Daniel Lovera | Centro Empleados de Comercio | Comercio

"Los espacios de responsabilidad política del sindicalismo definirán el futuro del trabajo en Argentina"

"Los espacios de responsabilidad política del sindicalismo definirán el futuro del trabajo en Argentina", dijo Daniel Lovera.

Daniel Lovera: “militando el modelo sindical nacional es la única manera de construir desde la solidaridad, con dignidad, y para el bienestar y la felicidad de las familias que trabajan”. El titular del Centro Empleados de Comercio habló en el marco de la conmemoración del día de los mercantiles

“En este año tan particular quisiera ofrecer otras miradas, me gustaría vincular algunas ideas de ciudadanas y ciudadanos que puedan decirnos lo que sienten a partir de la labor que, todos los días, llevan adelante empleadas y empleados de comercio. Si me permiten, voy a dejarles cuatro testimonios de distintas personas con distintas actividades, con las que pude conversar y que ofrecieron compartir lo que piensan”, explicó el dirigente.

En ese contexto, trajo a colación la historia de Elena, una periodista, trabajadora de la comunicación social, quien cuenta cuál su experiencia con el sindicato y su rol social.

«Más allá de todo mi reconocimiento al compromiso de las empleadas, los empleados y la institución que nuclea la actividad mercantil, personalmente, puedo decir que el sindicato “Centro Empleados de Comercio” ha sido clave en mi vida. Fui mamá muy joven; y en ese tiempo, en mi pueblo, las adolescentes embarazadas no iban al colegio. Pasaron cinco años de eso, y ya residiendo en Santa Rosa, en el año 1982, la vida quiso que fuera empleada de comercio. Fue el sindicato el que me ayudó a trabajar y a estudiar. Esto me cambió la vida. Título en mano y por la maravillosa experiencia vivida, quise seguir estudiando. Y así… me fui convirtiendo en la persona que soy. Esta historia de mi juventud transformó mi vida para siempre. Entré al mundo del trabajo especializado, y fueron esas ganas de superación las que me hicieron y me hacen seguir estudiando hoy. Todo fue a partir de esa puerta que me abrió una de las filiales del “Centro Empleados de Comercio”».

El segundo testimonio es de Marianela, una licenciada en Ciencias Políticas que, cuando se puede viajar, comparte su tiempo entre nuestra comunidad y la Ciudad de Buenos Aires, lugares que alterna por su desarrollo profesional.

«La consolidación del 26 de Septiembre como día festivo y de descanso representa una reivindicación para trabajadoras y trabajadores de comercio. Y la fecha no estuvo ajena a los sobresaltos de la historia. El feriado fue decidido a partir de una convención colectiva, y luego derogado por la última dictadura militar de nuestro país. Las gestiones sindicales de la democracia nos devolvieron este día no laborable. Pero recién en 2009, y gracias a una ley presentada por un legislador sindicalista en el Congreso, se instauró el 26 de Septiembre como feriado nacional. Si bien este día ha sido siempre muy valioso para reivindicar el sentido de pertenencia de la comunidad mercantil, este año es muy especial. Una pandemia se está cobrando la vida de muchísimas personas y nos pone ante una crisis económica, social y sanitaria sin precedentes. Hay muchas trabajadoras, muchos trabajadores esenciales del gremio que han salido, cada día, a cumplir con sus tareas para garantizarnos servicios irremplazables. Con miedo, angustia, incertidumbre, su labor nos ha permitido sentir seguridad y mejorar nuestros interminables días de aislamiento. Visibilicemos y agradezcamos su misión cumplida, en especial, en este día que rescata el valor de su trabajo».

Mariana nos ofrece el tercer relato, una escribana de nuestra provincia que nos cuenta sobre el valor del tiempo y sobre cómo vive y siente esta fecha.

“El 26 de Septiembre es la fecha para valorar a quienes trabajan, todos los días del año, para brindarnos su atención incansable. Sin embargo, este año, el reconocimiento a su compromiso es todavía más especial. Y eso lo digo pensando en mi familia, que aprendió el oficio de prestar atención a las necesidades de la clientela detrás de un mostrador. De entender esas charlas de contención, que se dan en los pueblos y que llegan en el momento justo de necesidad de afecto en la despensa, en la tienda o en la zapatería; en esos lugares de siempre, comunes, que pueden convertirse en especiales casi sin querer. En plena pandemia, esa humanidad, ese compromiso, se profundizan. Las familias argentinas han sido provistas por empleadas y empleados de comercio, con lo que necesitan, para sobrellevar sus días desde casa. Y hoy es un gran momento para agradecérselo».

Diego es nuestro cuarto mensaje, desde su perspectiva de profesor universitario también quiso participar de este día especial en un tiempo tan significativo para trabajadoras y trabajadores de Comercio. Sus palabras nos alientan y motivan.

