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El negocio del vidrio es uno de los que no se ha cortado

La pandema por el coronavirus aniquiló gran parte de la actividad comercial. Fabricas cerradas, negocios limitados para desarrollar sus ventas, suman reclamos diarios hacia los gobernantes para volver a recuperar su funcionamiento.

Indudablemente la malaria que generó la cuarentena por el coronaviruses grande pero no a todos los comercios y rubros le ha ido mal o muy mal desde que se implementó la cuarentena argentina.

Está claro que los fabricantes de alcohol en gel, de productos de limpieza y ahora los barbijos, han tenido un crecimiento de ventas tan inesperado como incalculable.

Otros han mantenido su ritmo con diferentes características o sistema de ventas, pero en lo que respecta al rubro alimenticio, también no han sentido el impacto de caída de ventas que si se dio en otras actividades, como la venta automotriz, de indumentaria y ni hablar de los que dependían de la concentración de clientes caso restaurantes, bares, salas de espectáculo que decididamente están inactivas.

Pero volviendo a los que se lograron mantener y crecer en su actividad están las vidrierías. Uno se da cuenta cuando tiene que ingresar a cualquier lugar cerrado donde tiene que hacer algún trámite, léase empresas de servicios, centros de salud, bancos, bocas de cobro, kioscos, cajas de pago en mercados de alimentos etc.

La cantidad de protectores que hemos visto colocado en nuestra ciudad sin dudas que nos motivó a consultar a representantes del sector, que no dudaron en confirmar que el trabajo se intensificó notablemente. "Está claro que lo único que hemos vendido y colocado son distinto tipo de cobertores. Porque por otro lado estuvo mucho tiempo parado todo lo referido a la construcción", aclaró un referente de la vidriería piquense. "Pero igualmente fueron días donde no nos alcanzó el tiempo para cumplir con todos los pedidos", confesó.

Está claro que la cantidad de servicios hechos por día varió de la cantidad de vidrios laminados, acrílicos y algo por el estilo que fueron clocados. "Pero no menos de tres o cuatro servicios estuvimos haciendo por día, Y eso que en algunos casos nos vimos limitados por los horarios ya que hubo que trabajar sin presencia del personal y con las medidas de seguridad que impone la cuarentena", aseguró otro comerciante del sector consultado y que tiene una capacidad operativa importante.

Al pedirle que nos hagan un cálculo de la cantidad aproximada de vidrio colocado en el último mes, no dudaron en hablar de "150 metros cuadrados promedio, "y tal vez me quede corto", acotó satisfecho uno de ellos por lo vendido.

Esa cifra está marcando la demanda importante que hubo, si tenemos en cuenta que un protector común, de una caja o un escritorio mide no más de un metro cuadrado.

Al preguntar sobre costos, algunos no se animaron porque varían de acuerdo a calidades, formatos, servicio que se brinda, pero "tenes que hacerte una idea de 4 o 5 mil pesos por cobertor".

El monopolio de BASA

Como todo negocio que tiene gran demanda, el ‘argento’ tan temido entra en escena. Y en el caso del vidrio se está dando, a partir de que la fabricación que está monopoliza en una empresa, que es BASA. En este momento la fábrica está cerrada, algo que advirtió otro referente del sector. "Los distribuidores están estoqueados, pero ya están especulando porque temen que ante una constante entrega, a la hora de tener que reponer la mercadería, los costos van a cambiar y temen que van a perder mucho dinero. Esto lo llevaría a tomar caminos conocidos en el mundo de la especulación: aumentar el valor de la entrega de vidrio que hagan de aquí en más, o directamente no hacer entregas algo que puede generar en un futuro no muy lejano una falta de material para las vidrierías”.

Desde la empresa monopolizadora mencionada estarían diciendo que hasta fin de mes no volverán a producir, decisión que iría más allá de las restricciones que impuso el Gobierno en el marco de la prevención del Coronavirus.

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