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El merendero Sophie continúa con el sistema de viandas

Lo que comenzó siendo un merendero pero que hoy en día prepara la cena para 35 familias de la ciudad, continúa entregando sus viandas.

Aunque todavía no recibe a sus comensales en sus instalaciones, el merendero Sophie sigue abriendo caminos en el mundo de la solidaridad, y está más de pié que nunca.

En el ruedo desde hace casi cinco años, Ana Fredes y sus colaboradores dieron inicio con Sophie, en barrio Frank Allan, con el Roperito comunitario, que se fue haciendo cada vez más grandes. Luego, comenzaron a dar meriendas los sábados, durante aproximadamente un año, y luego también comenzaron a brindar la cena diaria, tras observar la gran necesidad de muchos vecinos.

Durante la pandemia, debió cerrar sus puertas, pero nunca dejó a las familias que asiste. Sin embargo, la crisis económica que afrontaron muchos piquenses hizo que las donaciones disminuyeran, motivo por el cual entró en juego el rol de distintas organizaciones sociales que llevaron a cabo campañas para recaudar alimentos y artículos de limpieza e higiene, y así cumplimentar con las 120 viandas que entregaron a las 35 familias.

Ana dialogó con este medio anteriormente tras cerrar las puertas del merendero, y había explicado que decidió retomar el armado de viandas ya que de esa manera las donaciones de alimentos rinden más que si entrega la mercadería sin cocinar. En muchas ocasiones, hay algunas cosas que no se consiguen como alimentos frescos, carne o pollo y es allí que utiliza todos sus recursos para lograr un menú que sepa cubrir la necesidad de calorías, sobre todo en invierno cuando el frío es mayor.

“Si bien hubo varios chicos a los cuales se les ha estado ayudando muchísimo, yo miro las situaciones de cada familia y pienso en cómo ayudarlos de otra manera, entonces decidí volver a cocinarles como antes. De esa manera habrá mucha mayor cantidad y yo voy a tener más tiempo y más días para ayudar”, detalló.

La continuidad

Hoy, La Reforma se contactó nuevamente con Ana Fredes, la vocera del merendero Sophie, quien contó cómo es volver a cocinar las viandas, ya que aún no reciben a sus comensales, y son los padres o tutores de los niños quienes buscan los alimentos.

“Hace algunas semanas que dejamos de entregar las cajas a las familias y comenzamos a cocinar. Ahora, se acercan únicamente las familias pero sin los niños y niñas, por supuesto. Les damos la comida, la cena, a la mamá o papá que concurre, y también les damos masas y alguna leche para que se lleven para el desayuno”, respondió.

“Además entregamos lavandina, detergente, desodorante para pisos, jabón de para manos, shampoo, acondicionador, todo lo que hace a la higiene y nos va llegando que podemos repartir en partes iguales”, continuó detallando.

Asimismo, Ana remarcó que “a comer todavía no pueden venir, porque en realidad quienes asisten son los niños, y son también quienes llevan la comida a la casa. Muchos son del Ranqueles, El Molino, y por eso se llevan la vianda. Pero los del Carlos Berg, Federal o de éste barrio -Frank Allan- que son los que están cerca, venían a comer acá. Pero como dije, ahora los niños y niñas ya no vienen, sino los padres o madres. Tampoco tenemos calefacción, así que buscan las viandas y se retiran”, detalló, haciendo mención a que “lo hacen sin ingresar todas las personas, con barbijo y las medidas de higiene correspondientes, porque nos cuidamos así, entre todos”, puntualizó.

“Vienen entre las 18:00 y las 19:30, normalmente, y seguimos preparando siempre la misma cantidad, alrededor de 120 viandas. Se nos habían dado de baja dos familias pero se nos sumaron tres más”, contó Fredes.

Un pedido especial

Ana Frades remarcó la necesidad puntual que tienen en el Roperito, pero necesitó hacer un pedido especial. “Hace algunos días estoy intentando conseguir una cucheta, para unos nenes que lamentablemente viven una situación muy precaria. Necesitan con urgencia una cama cucheta”, solicitó.

Seguidamente, continuó indicando que “necesitamos colchones, también por pedidos puntuales que tenemos. Y ropa de cama, ya sea frazadas, mantas, como sábanas. La gente está necesitando arropar su cama porque está pasando frío”, continuó.

En cuanto al Roperito en general, contó que “estoy recibiendo a quienes vienen a buscar la ropa que necesitan de abrigo, de a dos personas máximo, quienes vienen con su barbijo. Voy citando así a las mamás, incluso cuando pongo en Facebook que tenemos ropa disponible, nos vamos organizando, para estar cuidados unos y otros”, remarcó.

El merendero Sophie y su Roperito están necesitando de la donación de ropa de abrigo, calzado, y todo lo que los piquenses puedan donar en buen estado. Quienes deseen colaborar, ser solidarios y dar una gran ayuda, pueden hacerlo contactándose con Ana Fredes al (2302)-308356, sino llegándose a la dirección del merendero, en calle 38 N° 374 Norte, entre 105 y 107.

Si tenés una cucheta, colchones, ropa de cama y abrigos que ya no utilices, será bienvenido en muchos hogares, y recordá que hay gente que lo están necesitando.

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