrio Federal, tan alejados para algunos, sufrió los embates de la crisis económica generada por el COVID-19.

Al ingresar a un local de comestibles, situado cerca del acceso a dicho sector habitacional, consultamos por la realidad de quienes, día a día, encienden los motores de la economía local: ‘Realmente es este un momento muy duro para nosotros los comerciantes. Esta situación atípica ha hecho que las ventas se reduzcan muchísimo y los horarios de ventas tampoco nos favorecen para nada. Igualmente, no nos queda otra y tenemos que adaptarnos a esta ello‘, aseguró.

Aunque agudizado por el contexto de pandemia, el momento de este comerciante venía en declive con antelación al aislamiento. Afirmó que, con anterioridad, las ventas cayeron ‘muchísimo‘ y el panorama se tornó dificultoso para muchos de ellos. “Nosotros siempre estuvimos vendiendo pero hay otros que no podían abrir, que estaban cerrados y es lamentable lo que les ocurrió a otros rubros”, comprendió.

Si bien la excepción a la normativa les permite vender sus productos, la merma de las compras se ha precipitado a un 50% aproximado en relación a tiempos de ‘normalidad‘ sanitaria y social. “Para colmo, las materias primas han aumentado muchísimo, tienen un valor desorbitante y la gente por ahí tampoco puede comprar lo que preparamos”, añadió.

El cese de otros sectores laborales que hacen a labores informales también se ha presentado como otro factor que obstaculiza las ventas: “La construcción cerró y ya no tenemos a los albañiles que son por ahí los que más llevan, los que viven el día a día, que no pueden hacer la compra del mes al supermercado, entonces eso también se paró”, lamentó.

Solidaridad comercial

Rubén aseguró que no se encuentran en oposición a las medidas adoptadas por el gobierno local y provincial, ya que pudieron abrir sus puertas durante todo el aislamiento pero comprenden a quienes no lo pudieron hacer antes ni tampoco en la actualidad: “En apoyo a mis colegas, acompaño al comercio local porque sé que están mal. Por lo que tengo entendido, algunos no tienen ayuda ni tampoco acceso a créditos. No sé cómo van a hacer para pagar sueldos, empleados o alquileres”, dijo preocupado.

Además, valoró que el avance por etapas de esta cuarentena haya permitido una mayor flexibilización de otros sectores comerciales por lo que, poco a poco, se fue reactivando la economía piquense. “Esto les permitirá ir generando una caja para pagar las obligaciones mensuales. Las deudas se van acumulando, los servicios, las cargas y demás hay que abonarlas”, apuntó.

Una presencia singular

Rubén, el propietario de uno de los comercios que se sitúan a metros de ingreso al barrio mencionó, además, un particular inconveniente que sufrieron durante las primeras semanas de la cuarentena: “El problema que teníamos es que los controles policiales se nos ponían en las puertas de los locales y eso alejaba un poco a los clientes. En esta esquina somos solamente dos negocios, algo que por ahí no ocurre en otras partes del barrio y se nos paraba el operativo desde la mañana hasta las últimas horas de la tarde”, manifestó

La Reforma pudo comprobar y, de hecho un cronista debió presentar un permiso de circulación para poder continuar sus labores en reiteradas ocasiones, que durante los primeros días de aislamiento se estableció una consigna en el ingreso por calle 428. Ubicado con cierta lógica estratégica, no se halló otro procedimiento igual a lo largo de dicha arteria.

Es a raíz de ello que partió la incomodidad de los vecinos: “Era imposible vender, la gente se volvía, se espantaba y no venía a comprar. Por eso era nuestra preocupación, pero tampoco queríamos que se tome como que nosotros estábamos en contra de la salud, de cuidarnos y los controles”, explicó.

Los únicos comerciantes del lugar se contactaron entre sí numerosas veces, hallando coincidencias no sólo en la situación que atravesaban económicamente, sino también en la influencia negativa que tenía el puesto de control. Sin embargo, nunca buscaron un diálogo con autoridades policiales para buscar una solución a ello. Poco a poco y con las aperturas que se produjeron, los operativos fueron desapareciendo.

Dejá tu comentario