«Hoy, llegamos a un nuevo 26 de Septiembre para celebrar su tarea, para homenajear a empleadas y empleados de comercio. Su trabajo nos ha permitido seguir con nuestras vidas en aislamiento. Pudimos asegurar el bienestar de nuestras familias porque se quedaron allí, atendiéndonos y resolviendo nuestras necesidades esenciales. Siempre estuvieron… y aún con miedo, asumieron riesgos, se quedaron trabajando en pandemia para darnos seguridad. Hoy quiero agradecer, seguramente igual que otras argentinas y otros argentinos que estamos siguiendo adelante con nuestras vidas y las vidas de nuestras familias en este tiempo de asilamiento. Gracias por el trabajo, por la valentía, por la labor silenciosa de empleadas y empleados de comercio. Gracias por asistir a las personas adultas mayores, que tantas veces recibieron un pedido en su casa armado por manos mercantiles; gracias por atender al personal sanitario, que pasó cada día a buscar lo que necesitaba para su jornada: y también gracias por servir a la Policía, que alguna vez interrumpió su patrulla para pasar por un artículo indispensable que le permitiera seguir su labor. Gracias por cuidarse y por cuidarnos. Siempre estuvieron allí, silenciosamente… Y hoy, somos quienes debemos levantar nuestra voz para decirlo: ¡muy feliz día a empleadas y empleados de comercio!».

Daniel Lovera, como secretario general del sindicato, calificó como “un reconfortante hallazgo” comprobar el reconocimiento de la sociedad entera en lo cotidiano, y al hablar de los testimonios nos dice: “Todo surgió espontáneamente. La gente reconoce y valora las tareas de aprovisionamiento y servicio que hace todo el personal de comercio. Están también en la línea de fuego y es trascendente poder valorarlo. Me pareció que nadie mejor que personas externas al gremio para contarnos lo que representa la institución y cómo perciben su rol en estos momentos críticos”.

El secretario general de los mercantiles piquenses también habló de la importancia de la perspectiva histórica para las organizaciones sindicales: “Debemos poner en valor todo lo que pasa y pasó como forma de prepararnos para lo que viene”, dijo.

Consultado por el proceso histórico de desarrollo de su sindicato, explicó: “Las raíces de las organizaciones sindicales argentinas se remontan a tiempos de lucha de mujeres y hombres que llegaban en la inmigración, en la primera mitad del siglo XX, con sus ideales en la organización de trabajadoras y trabajadores para permitirles defender sus intereses. La labor organizada fue la que permitió llegar a instancias únicas y reivindicatorias de los derechos laborales, como los consagrados a partir de la reforma constitucional de 1949. Fue cuando se habilitó la libertad de agremiación para proteger y respetar los intereses de la familia trabajadora. Conquistas alcanzadas de la mano de Juan Domingo Perón. Sería imposible pensar la historia, describir el presente y proyectar el futuro del sindicalismo argentino, sin tener presente a quienes promovieron -como aún hoy hacemos– la idea del trabajo como principal vehículo de inclusión y de identificación social de cada persona. Este legado es el que nos permite entender al trabajo como un derecho humano fundamental. Trabajadoras, trabajadores y dirigencia sindical, jamás vamos a tomar una posición de neutralidad ante cualquier intento de avasallamiento que se pretenda en el escenario del trabajo. La historia argentina es un ejemplo en el mundo de que la garantía efectiva de los derechos laborales fueron sus organizaciones sindicales”.

Al hablar de la coyuntura que representa la pandemia de COVID-19 Lovera comentó: “No me quiero detener demasiado solo en la actual coyuntura, pero sí puedo decir algo; hoy, ante la pandemia impuesta por este nuevo virus, empleadas y empleados de comercio, organizaciones sindicales y obras sociales del sector, estamos haciendo un esfuerzo máximo, poniendo a disposición recursos y estructuras: clínicas, hoteles, servicios médicos, profesionales. Todo eso con la mirada puesta también en mantenernos alerta ante las renovaciones estructurales y culturales que condicionan al trabajo humano. Debemos proteger la dignidad del trabajo y construir estrategias para crecer en formalidad y seguridad laboral. Las relaciones laborales de este tiempo nos comprometen a seguir impulsando la institucionalización y la democratización de las negociaciones colectivas de trabajo como herramienta de mejora en los vínculos laborales. Debemos gestionar institucionalidad que nos permita mediar ante el conflicto.

Por último, le consultamos acerca del rol actual y futuro de los sindicatos: “Estamos ante nuevos tiempos. Hoy, las organizaciones sindicales son tan necesarias y eficaces como ayer. Y serán parte de una transformación necesaria para el futuro. Debemos avanzar en la conformación de espacios de diálogo que nos permitan organizar y establecer un nuevo Pacto Social que incluya a cada uno de los sectores del mundo del trabajo. Los espacios políticos del sindicalismo en la gestión pública serán la clave para custodiar el camino de la equidad en Argentina, porque militando el modelo sindical nacional es la única manera de construir desde la solidaridad, con dignidad, y para el bienestar y la felicidad de las familias que trabajan.

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