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Dos más dos

Cuando la frazada es corta, no hay modo, por más que estiremos, algo siempre queda sin cubrir, por eso la preocupación entre los comerciantes y las pequeñas y medianas empresas crece a medida que se acerca el momento de afrontar el medio aguinaldo. La situación no es difícil de imaginar en este contexto, alcanza con recordar que muchos apenas alcanzaron a pagar los sueldos, otros no llegaron a completarlos y otros tantos los abonaron en cuotas y con la ayuda del Gobierno. Es dos más dos, no hay chaces.

La Pampa, si bien está en una situación de gran desahogo respecto a otros territorios, tampoco está exenta de la crisis, porque, aunque la flexibilización de la cuarentena es una realidad, el sacudón de la pandemia también provoca un descenso brutal en las ventas y la elección minuciosa de los gastos de los consumidores que vieron recortados sus ingresos. Todos estamos en la misma, obligados a restringir y optar por comprar sólo lo necesario.

Específicamente en nuestra ciudad, los empleados de comercio que no trabajan en ninguno de los rubros esenciales dependen, como señaló el Secretario Gremial del CEC, Caraffini, de la decisión del Gobierno de incorporar el medio aguinaldo en los ATP. De no mediar este auxilio, va a ser muy complicado.

Tanto la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), como la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), advirtieron que la crisis del sector impedirá en la mayoría de los casos afrontar el sueldo anual complementario.Las caídas de las empresas que no pudieron trabajar o producir normalmente ascienden al 80% y las estimaciones de la disminución de las ventas de los comercios no esenciales en los territorios que, como el nuestro, pudieron reabrir sus puertas, se estiman en el 30%, producto de la restricción del consumo.

Unos y otros aseguran que no tienen dinero para funcionar, que retoman sus actividades con un acumulado de deudas como consecuencia de la paralización de la actividad, que incluye proveedores, AFIP, alquileres, servicios, bancos y sueldos. Dos más dos, no hay que sacar muchas cuentas, con esa mochila la supervivencia pende de un hilo muy delgado y como sabemos, la ayuda del Gobierno nacional no llegó a todos por cuestiones burocráticas o porque o no aprueban los requisitos o, o, o, lo cierto es que siguen en la espera de que se concrete algún tipo de ayuda.

No es novedad que la pandemia de coronavirus nos plantó un escenario económico muy complejo y que la frazada, que ya era corta antes de la cuarentena, producto de dos años de recesión y ocho años de estancamiento, aceleró la situación. Los comerciantes de los rubros no esenciales y las pymes están entre la espada y la pared, y, por ende, los trabajadores también, saben perfectamente el esfuerzo de sus empleadores y la situación producto de que no pudieron trabajar o producir normalmente, comparten la preocupación, que en muchos casos excede incluso a percibir o no el aguinaldo.

En este grave panorama, no hay que perder de vista que en nuestro país casi la mitad de la población activa trabaja en negro. Las últimas mediciones disponibles indican que el 49,3% de la población trabaja en “tareas informales”, eso implica que son aproximadamente unos 5 millones de argentinos los que tienen ingresos no registrados, son asalariados “en negro”, a los que hay que sumar unos 3,5 millones de cuentapropistas informales. Una fuerza laboral informal de 8,5 millones de personas.

Los trabajadores informales sufrían la precariedad laboral antes de la pandemia, ya eran víctimas de la inestabilidad y la fragilidad, sabían con creces las implicancias de carecer de un empleo de calidad, de no tener aportes jubilatorios, cobertura de salud, sufrían en carne propia la fragmentación del mercado laboral, lo sufrían en sus condiciones de vida personales y familiares. Esto solo empeoró sus situaciones.

Una encuesta de CAME entre 1.000 pymes que abarca representantes de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, revela que las ayudas del Gobierno no están estirando la frazada como deberían. Ni los créditos al 24%, ni los a tasa cero, ni el salario complementario ni las contribuciones patronales están llegando a quienes tienen que llegar y si no llegan, no hay ninguna chance. Es dos más dos, pero parece que les está saliendo esa cuenta.

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