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El “Puerto Seco”, una iniciativa que quedó “en la nada”

A principios de los años 2000, la Municipalidad de General Pico, entonces administrada por Departamento Ejecutivo que lideraba Luis Alberto Campo puso en discusión la necesidad de contar en la ciudad con un “Puerto Seco”, es decir, un predio en el cual los camiones de gran porte permanecieran en ese lugar para evitar que circulen y estacionen en las calles de la ciudad.

Consultado por La Reforma, el ex intendente sostuvo que “ésta es una idea que debería volver a estudiarse” y recordó que “en aquel momento no prosperó porque hubo fuertes manifestaciones de los transportistas, en ese momento liderados por la familia Brinatti. Ellos decían que tener un “puerto seco iba” a servir para encarecer los fletes, porque tenían que trasladar la mercadería de un camión más grande a otro mas chico, que haría el reparto por la ciudad”.
“En el caso de los Brinatti, su empresa cuenta con depósitos internos, por lo tanto, ese traslado de la mercadería no iba a ocasionar mayores gastos, porque  lo hacen en la actualidad, y es lo correcto. A ellos no los afectaba mucho, pero lideraron la protesta que se desarrolló en distintos puntos del centro de la ciudad”, añadió.

Campo acotó que “lo que se proponía era adecuar un predio, que habíamos imaginado en la zona donde están “El Oasis” y “Petrosurco”, con alambrado olímpico, iluminación, baños. un lugar para comer un asado y para lavar la ropa, en definitiva, para darle algunos servicios a los transportistas que debían esperar el transbordo de la carga. Ibamos a poner serenos y contratar un seguro que cubra a los equipos y las mercaderías…, pero la idea no prosperó por la fuerte resistencia de los transportistas”.

Remarcó que “con eso su hubieran evitado muchos accidentes, inclusive algunos fatales, no solamente por choques contra camiones que quizá están bien estacionados, sino también otros protagonizados por camiones que circulan por las calles, como el que ya hace algunos años ocurrió en la 9 y la 36 u otro en la 9 y 110. Humo una serie de accidente graves, por eso creo que hay que volver a pensar en eso, porque pasaron alrededor de 20 años y no podemos seguir así”.

Recordó además que “había un vecino en la calle 11 entre 20 y 22, que cansado que los camiones hagan ruido a las 4 de la mañana, descargando mercaderías en un supermercado, una noche comenzó a golpear los tubos de gas con un martillo, y hasta le tiró con pedazo de ladrillo a la gente que estaba descargando. Lo cierto que se hace mucho ruido y el lo padecía. La realidad es que la presencia de camiones en las calles de Pico generan una serie de malestares que, creo, no se han solucionado, y lo más preocupaste es el caso de las estaciones de servicio en el centro, porque si se produce un siniestro, no se cómo terminaría”.

Campo dijo además que, “es un problema también, claramente menos grave que la pérdida de vidas humanas, pero un problema a fin, que los camiones circulen por la ciudad y rompan el asfalto, por su peso, pero también cuando giran, porque el peso se apoya sobre un sector de la estructura y se vaya rompiendo. Después hubo otras ordenanza que impiden la instalación en la ciudad de comercios grandes, por caso, Changomás tuvo que ir afuera, y así ocurrirá con los futuros emprendimientos. Así se va a ir solucionando la circulación y descarga de camiones, pero no el caso de los que están estacionados”.

Señaló también que “el ingeniero (Pedro) Mangas también hizo un proyecto, quizá mejor que el nuestro, pero también fracasó, porque tiraron mucha basura, hablaban de negociados y demás… Si algo se hubiera hecho en aquel momento, hoy no estaríamos así”.

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