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Cultivo experimental de hongos comestibles en el CERET

En General Pico se desarrolla en el CERET (Ministerio de la Producción) una innovadora experiencia de cultivo de hongos, destinada a abrir posibilidades laborales y de mercado para emprendedores pampeanos.

Están al frente de los ensayos y el acondicionamiento de las instalaciones mínimas indispensables la bióloga Juliana Vilches y el ingeniero agrónomo Flavio Tineo. El plan de trabajo se denomina “Cultivo de hongos en La Pampa” y es análogo a otros ensayos similares que se desarrollan en forma simultánea en las demás provincias patagónicas argentinas.

Vilches obtuvo su graduación en la UNLPam. Actualmente cursa una maestría en la Facultad de Agronomía. En el año 2014 inició una empresa basada en el cultivo de hongos comestibles Ghirgola común en Realicó. Y en 2017 incorporó la especie Ghirgola rosada.

“A fines de 2017 y principios de 2018 surgió un proyecto que tiene origen en la Universidad de Esquel, que se amplió a las cinco provincias patagónicas, con un coordinador provincial en cada una de ellas y con lugares destinados al cultivo de hongos comestibles. En La Pampa se definió -a través del Ministerio de la Producción- que sea en el CERET donde se realice la experiencia y yo coordiné la primera parte. Esa etapa culminó, se hace cargo CERET y desarrollamos una segunda etapa. Esta incluye la capacitación para Flavio Tineo, que se hará cargo del desarrollo de los cultivos en este lugar”, explicó la bióloga pampeana. En ese recorrido a través de las experiencias iniciales, Vilches continuará desempeñándose como asesora externa.

Emprendedora

Vilches inició en Realicó su empresa particular – “Albores pampa”- “porque para una bióloga no hay salida laboral en La Pampa. Para cualquier bióloga que empieza a investigar se hace necesaria una beca doctoral o ingresar a la Facultad. Yo decidí empezar la maestría por mi cuenta y traté de ver qué podía emprender como medio económico. Pensé en principio en tres cosas distintas, cultivo de algas, cultivo de hongos y cultivo de aromáticas. De las tres cosas me incliné por los hongos porque es lo que menos necesita en cuanto a superficie de tierra”.

Su empresa creció y ya se encuentra en escala comercial. “Estoy vendiendo en Pico, en Santa Rosa, en Rosario (Santa Fe), en Mendoza, y la idea de crecimiento está planteada para seguir hacia Córdoba y Buenos Aires”.

Las condiciones de traslado de los hongos se simplifica a partir del momento en que se trabaja con producción deshidratada o con productos en mezclas deshidratadas. “Para el cultivo de hongos se utilizan residuos vegetales, ya sea paja de trigo, cáscara de girasol, u otras. Entonces ayuda a resolver un problema para algunos productores. En el caso del CERET, por ejemplo, después de la cosecha en las hurtas, el sustrato que queda se puede usar como abono. En un caso así también el cultivo de hongos sirve para poder cerrar el ciclo”, resumió la especialista.

Producciones

“La idea que sustenta este proyecto es la de fomentar el cultivo de hongos, y se da en un momento en que se hace mucho hincapié en la agroecología, cultivos no tradicionales y otras líneas por las cuales la gente trata de cambiar su sistema de alimentación. En este momento hay mucha demanda y poca oferta. A mí me parece genial que en coincidencia con la horticultura, que está tomando fuerza, los mismos productores puedan llegar a incorporar el cultivo de hongos”, planteó.

Ambas producciones son compatibles, añadió Vilches. “Pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo sin problemas. Hay dos alternativas en cuanto a las inversiones iniciales –respondió luego a La Reforma-. Por un lado está el cultivo en troncos de álamos, para el que se necesita menos inversión ya que no demanda una estructura especial para colocar los hongos, pero con la salvedad de que se obtienen solo dos cosechas anuales. En cambio, en el caso del cultivo industrial, para los que se utiliza como sustrato la paja de trigo o la cáscara de girasol, se siembra y se obtienen cosechas cada 20 días, este último modelo es el que se seguirá acá en el CERET”, definió la asesora.

Estructura

La estructura indispensable para un proyecto de esa naturaleza requiere “sí o sí de dos salas diferentes, porque donde se inician los cultivos no puede haber conexiones de gas, porque este consume el oxígeno. Entonces se necesita una sala para hacer la siembra, y luego una segunda sala donde se hace la producción. A su vez, en esta última sala, se puede hacer una división para tener una incubación. De esa manera se cuenta con tres salas y el ciclo se completa”, resumió Vilches.

Frente a la posibilidad cierta de contar con una nueva línea de producción, los productores hortícolas que deseen ampliar y diversificar su trabajo, y otros emprendedores que ingresen al mercado de los hongos comestibles, deben tener en cuenta algunos puntos centrales en cuanto a beneficios y costos. “La principal ventaja es que se trata de un cultivo bastante sencillo, mucho más de lo que resulta el champignon, por ejemplo. Es un trabajo más liviano el de las ghirgolas o del shitake, que son las variedades que se van a cultivar acá”, puntualizó.

No obstante, quienes se decidan por esa opción deben saber que “al igual que en las huertas, tienen que estar con los cultivos todos los días, y hay que destinarle tiempo –un par de horas a la pasteurización de los sustratos”.

Flavio Tineo, reconocido profesional en el ámbito hortícola provincial, señaló que “esto es algo nuevo y por lo tanto un desafío. Por otra parte, dentro de CERET, como institución que se dedica a la investigación y a la capacitación, está bueno que se inicie esta línea de trabajo. Acá hemos hecho experiencias diversas, por ejemplo con hidroponia y con cultivo de flores de corte. Así que ahora se abre una nueva posibilidad con los hongos comestibles. Es muy beneficioso que haya un lugar, como esta institución, en el que se pueda hacer experiencias, de lo contrario todo ese tiempo lo deberían invertir los productores en solitario y en forma privada”.

“Ahora estamos en la etapa de concluir con el armado de las instalaciones. Y se hace una primera etapa de producción con vistas a la jornada demostrativa anual que se hará en el mes de noviembre”, anticipó Tineo.

Luego Vilches anunció que en esa jornada – ya tradicional en la región central del país- “no sólo se podrán observar las salas sino también degustar los productos.

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