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Delivery, el resurgimiento de un oficio devaluado

En el Decreto de Necesidad y Urgencia que dictó el Gobierno Nacional, donde se apunta al aislamiento de los habitantes de nuestro país desalentado la circulación al mínimo, se especificó los que quedan exceptuados y pueden seguir trabajando por las calles de cualquier población. Entre ellos están en el inciso n°19: los deliverys, ya sea para transportar alimentos, medicamentos o insumos necesarios para los hogares.

Un trabajo informal, que siempre se logró devaluar y hasta combatir, a tal punto que en nuestra ciudad -por ejemplo- no sabemos si han quedado empresas de este tipo, dedicadas a los ‘Mandados’, como se traduce a nuestra lengua este término inglés.

Lo cierto es que en estas horas en que rige la disposición de evitar la circulación, la mayoría de los comercios piquenses, que tienen gran demanda de la clientela, se han "acordado" de los pibes y de sus motitos y, hoy, sabemos que han tenido una jornada intensísima, ante la cantidad de pedidos de todo tipo que mucha gente -a conciencia o por imposibilidad de moverse- han solicitado telefónicamente.

En una rápida recorrida -también telefónica- por negocios de distintos rubros, reconocieron que no pudieron evitar que se hagan colas frente a sus negocios, como hemos visto en innumerables cantidad de imágenes frente a supermercados, por dar algún ejemplo. Pero en cantidades similares o superiores, tuvieron llamados telefónicos haciendo pedidos por esa vía, para que la compra sea alcanzada a sus domicilios.

Una conocida verdulería del medio, que intentó hacer horario corrido hasta las 18, en un momento cerró sus puertas, porque se dio cuenta de la gran cantidad de pedidos telefónicos que había tenido y no estaban preparados para repartir a tiempo.

A pocos metros, una heladería, que sólo atendía pedidos por este sistema de mandados, nos aclaró -ante el llamado- que estaban con dos horas de demora para llegar con el envío a cada casa.

Y así, los farmacéuticos, que tal vez son los que más utilizan este servicio anualmente, igual se sintieron desbordados.

Es muy difícil hacer el cálculo de la cantidad de pedidos telefónicos de mercadería que hubo, porque fueron muchos y variados. Obviamente el rubro alimenticio, por lejos, fue el más solicitado. Pero como indicábamos hubo demandas de medicamentos, de artículos de limpieza y también de bebidas, donde entendemos que se respetó -en el caso de las alcohólicas- que fueran hechas por mayores...

En las grandes metrópolis del país se ha venido polemizando en los últimos años sobre la proliferación del servicio puerta a puerta, con nombres comercialmente ya incorporados a nuestro vocabulario. Pero en nuestra provincia o en nuestra ciudad, la posibilidad de que se instalen fue rápidamente rechazada.

Hoy, ante la necesidad y urgencia, muchos comerciantes se encontraron con la falta de un servicio de este tipo y algunos decididamente acudieron a incorporar el "nuevo empleado" o utilizaron parte de su personal para esta tarea, que en todos los casos tuvo una utilidad similar o superior al resto del personal.

Hoy delivery, ayer y siempre: cartero

Los que ya tenemos varias décadas vividas, que incluso nos cuesta sumar tanta terminología inglesa a nuestro hablar diario, preferimos identificar esta actividad con la frase "chico de los mandados" o remontarnos a la figura del cartero.

Está claro que el cartero sigue existiendo y las empresas de encomiendas lo siguen teniendo. Y ese sí que es un oficio que la historia argentina cuenta que nació por el 1800 y le atribuyen a Domingo French, el primer cartero nativo de nuestro país, cuando le dieron el cargo de “correo” en la Administración de Correos del virreinato, claro que después su popularidad creció enormemente y se inmortalizó en la Revolución de Mayo, junto a la de Antonio Beruti.

Así podemos hacer otras referencias históricas como la de los chasquis, mencionados desde los pueblos originarios (Incaico, por ejemplo), pero para poner un punto de referencia a lo que queremos decir: desde aquel 1802 en adelante, la figura del cartero no nos abandonó con su servicio.

Está claro también que la figura del delivery nunca llegó a tener la formalidad laboral que seguramente muchos "chicos de los mandados" querrían conseguir.

Bueno, tal vez sea el momento ¿no? Por ahora, vaya también el reconocimiento para los que ayer nos ayudaron a quedarnos en casa y nos cuidarnos cubriendo las necesidades, algunas antojadizas.

Porque si de confesiones se trata, hubo pedidos desde un kilo de pan hasta un kilo de helado, como lo hizo este incorregible notero a quien, si la cuarentena se extiende, lo "van a sacar rodando" de la casa.

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