Editoriales | Elecciones

Declaración de esperanza

Esta editorial no es una editorial, es un anhelo, o en todo caso una declaración de esperanza que abriga el deseo de que de una vez por todas podamos emprender el camino de la coherencia que lleve a Argentina hacia la racionalidad que aporta la planificación estratégica.

Algo tan simple y tan normal para empresas y países de todo el mundo y tan inconcebible en nuestra cotidianeidad. La planificación y el trabajo colaborativo nos alejarían del caos de nuestras crisis cíclicas, de nuestra recurrencia crónica a saltar de inflación en inflación, de recesión en recesión, de endeudamiento en endeudamiento, de pobreza a más pobreza, de estrangulamiento de la economía a estrangulamiento de la economía. La planificación estratégica haría de Argentina un país previsible, adjetivo del que adolece nuestro diccionario básico nacional.

Sin dudas una elección implica la posibilidad de un nuevo rumbo y si ese nuevo rumbo incluye planificación, podríamos superar el caos y darnos la posibilidad de pensar de verdad en el futuro.

Tal vez podríamos dejar de hablar de pactos y acuerdos programáticos urgentes, para empezar a hablar de compromisos serios de cara a las próximas décadas. Para eso es necesaria la voluntad política de todo el arco dirigencial y planificación, pero de verdad, no para los flashes, no para la arenga mediática, no para la foto.

Esta elección pudo ser una más, o una elección histórica, todo dependerá de lo que pase de ahora en adelante, de los compromisos y los acuerdos que se propicien y que se logren, de hasta qué punto están y estamos dispuestos a superar la grieta o seguir transitando el camino de la endebles, las promesas de pacotilla y cumplimiento improbable. Decir es fácil, y este ha sido un año de campaña permanente en el que se ha dicho mucho, ahora es el momento de dejar de decir y empezar a hacer con la cabeza en el presente y los ojos en el futuro.

El primer paso es elegir las áreas estratégicas y pensar de cara a los próximos 20 años. La clave para que funcione es que los máximos responsables estén a la altura de lo que Argentina necesita, que se sienten, discutan, analicen y se pongan de acuerdo, que accedan a firmar compromisos serios y que los cumplan.

Anticipar es la palabra, tenemos que poder adelantarnos a las contingencias y planificar los cambios que nuestro país necesita para salir de la crisis permanente, para empezar a crecer y despegar. Planificación estratégica, compromiso, acuerdos y ejecución de las metas consensuadas. ¿Es tan difícil?

¿Es mucho pedir que dejen de pelear, que pongan los esfuerzos en la posibilidad de adelantarse a lo que vendrá, que achiquen la brecha de la incertidumbre permanente en la que vivimos los argentinos? No saber con qué nueva contingencia nos vamos a encontrar mañana ha sido nuestro karma por décadas, o salimos de nuestro estado de emergencia permanente, o seguimos siendo un país inviable.

No puede ser tan complejo desde lo técnico, muchos países lo hacen, todas las empresas serias lo hacen, somos una nación que exporta cerebros, cómo no vamos a tener profesionales idóneos para lograrlo.

Claro que al trabajo de los profesionales idóneos habría que sumarle después la voluntad de ejecutar la planificado y la disposición política de las principales fuerzas del país de adherir a esa planificación estratégica sin poner palos en la rueda, tema no menor tratándose de Argentina.

Este puede ser un momento histórico, o uno más, como ocurre luego de cada elección, estamos a las puertas de una nueva oportunidad, de la posibilidad de una transformación, de un borrón y cuenta nueva. Tenemos la opción de construir, de volver a empezar, de convocar a la asunción de nuevos compromisos, de pensar el futuro, de salir de las urgencias, las emergencias y los riesgos permanentes.

¿Es difícil? Claro que es difícil tratándose de nuestra idiosincrasia, pero, como la esperanza es lo último que se pierde, permítannos abrigar la ilusión de que encontremos el camino y comencemos a desandarlo, de creer que esta vez sí vamos a ser capaces, que esta vez vamos a querer y vamos a poder.

Dejá tu comentario