LA PROVINCIA |

Editorial

El último informe del Banco Mundial que midió la desigualdad ante la ley entre hombres y mujeres en todo el mundo, es una puñalada para nuestro país, da en el centro de la percepción colectiva en la temática de género. Argentina se destacó en los últimos años por ser la nación que impulsó el movimiento “Ni Una Menos”, una lucha por los derechos de la mujer que se propagó por todo el continente, hemos sido pioneros y ejemplo en la sanción de normas cruciales. Sin embargo las leyes argentinas son las segundas más machistas en Sudamérica, así lo demuestra este estudio en el que sólo somos superados por Surinam.

El informe del organismo internacional midió la desigualdad ante la ley entre hombres y mujeres a partir de la evaluación en la inserción en el mercado laboral, la tenencia de hijos, el matrimonio, la iniciación en proyectos de negocios, la administración de activos y la libertad de movimiento. El estudio encontró una mayor disminución de las brechas en los países que avanzaron en reformas igualitarias y en ese sentido deberíamos estar situados entre los mejores, sin embargo, en Argentina sobreviven leyes arcaicas que prohíben realizar ciertos trabajos a las mujeres, leyes que pese a los proyectos presentados en el Congreso para derogar esos artículos, aún no fueron tratadas. Eso nos coloca en una posición realmente impensada: las leyes argentinas son las segundas más desfavorables para las mujeres de todos los países de Sudamérica.

El promedio mundial es 74,7 (sobre 100), lo que indica que en promedio las mujeres gozan de la tercera cuarta parte de los derechos que tienen los hombres. La Argentina, con 76,3, se ubica 99° de los 187 países analizados y se ve superado por todos los países sudamericanos salvo Surinam, que obtuvo un 65,6. El mejor sudamericano ubicado es Perú, con 95 puntos.

En el mundo sólo hay seis economías -Bélgica, Dinamarca, Francia, Letonia, Luxemburgo y Suecia- que tienen un puntaje de 100, lo que significa que las mujeres gozan de la misma posición legal que los hombres en los ocho indicadores analizados. En el otro extremo, Arabia Saudita tiene el peor puntaje con 25,6.

Pero volvamos a Argentina, para nosotros, que hemos sido pioneros en igualdad de derechos, el resultado de este estudio debería movilizarnos de inmediato por el simple hecho que implica una contradicción respecto a todo lo que hemos avanzado, un revés para la lucha de muchos colectivos y una sinrazón el sostenimiento de leyes perimidas que solo complican porque en la práctica han sido ampliamente superadas. Pero mientras sigan ahí, estampadas en letras de molde, siguen vigentes y nada ni nadie puede impedir que algún retrógrado decida echar mano de ellas.

Nuestro país fue el primero en Latinoamérica que autorizó el matrimonio para parejas del mismo sexo, nosotros somos los que en el 2010 legalizamos el matrimonio igualitario, los que en 2012 fuimos ejemplo aprobando la ley sobre la identidad de género que permite la autodeterminación individual del sexo, con lo que estamos mucho más desarrollados que en Europa respecto a la situación jurídica de lesbianas, gays y personas bisexuales, transexuales. Nosotros somos ejemplo, por qué nos permitimos la incoherencia de la antítesis dentro del mismo sistema, es un enigma indescifrable.

Básicamente nuestra mala calificación se da porque todavía hay leyes que imposibilitan a las mujeres realizar algunos trabajos. Sí, así como lo lee. Según el artículo 176 de la Ley 20.744 de contrato de trabajo, “queda prohibido ocupar a mujeres en trabajos que revistan carácter penoso, peligroso o insalubre”. También tenemos el artículo 11 de la Ley 11.317, sancionada a principio del siglo pasado para regular el trabajo de mujeres y niños, que prohíbe a las mujeres trabajar en la carga y descarga de navíos o por medio de grúas, en trabajos subterráneos, en la conducción de trenes, en el engrasado y limpieza de máquinas en movimiento y en la utilización de sierras circulares, entre otros. Esos artículos de esas leyes arcaicas sobreviven en nuestra legislación y están absoluta y totalmente vigentes de cabo a rabo.

Si bien fueron presentados 4 proyectos en el Congreso de la Nación en 2017 y 2019 para derogar esos artículos, aún no fueron tratados, por lo tanto las mujeres argentinas según la ley tienen limitado el acceso laboral a algunos trabajos.

La contracara es que con la reforma de la Constitución en 1994, que otorgó jerarquía constitucional a los tratados internacionales que exigen la igualdad entre hombres y mujeres, tiene más preponderancia el cumplimiento de leyes igualitarias a las discriminatorias, pero, como dicen los especialistas, si están ahí, están vigentes, entonces, por qué no evitar confusiones, complicaciones, pérdida de tiempo y también de dinero para las mujeres. Sobre todo cuando es tan sencillo como simplemente tratar uno de los 4 proyectos que esperan pacientemente en un cajón.

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