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Coronavirus en Catriló: preocupación por la falta de controles a transportistas y empleados

A raíz de la aparición de dos nuevos casos positivos de coronavirus en La Pampa, han comenzado a tomarse los recaudos pertinentes para evitar su propagación. Sin embargo, en la aceitera catrilense falta rigidez en el cumplimiento de la normativa.

El Gobierno de la provincia de La Pampa informó en los últimos días que comenzarían a realizarse controles más exhaustivos en los accesos al distrito gobernado por Sergio Ziliotto, a fin de contener el posible ingreso de personas contagiadas con coronavirus. Explicaron, debidamente, que los transportistas y comerciantes deberán contar no sólo con el permiso nacional de circulación sino también con uno expedido por las autoridades locales.

“En atención a la mayor complejidad sanitaria por el incremento de contagios de COVID-19, se estima imprescindible reforzar los controles y tener una estricta trazabilidad de todo su itinerario y actividad dentro del territorio provincial, sean residentes pampeanos o no”, mencionaba un comunicado con el objeto de mantener a raya los posibles contagios.

Durante la misma jornada, específicamente el martes último, se hizo extensiva a toda la población un alerta por los crecientes números de infectados en la vecina localidad bonaerense de Pellegrini. El Poder Ejecutivo dispuso, luego de una reunión con el Comité de Crisis, el cese de ingresos a la provincia desde dicho punto nacional.

A sólo treinta minutos de viaje desde la mencionada ciudad, Catriló fue puesta en el centro de los trabajos preventivos. A pesar de los esfuerzos realizados, en la tarde de ayer se conoció que dos ciudadanos de esta última dieron positivo para coronavirus, aunque las circunstancias en que han ocurrido los contagios no han sido precisadas aún.

Cinco días después del establecimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio en todo el territorio argentino, se dispuso que ningún transportista o comerciante extranjero podría transitar por Argentina. Sergio es un camionero chileno que habitualmente cargaba mercadería en la planta aceitera de Catriló. En aquel momento, explicó las dificultades que tuvo para desempeñarse tras declararse al país trasandino como destino de riesgo.

Teniendo en cuenta que la provincia mantuvo siempre su status sanitarios, comenzaron a flexibilizarse algunas medidas sanitarias. Mientras tanto, jamás dejaron de transitar vehículos de carga por estos lares, lo que generó una constante preocupación en los trabajadores del sector.

Con los dos últimos casos registrados el sentimiento se intensificó, por lo que diario La Reforma indagó cómo se atraviesa esta situación en dicho espacio productivo y la respuesta no resultó fue tan satisfactoria como se esperaba. Al parecer, los protocolos sanitarios no son cumplidos a rajatabla, posiblemente, a causa de la relajación generalizada.

Incumplimiento

El Gobierno de La Pampa explicó en su momento “el transportista tendrá que someterse obligatoriamente a todos los controles sanitarios y epidemiológicos, estudios y análisis que decida efectuar la Autoridad de Aplicación”. Tendrán que notificar, además, la fecha de ingreso y egreso a la provincia, debiendo cumplir con cuarentena obligatoria -quienes tengan domicilio fijado en la provincia- hasta partir a un nuevo servicio.

Aún así, la responsabilidad social ha dejado mucho que desear y los controles no son tan constantes como deberían: “No nos preguntan nada, ni siquiera nos toman la temperatura. Una vez en el lugar, cumplimos con las labores para las cuales estamos asignados y nos retiramos sin más”, dijo un empleado.

El distanciamiento social obligatorio de dos metros tampoco es respetado y los camioneros, en algunos casos, abandonan la comodidad de sus habitáculos para aguardar que se concrete la carga de mercadería.

Trabajadores consultados creen que la planta aceitera debería tomar medidas exhaustivas con respecto a esta situación. “Nosotros tratamos de tener el menor contacto posible con el viajero, solicitando que cumplan con las normativas vigentes. Después está en la responsabilidad de cada uno, ya que hay quienes se muestran interesados y otros que no”, manifestaron.

Algunos trabajadores indicaron que tiempo atrás se utilizaba el termómetro digital para conocer la temperatura corporal de los trabajadores, al igual que en General Pico, aunque poco a poco se fue diluyendo su utilización. “Es necesario que cuando lleguemos nos tomen la temperatura, más a los que vienen de otras provincias donde circula el virus”, añadió un empleado.

El respeto por la distancia mínima obligatoria no es, sin embargo, lo único que contradice a la reglamentación provincial, puesto que también se ha observado a personas circulando sin el tapabocas obligatorio.

“Estamos preocupados, sobre todo con estos casos que aparecieron recientemente en Catriló. Hay algunos camioneros que se fueron y no volvieron más, tal vez no los han dejado venir por cuestiones sanitarias, porque si no en menos de una semana el que se iba, volvía”, concluyeron.

Para tranquilidad de los trabajadores y los ciudadanos que residen en cercanías de la planta aceitera, al cierre de esta edición se dispuso la vuelta atrás de la cuarentena. En dicha localidad, se volverá a Fase 1 viéndose restringida la circulación ciudadana, sólo permitiéndose la apertura de comercios y farmacias.

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