Provinciales | Agroquímicos

"El Gobierno hizo cumplir la ley. Que se enojen con Campo LImpio"

Recientemente la Secretaría de Ambiente de la provincia de La Pampa prohibió la venta, no el uso, de agroquímicos.

La medida despertó varias reacciones adversas de sectores vinculados directamente con la producción agropecuaria, que pusieron el acento -sobre todo, pero no únicamente- en lo inoportuno de la decisión estatal, habida cuenta del ciclo de desarrollo de los cultivos de época y las plagas que los afectan.

‘Agrotóxicos’

Martín Balsa deslindó: “En primer lugar, la restricción a la venta es por un compromiso de la Fundación Campo Limpio, integrada por las multinacionales del sector, que se habían comprometido a terminar en un plazo determinado los depósitos de los bidones que se usan para transportar los agrotóxicos, y la trazabilidad de los bidones”.

“La realidad -prosiguió- es que a esto hay que regularlo. No se sabe ni qué cantidad se echa por hectárea, cuánto compra un productor. No se sabe nada. El momento (de la prohibición) tal vez no sea el mejor -admitió el diputado-. Pero el compromisos de hacer los lugares para resguardar los bidones estaba claro. Tal vez ellos (Campo Limpio) pensaron que el Gobierno no iba a estar dispuesto a hacerlo (aplicar la prohibición de venta)”.

Salud pública

“Ellos -(los sectores vinculados con la producción agropecuaria y la venta de agroquímicos)- tienen que aceptar que a esto hay que regularlo porque es una cuestión de salud pública, no se trata de una discusión sobre producción sí o producción no. Pensar en una producción, hoy, sin agrotóxicos sería muy complejo porque todo el sistema fue mutando hacia ese lugar. Pero sí hay experiencias alternativas y hay países en el mundo en los que directamente está prohibido. Es un tema y un debate instalados en varios lugares, en la provincia de Buenos Aires y en la provincia de Córdoba también”, ejemplificó.

“Vuelvo a repetir, la producción sin ese sistema es imposible, pero hay que regularlo porque es un problema de salud pública”, remarcó Balsa. “Está claro y comprobado que es malo para la salud humana, contamina las napas, y hay que regularlo, usándolo con el respeto que merece. Lo que necesitamos es que cause el menor daño colateral posible este sistema de producción”, profundizó.

En otro momento, Balsa respondió a quienes objetan la oportunidad de la prohibición y señaló que los responsables de construir los depósitos para acopiar los bidones en desuso deberían haberse ocupado de esas obras antes de que la provincia cumpliera con la normativa dispuesta.

“Es una realidad” que por un lado está Campo Limpio y por otro los productores que hoy no pueden pulverizar sus cultivos, aceptó Balsa. “Pero no se tienen que enojar con el Estado, porque los que venden los bidones son los de Campo Limpio. Y con ellos se tienen que enojar. Eran 270 días para hacer galpones con piso de cemento y revestidos con alambre tejido, y no lo hicieron. Se tienen que enojar con Campo Limpio -insistió en remarcar- porque está fuera de la ley , y el Gobierno lo que hizo fue hacer cumplir la ley”, afirmó.

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