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Circenses varados en General Pico: "Estamos preocupados y sobreviviendo día a día"

Javier y su familia son oriundos de Buenos Aires, pero la aparición de la pandemia del virus COVID-19 y su consecuente aislamiento obligatorio los obligó a quedarse en General Pico. Solicita colaboración para la subsistencia familiar.

El aislamiento social, preventivo y obligatorio generó un contexto anormal en todo el territorio argentino. Frente a este panorama han surgido multiplicidad de historias en cada una de las ciudades y pueblos de cada provincia, que serán recordadas no sólo por los propios partícipes

Javier Rodríguez encabeza una compañía de circo a la que ha denominado Magnum. Desde hace algo más de siete meses se encuentra junto a su mujer, hijos (13, 11 y 4 años), padre, suegro y cuñada, rotando por distintos pueblos de La Pampa llevando su espectáculo hasta que arribó a General Pico.

“Acá llegamos hace casi un mes. Hicimos un poco de publicidad, no mucho porque ya se había empezado a comentar lo de esta pandemia, presentamos una función durante la primera semana de clases y ya después el presidente anunció la cuarentena, por lo que no trabajamos más”, mencionó el jefe de la compañía en diálogo con diario La Reforma.

Esta circunstancia se fue agravando con el correr de los días, puesto que ante la imposibilidad de circular por las calles libremente, tampoco pueden exhibir la función que han producido: “Estamos preocupados por la situación, estamos sobreviviendo, la realidad es esa. No sólo nosotros, acá, sino los colegas de todo el país. No tenemos ayuda del gobierno ni nada, estamos sobreviviendo al día a día”, insistió.

En pos de salvaguardar la salud de su familia, decidió tomar una fuerte determinación y es por la que aún se mantiene en la ciudad: “Cuando se anunció la cuarentena, el director de Comercio de la Municipalidad, Gabriel Martín nos dijo que podían ayudarnos con el tema del gasoil para volvernos a nuestra zona de residencia, pero le dije que para aquellos lados no quería ir, si está aún peor que acá”, argumentó.

El circense afirmó que aquí se encuentra tranquilo, sabiendo que aún el virus no se ha propagado, tomando las medidas preventivas sólo saliendo él cuando era necesario adquirir bienes de primera necesidad: “Es más, el otro día hubo un accidente aquí en la esquina y mi viejo se me había ido para allá, a ayudar a la chica. Entonces le dije que estaba loco, que no saliera de acá”, sostuvo.

Carencias

La carpa, aún armada, es un refugio y un espacio de esparcimiento para los tres niños que no encuentran más divertimento que esos ensayos para obras que no tendrán fecha de salida, el celular, la televisión o el estudio. Por más que lo anhelen sobradamente, los shows se mantendrán fuera de actividad: “Dicen que lo último que se van a habilitar son los espectáculos públicos. Creo que va a ser en septiembre, después que pase el frío, por lo que nos van a quedar varios meses para seguir tirando”, lamentó.

Ello representa un gran problema para esta numerosa familia bonaerense, que carece de ingresos para poder subsistir a lo largo del mes: “Con la jubilación de mi viejo, junto a unos pesos que tenía guardados podemos ir comprando algunas cosas”, dijo.

Consultado al respecto, aseguró que fue el propio director de Comercio quien le acercó algunos alimentos, aproximadamente una semana atrás, aunque sólo fueron suficientes para “cuatro o cinco días”. “Nadie vino a preguntar si estábamos bien o necesitábamos algo. No pido dinero, pero si es posible la colaboración con algún alimento porque estamos en una situación complicada”, añadió.

Rodríguez no dejó pasar la oportunidad para extender su agradecimiento a la autoridad del Club Hípico: “Le agradezco muchísimo, porque me dijo que no había problema y nos podíamos quedar acá hasta que todo pase, así que estoy agradecido que nos permita tener un lugar donde estar. Si nos dice que nos desaloja, no sabemos dónde iremos a parar al no poder trabajar”, explicó.

Pese a que la situación ya es dificultosa para el grupo familiar, hallaron un alivio en la partida de sus empleados brasileros momentos antes que se disponga el aislamiento: “Tenía empleados que me ayudaban a armar y desarmar estructuras pero se fueron. Retornaron con la familia a su tierra natal. Dentro de lo malo, menos mal que pudieron ir, porque si no tendría que juntar mercadería para mucha más gente y no sé si sería posible”, justificó.

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