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El muchachito de la mejor película que hizo Chacarita

Por Raúl Bertone

Horacio Ricardo Neumann fue parido por esta tierra. De su Colonia Barón, donde nació un 12 de julio de 1946, al cariño total e incondicional del hincha, ese que no se compra con nada que no resulte ida y vuelta sincero. Fortaleza física, potencia como para derribar paredes, un cañón en su pie, el ‘Tanque’ iba al frente y no había forma de frenarlo. Puro músculo, no se lo podía arrear así nomás. Le tiraban con munición gruesa, pero no lo podían bajar. Un animal el “Tanque” en la cancha, cuando encaraba por su sector buscando desbordar. Y un tipo querible y honesto afuera de ella.

Ayer se cumplieron 51 años de su día consagratorio. Chacarita Juniors lograba en ese 1969 el único título de su historia en primera división goleando a River Plate en El Cilindro de Avellaneda por 4 a 1. Esa tarde su aporte fue más que decisivo: hizo dos goles y en uno de ellos con su sello, agarrando la redonda de sobrepique y aún con la plancha de Guzmán dejando su marca en el empeine, sacar una tremenda bala. Así se metió para siempre en el corazón ‘funebrero’.

En ese torneo, cuando Chacarita rompió todos los manuales, tras compartir el primer puesto de la Zona A y quedar segundo de Boca por diferencia de gol, el Funebrero vivió los cuatro días más gloriosos de su historia. El miércoles 2 de julio, en la Bombonera, obtuvo el derecho de jugar la final gracias a una palomita del sanjuanino Luis Leonardo Recúpero, superando al poderoso Racing que dos años antes había sido campeón intercontinental ante Celtic. Y el domingo 6 aplastó a River y se convirtió en tercer ganador de la versión del Metropolitano, luego del título de Estudiantes en 1967 y de San Lorenzo el año anterior.

En la definición, Chaca alistó a Eliseo Petrocelli; Jorge Gómez, Abel Pérez, Ángel Hugo Bargas y Franco Frassoldati; Luis Leonardo Recúpero, Raúl Poncio y Juan Carlos Puntorero; Ángel Marcos, Rodolfo Orife y Neumann. Además del doblete del pampeano, también aportaron en la red Marcos y Frassoldati, mientras que Juan Carlos Trebucq hizo el transitorio empate de River, que dirigía Ángel Labruna. Una campaña que arrojó 15 victorias en 30 partidos, y otros destacados como Alfredo Ortiz y Carlos María García Cambón, en un plantel en el que también estuvieron Juan Gómez Voglino, Oscar Amarilla, Juan Loyola, Manuel Zurita y Bernabé Palacios. Una curiosidad propia del Guinness del fútbol supone que a lo largo del certamen Chacarita tuvo tres técnicos: Federico Pizarro, Juan Manuel Guerra y Víctor Rodríguez, que salió con el equipo en la semifinal y en la final. Otro dato llamativo: en la segunda fecha cayó 7-1 con Lanús.

Quien esto escribe trató en muchas ocasiones a Neumann, y en una de las tantas charlas donde el fútbol y ese momento trascendente se imponía, señaló: “fue una etapa inolvidable en mi vida. A Chacarita le debo todo, hice las inferiores en el club, en 1967 nos salvamos del descenso y después Geronazzo armó un equipo que tenía humildad, sacrificio y jugaba buen fútbol. Esto último lo logró Geronazzo, y también se lo debemos a Pizarro. A mi no me gustaba perder a nada. Sufría mucho las derrotas. Ese día ante River entramos a la cancha con una confianza tremenda. El primer gol se produjo tras una jugada que practicábamos siempre en los corners, con Puntorero yendo al primer palo para peinarla y agarré a la pelota ahí nomás. El segundo fue un golazo, la agarré medio de sobrepique, con la plancha de Guzmán encima, y esa pelota salió con una potencia tremenda”.

Neumann jugó en Chacarita entre 1966 y 1972, hasta acumular 195 partidos y 32 goles con la camiseta tricolor. Había debutado en julio del ‘68 ante Newell’s, en un cotejo que finalizó 1-1 en Rosario. Luego se transformaría en el primer argentino en jugar en el fútbol alemán: estuvo en el Colonia FC del 72 al 74 (algunos de sus compañeros fueron Overath, Flohe, Dieter Muller y un joven Harald Schumacher), para después viajar a Francia donde vistió las camisetas del Bastia (1975/76) y París FC (1977). Volvió a Chaca en el 78 y un año después quemó sus últimos cartuchos aquí, en Cultural Argentino. El Tanque murió el 29 de mayo de 2008, dejando un recuerdo imperecedero. Una tribuna del estadio de Chacarita, ubicado en Villa Maipú, lleva su nombre.

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