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El policía que le salvó la vida a una beba en Pico, habló con LA REFORMA

En la noche del domingo, cuando el suboficial Gustavo Prieto intentaba hacer la cena para su familia, mientras su esposa (Soledad) ayudaba a su hija mayor a hacer la tarea escolar, una vez más fue convocado a entrar en acción.

“En 14 años de permanencia en la fuerza policial, me han tocado unas cuantas difíciles, ya que hemos pasado de todo en diferentes procedimientos. Pero esto fue distinto”, remarcó respecto a su acción decisiva para que una nena de muy corta edad no se muera.

La historia recorre desde las últimas horas del fin de semana los distintos espacios periodísticos locales y provinciales, por lo tanto volver a recorrer todos los momentos, desde que Gustavo logra iniciar las tareas de reanimación (RCP) hasta que consigue pasar el pequeño cuerpito a la ambulancia del SEM, es algo que medianamente se sabe.

Por eso intentamos en este contacto con este efectivo de la Comisaria Primera, conocer lo que fue sintiendo en cada uno de esos momentos dramáticos y que pasa ahora por su cabeza, ya con el final feliz conocido.

“En el momento es todo acción. Porque la desesperación de los vecinos, la mujer que tenía la nena en brazos, mojada, morada, con los ojos en blanco, fue todo desbordante”, confesó.

“Fue actuar, tomar decisiones a “mil”, porque uno sabe de tareas de reanimación, mi mujer también porque tuvo cursos de enfermería, pero en el momento la presión o la urgencia es tan grande que te supera”, insistió.

“Fue decidir: reanimarla, cargarla en el móvil policial, no esperar la ambulancia, ordenando a mis compañeros para salir a buscar asistencia médica a toda velocidad. Es decir, toma de decisiones que hoy veo que se celebran, recibió reconocimientos, porque salió todo bien. Pero en ese momento uno va actuando y sabiendo que la responsabilidad es de uno y si salía mal, seguramente iba a ser muy difícil explicar cómo no esperamos la ambulancia, subimos con la nena a un móvil policial, cosas que uno sabe que no es lo correcto, pero se hizo y fue lo mejor, ayudados también por la suerte ya que a la ambulancia la terminamos encontrando de casualidad y en las dos reanimaciones que le hicimos a la nena pudimos hacerla reaccionar”.

Está claro que Prieto no es un novato en la fuerza policial y, como indicamos más arriba cuenta en su trayectoria finales buenos y también malos. Pero lo que le ocurrió en la noche del domingo, Gustavo aseguró que “fue muy fuerte por el hecho en s, pero también por que tengo una hija de la misma edad (la menor) y se llama Luz, como esta chiquita que socorrimos”.

“Está claro que uno intentó mantenerse frío, pensante y ser lo más profesional posible, pero de sólo hecho de pensar que lo mismo le podía haber pasado a mi hijita es estremecedor”.

Gustavo Prieto acotó que ya estuvo en el hospital con la nena, “está bien, hermosa y diría que ahora sí estoy tranquilo. Imagínese como estaba la nena el domingo que es de tez blanca, rubiecita y yo la veía morocha cuando iba en el móvil y no reaccionaba. Era de lo morada que se había puesto al estar ahogada”, acotó.

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