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En llamas: la mirada y vivencia de un piquense residiendo en Australia

Australia está viviendo uno de los peores incendios forestales de la historia. El clima seco y las altas temperaturas, además de las malas prácticas humanas, están devastando el territorio. Cómo se vive hoy esta catástrofe, contado por un piquense.

“Tomar consciencia”. Esa fue la frase que más se repitió durante la entrevista que mantuvo este medio con Qori Gaite, un piquense que está viviendo en carne propia los incendios que se desataron hace meses en Australia.

Qori es periodista y tiene 30 años. En agosto decidió emprender un nuevo camino y vivir experiencias diferentes con su grupo de amigos. Por eso, dejó su departamento y su trabajo en Pico, emprendiendo viaje hacia Oceanía. Su desembarco fue en Sydney, la ciudad más poblada de Australia. “Ya tengo muchos amigos que están viajando hace dos o tres años, con esta modalidad de visado, con Working Holiday, que hay en distintos lugares del mundo. Con esta posibilidad de tener una diferencia económica y de vivir una experiencia que uno se puede dar en algunos puntos de la vida. Me pareció que era el momento justo”, comentó.

A su llegada, Sydney brillaba: le hizo acordar a sus años dorados viviendo y estudiando en Nueva Córdoba. Cuando arribó a Australia “trabajaba pocas horas y ganaba muy buena plata. Vivía en una ciudad hermosa. Yo comparo mucho con Nueva Córdoba. Mucha gente joven viviendo la misma experiencia. La energía claramente era hermosa”, relató.

Sin embargo, en los últimos dos meses la rutina y la forma de vida de muchísimas personas se vieron afectadas por el fenómeno climático que hoy están padeciendo:

De un día para el otro empezó a llegar el humo. Se empezó a notar muchísimo porque ya no se podía disfrutar ni siquiera del color del agua, al punto que ya comenzó a complicarse muchísimo más poder respirar. Al levantarse temprano a la mañana uno lo notaba en el sol porque sale sobre la playa. Es una de las postales más típicas que tiene Bondi Beach, o todo lo que es la costa este de Australia, y empecé a observar cómo empezó a cambiar el paisaje

El ánimo de la gente cambió de a poco, sus rutinas se vieron afectadas. Muchos trabajos que se hacían al aire libre, como los de la construcción, se vieron perjudicados por la incomodidad de respirar. Este panorama derivó en una complicación para los jóvenes que están realizando labores de esta índole: la falta de trabajo. Quienes vivían y trabajaban en tareas rurales en pueblos aledaños a las ciudades, tuvieron que trasladarse a las grandes urbes, y buscar actividades económicas que no les demandaran exponerse a ello. De esta forma, se generó una superpoblación en las ciudades, de muchachos buscando nuevas oportunidades.

Esta nueva circunstancia llevó a Qori y su novia, quien recientemente llegó al país, a mudarse en busca de nuevas opciones, lejos de los focos de incendio. ”Acabo de mudarme a Coffs Harbour, es una ciudad que está al este de Australia, un poco al norte de Sydney. Y voy a empezar a trabajar en las ‘farm’, vienen a ser las granjas en este caso. Voy a juntar arándanos, básicamente”, relató el piquense. El porqué de esta mudanza resume lo que está pasando en el país.

De esta forma, fueron alejándose de Sydney y sus alrededores, donde las llamas son incontrolables. Sin embargo, esta situación se ha repetido otros años, aunque no con la misma intensidad. “Estamos hablando de uno de los incendios más grandes de la historia. Claramente la sequía es una de las causas. No llueve con frecuencia. Esto ya se sabe. Pero, así y todo, la sequía es uno de los factores más perjudiciales”.

Consultado por el origen del fuego, lamentablemente también se le atribuye a factores directamente relacionados con el mal accionar humano. Qori comentó que uno de los primeros focos se generó luego de que un australiano, ahora detenido, realice una quema en una plantación de marihuana. “Una sola persona no puede generar el desastre que se está viviendo en Australia. Esto también habla de la falta de conciencia de la gente”, reflexionó el periodista.

Un círculo climático que se repite

En los últimos días, a través de diferentes videos, llegó la noticia anunciando que la lluvia había aliviado el desastre. Sin embargo, Qori explicó que, además de no ser suficiente, las precipitaciones generan un efecto contrario: “Una de las fotos que está circulando a través de las redes acá, es el efecto climático que esto provoca: el fuego, la columna de humo que sube, se congela, se forma la nube, llueve, descarga eléctrica y eso es un nuevo foco de incendio. Entonces es fuego, agua, fuego. Esto, sumado al viento, no es para nada favorable para el territorio”, retrató.

Cifras que duelen

El clima cálido y seco combinado con una sequía prolongada y fuertes vientos han creado las condiciones perfectas para que el fuego se propague rápidamente. Desde septiembre, mes en el que los incendios han cobrado relevancia, se estima que fallecieron al menos 24 personas, incluidos tres bomberos voluntarios. Además, se han quemado más de 6,3 millones de hectáreas.

Unas 2.000 viviendas han sido destruidas, siendo los sectores este y sur del país los que están siendo más afectados.

En cuanto a la fauna, expertos afirman que la cifra de animales que han fallecido por los incendios asciende a 800 millones, entre los que se encuentran koalas y wallabies, una especie similar a los canguros. “El panorama de la gente que viaja cerca de algunos de los focos es ver muchísimos animales a la vera del camino muertos, afectados por el fuego”, se lamentó Qori.

Descontento social

La situación social en las diferentes localidades australianas, donde este siniestro sigue avanzando se está volviendo incontrolable, comentó el entrevistado. “Hay un descontento social en el país por la falta de apoyo del Estado a los bomberos, a la sociedad. Todo se ha desbocado. Se fue de control de lo que uno puede llegar a pensar”.

También uno se pone en el lugar. Imaginate vos tenés tu casa, tenés el fuego al lado, nadie se va a querer ir de la casa, se va a querer quedar protegiendo lo suyo. Y es acá en donde actúa la inconciencia y el sentido de pertenencia referido a lo material. Y ver cómo se consume el esfuerzo de toda una vida, no debe ser para nada sencillo

“Tenemos que ser conscientes que vivimos en un territorio que, por más que lo habitemos, no nos pertenece. Tenemos que cuidarlo porque son estas las consecuencias del mal accionar de la gente de siglos y siglos, de toda la vida. Hay un mensaje de la naturaleza que llega hacia nosotros: un koala que se acerca a la ruta a pedirle agua a un ciclista o un canguro que se acerca al humano, cuando tampoco es algo muy común.

Ojalá llegue una solución pronta. Viene a darnos un mensaje mucho más allá de la pérdida de hoy, que cada vez es mayor. Al mensaje tenemos que empezar a tomarlo nosotros y comenzar a actuar en consecuencia”, cerró.

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