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Fabián Salvioli: Derechos Humanos en tiempo de pandemia global

Agencia Santa Rosa - Fabián Salvioli Relator de la ONU para la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, y docente de la UNLPam, quien consultado sobre sostuvo que las medidas de emergencia no deber utilizarse para suprimir los derechos humanos, sino que los derechos humanos deben estar al frente y en el centro de la respuesta al coronavirus.

Argentina decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio en todo el territorio por pandemia global por el COVID-19, y desde sus hogares la mayoría de las personas busca pasar el tiempo sin tener contacto físico con el afuera.

En este nuevo contexto, desde la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa se entrevistó al doctor Fabián Salvioli, para tener un pantallazo sobre Derechos Humanos, el rol de los organismos internacionales, de las instituciones y de la sociedad.

Fabián Salvioli es doctor en Derecho, docente de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas y Profesor Honorario de la UNLPam, y quien hace varios días regresó de México y decidió aislarse voluntariamente en una habitación de su casa.

“Cuando mi aislamiento de 14 días termine, podré salir a recorrer la casa” dijo, y agregó que lo que está viviendo implica asumir una responsabilidad social, cumpliendo con la cuarentena que indican las disposiciones gubernamentales y que no significa ningún acto de heroísmo.

“Yo puedo estar en un lugar tranquilo y aislado, mi preocupación tiene que ver con el momento en que la pandemia llegue a los grandes centros urbanos y fundamentalmente a las capas más pobres de la población que no pueden darse el lujo de una cuarentena”, manifestó.

¿Cuál es el rol de la ONU en este momento? ¿De qué manera han reorganizado el trabajo a nivel global?

El Sistema de Naciones Unidas está reaccionando como corresponde ante esta pandemia, fundamentalmente a través de la Organización Mundial de la Salud que está monitoreando todo el proceso. Además, las oficinas de Naciones Unidas en el terreno están cooperando muy estrechamente con los gobiernos residentes a los efectos de poder dar la mejor asistencia posible a la población y asesorar en lo que tiene que ver en adopción de legislación en estado de emergencia.

¿De qué manera se pueden ver afectados los derechos humanos en este contexto?

Hay una afectación de los derechos humanos empezando por el derecho a la salud. Naturalmente los Estados de excepción ponen en tensión libertades individuales con mecanismos de restricción de esas libertades.

Esos mecanismos están contemplados en instrumentos de derechos humanos, hay que responder a determinados criterios como son la necesidad, la proporcionalidad y también tiene que haber monitoreos para que las restricciones no se tornen en abusivas.

Claro está que estas medidas de emergencia no deber utilizarse para suprimir los derechos humanos, sino que los derechos humanos deben estar al frente y en el centro de la respuesta al coronavirus.

Si se continúa con la lista de derechos humanos que se ven afectados podemos identificar también el derecho de niños y niñas a la alimentación está en peligro cuando las comidas gratuitas son las únicas cosas saludables que algunos pueden comer. El asilamiento puede ser necesario, pero la casa es el lugar más inseguro para las mujeres que sufren violencia machista. Y la lista podría continuar, lo que nos lleva a pensar que las acciones de los Estados pueden convertir las emergencias sanitarias mundiales en crisis de derechos humanos.

¿Cuáles crees que son las enseñanzas que nos puede llegar a dejar este proceso?

La enseñanza más importante que nos puede dejar este proceso una vez que pase, porque todavía no conocemos los alcances, y teniendo en cuenta de que se trata de una aproximación no precisa, es entender que la política pública tiene que estar atravesada plenamente por el enfoque de derechos humanos, que la salud debe ser considerada un derecho y no una mercancía. Esto no debe ser solo declamado, sino que debe ir acompañado por la adopción de políticas públicas cuyos enfoques se centralicen en la garantía del derecho a la salud y no en la utilización de la salud como un bien que se consume como mercancía.

Creo que es posible que valoremos un poco más la necesidad de enfoque de derechos humanos. También soy consciente de que puede que pase lo contrario, nada está garantizado. Las crisis no necesariamente dan lugar después a buenas situaciones, un ejemplo es la gran crisis económica del año 1929 tuvo en los años posteriores el surgimiento del fascismo, nazismo y la segunda guerra mundial un año después.

Incluso en los estados más liberales del mundo, se acuerda ahora por qué el estado es necesario. Podría decirse, que esta es la primera crisis contemporánea en la que las personas saben que hay que estar juntos. La gente privilegiada se siente muy vulnerable por primera vez.

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