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Corea del Norte y Medio Oriente, las amenazas para los Estados Unidos

Las recientes amenazas del líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, así como el polvorín en que volvió a convertirse Medio Oriente, son algo así como las líneas de fuego que enfrenta EEUU.

Hasta hace pocos días, Donald Trump era noticia por el juicio de destitución que le inició el Parlamento, pero pronto se produjeron los ataques verbales desde el pequeño país de Lejano Oriente y una sucesión de hechos violentos con epicentro en Irak, pero con gran protagonismo de su vecino Irán.

Para Harry Kazianis, investigador del Center for the National Interest, un instituto con sede en Washington, ‘Kim Jong Un ensaya un peligroso juego geopolítico‘ cuando desafía a los Estados Unidos.

‘Corea del Norte, por así decirlo, colocó un ICBM (misil balístico intercontinental) en la sien de Donald Trump con la esperanza de obtener las dos concesiones que más quiere: una flexibilización de las sanciones y una garantía de seguridad‘, estimó Kazianis, entrevistado por actualidad.

Y dice: ‘Apuesta que la amenaza de una nueva demostración de su capacidad para atacar el territorio estadounidense con un arma nuclear empujará a Estados Unidos a hacer más concesiones‘.

Pero ve poco probable que esa estrategia sea eficaz. De su lado, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su esperanza de que Pyongyang ‘no reanude los ensayos nucleares‘.

El ministerio surcoreano a cargo de la unificación afirmó por su parte que un test de arma estratégica ‘no ayudaría en las negociaciones sobre la desnuclearización‘.

Lo cierto es que por primera vez desde 2013, Kim no pronunció el pasado miércoles 1º de enero de 2020 su tradicional discurso de Año Nuevo, un momento clave en el calendario político de Corea del Norte.

Según los analistas, el líder norcoreano ha decidido omitir el mensaje para evitar tener que admitir errores en su política diplomática con Washington.

Durante meses, Pyongyang ha pedido una reducción de las sanciones internacionales que le impusieron por sus programas de armas nucleares y misiles balísticos, pero el gobierno de Trump estima que Corea del Norte debe realizar más gestos concretos antes de obtener una flexibilización.

Tras las palabras de Kim Jong Un conocidas el primer día del año a través de la agencia KCNA, se produjo el ataque con misiles de los Estados Unidos al aeropuerto de Bagdad, que produjo la muerte del general iraní Qasem Soleimani, el militar más cercano al Ayatollah Khamenei.

En el ataque también cayó muerto Abu Mahdi al Muhandis, el jefe de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) y comandante de la milicia Kataib Hezbolá (KH), además de otras 10 personas.

‘La gran nación de Irán tomará venganza por este atroz crimen‘, pronosticó rápidamente el presidente de Irán, Hassan Rouhani.

‘Un presidente en guerra jamás es cambiado en los Estados Unidos. A Trump, un conflicto que se plantee en forma extensa, lo habilita para seguir en el poder‘, interpreta el analista Eduardo Martínez, también contactado por actualidad.

Recuerda entonces que es común que las distintas administraciones impulsen un conflicto internacional, muchas veces bélico, al final de sus gestiones: ‘Bush [hijo] tenía severas críticas al cierre de su primer mandato, y fue reelegido a mitad de una guerra [invasiones de Irak y Afganistán]‘.

Si de problemas políticos internos se trata, Irán no estuvo libre ya que muy recientemente las multitudes ganaron las calles con el fin de protestar por los aumentos de combustibles.

Mientras tanto, el inoxidable primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, que viene presionando por una política más guerrerista de los Estados Unidos contra Irán, y que se encuentra él mismo en una delicada situación interna acusado de corrupción, salió rápidamente en apoyo de Trump.

Esa es otra pata del conflicto en Medio Oriente, bien marcada en un análisis de Claudia Cinatti para La Izquierda Diario.

FUENTE: NA

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