MARTES 29 de Noviembre de 2022
 
 
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¿El que no viaja paga mi viaje…?

Por Hugo Ferrari

O no logramos entender o nos negamos a hacerlo: Las arcas del Estado están vacías, nuestras cuentas públicas rojas de vergüenza, le debemos a todo el mundo, y justo entonces inventamos un esperpento llamado Previaje por el que millones de personas pueden disfrutar pagando solo la mitad de sus gastos mientras que la otra mitad la paga la Nación con los recursos que no tiene.

 

Pero ustedes saben que cuando decimos “paga la Nación o el Estado” queremos significar que “paga el pueblo” e incluso los sectores del pueblo que no tienen ninguna posibilidad de viajar.

 

O sea que remamos para atrás, y de yapa, en lugar de favorecer con este programa a los menos pudientes, se los obliga a ayudar con sus escasos recursos a quienes pueden salir de paseo. Algunos a esto le llaman justicia social o distribución de la riqueza…

 

Lo explicaré del modo más simple: Son muchísimos los turistas que se suman este año al plan oficial reservando con anticipación sus vacaciones por el país, tentados por la propuesta de recuperar la mitad de lo pagado como un saldo a favor para realizar nuevos consumos.

 

Como ocurriera en las versiones anteriores, se reintegrará a los afiliados al PAMI hasta el 70% del gasto en hoteles, restaurantes, alquiler de autos, excursiones y otros rubros, y el 50% a quienes no sean afiliados.

 

La excusa es ayudar a la reactivación del turismo y promover los viajes locales para generar empleo, pero el programa resulta injusto e irresponsable y en el fondo pareciera ser la continuación de métodos populistas y demagógicos con vistas a un año electoral.

 

Estas acciones suponen nuevos aportes al déficit fiscal y a la inflación que decimos combatir, cuando debiéramos tomar conciencia de nuestro estado de pobreza, esforzarnos por bajar el gasto público, incentivar la producción y las inversiones, aflojar las presiones sobre las iniciativas privadas y diseñar un rumbo inteligente y posible para la nación.

 

No es distinta la decisión del gobierno de la provincia de Buenos Aires de extender el programa gratuito de viajes de egresados del secundario con un estimado de 220 mil plazas y un presupuesto de 33 mil pesos por egresado.

 

También podríamos decir que semejantes recursos (si los tuviéramos) bien podrían orientarse a mejores causas, como el acondicionamiento de edificios escolares, la recuperación de los niveles de aprendizaje para los chicos y un más justo reconocimiento a los docentes.

 

No quisiera referirme en cambio a la situación de Aerolíneas Argentinas cuyo balance del 2021 arrojó una pérdida de 438 millones de dólares a pesar de la asistencia estatal y un déficit de 1.800.000 dólares por día.

 

Solo lo traigo a colación porque también en esto hasta el más humilde de los obreros registrados que jamás pensaron en volar, subvencionan a quienes sí pueden, mientras el avión del país está cada vez más próximo al suelo.

 

Podríamos decir que en lugar de financiar los caros viajes del presente, la nación debiera preocuparse por organizar su propio viaje al futuro.

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