Provinciales |

Conocí a tres tipos fabulosos

Me encontré en Corrientes y en Misiones con tres personajes originales. En realidad no alcancé a verlos sino que escuché hablar de ellos tanto como para sorprenderme y admirarme.

Se trata de sujetos incorporados por la mitología guaraní propia del Paraguay, noreste de Argentina, este de Bolivia y suroeste de Brasil. Ella representa la cosmogonía de los pueblos guaraníes antes de la llegada de los colonizadores europeos y de la evangelización jesuita.

Si en las pampas hablamos de la luz mala y del gualicho como creencias de nuestros paisanos viejos, por allá se alude al Pombero, al Yasy Yateré y al Kurupí, a quienes por lo visto no convendría tener de vecinos.

El Pombero tiene fama de malo, pero si uno le cae bien puede gozar de su amistad y ayuda. Es una especie de duende o espíritu al que en Corrientes se le dejan ofrendas de tabaco o caña por la noche para no ponerlo en contra.

Su mejor arte es el engaño del que se vale para extraviar gente en la selva, por lo que en las chacras y en los pueblos misioneros aún se le dice a algún niño desobediente: “Portate bien o te va a llevar el Pombero”.

Hay otra versión sobre el origen del Pombero mucho más nefasta que contrasta con la imagen de duende pillo y tiene que ver con una historia oculta. Pombeiro o pumbeiro se llamaba el baqueano, una especie de espía de los bandeirantes, que salía a buscar aborígenes en las aldeas para llevarlos como esclavos a las plantaciones de azúcar del Brasil.

El Yasy Yateré se representa como un enano desnudo, hermoso, de cabellos dorados, (en algunas variantes barbudo), con un sombrero de paja y un bastón de oro en el que residen sus poderes mágicos.

Suele recorrer el monte a la hora de la siesta, atrayendo a los niños con un silbido hipnótico que imita al de un ave. Se dice que aparece sobre todo durante la cosecha del choclo o maíz tierno que gusta comer.

El Yasy Yateré se vale de su silbido o de su bastón mágico para atraer a los niños, a los que rapta. Los lleva al monte donde los retiene un tiempo para jugar con ellos y alimentarlos con miel y frutas. Luego los abandona o los deja enredados en una liana.

El Kurupí (piel con granos), es un enano de cuerpo vigoroso, representante del mito fálico y por tanto de la sexualidad. Genio de las cavernas, adquiere características que lo asimilan a Priapo (mitología griega): la fealdad, la falta de articulaciones y el pene enorme que cuando no lo usa lo lleva enrollado en la cintura a modo de faja. Según se dice es un ser violento que rapta a mujeres vírgenes, para abusarlas en la selva, con lo que se explicarían los embarazos no deseados.

Por supuesto conocí en estos días en el noreste argentino a muchas más personas, pero a ninguna tan curiosa ni tan jodida como los susodichos.

Sin embargo y con respecto al Kurupí, escuché que hay quienes le envidian su característica sobresaliente.

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