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Certezas, dudas: la gran incógnita

Las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) tuvieron  su gran día. Se ponía en juego la instrumentación de un sistema eleccionario que servirá – no dudamos- como termómetro para que se midan las fuerzas  en juego.

Las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) tuvieron su gran día. Se ponía en juego la instrumentación de un sistema eleccionario que servirá – no dudamos- como termómetro para que se midan las fuerzas en juego.

Es difícil interpretar adecuadamente las diferentes opiniones que se han vertido tras conocerse los números electorales. Han provocado sorpresa en muchos, en otros confirmaron presunciones previas al acto electoral, pero si algo puede rescatarse es lo que se materializó y se convirtió en un suceso concreto y real: un llamado de atención en quienes deben evaluar sus gestiones en torno a las estructuras montadas para la campaña de los distintos candidatos.

Muchos comenzaron a festejar por anticipado, cuando las mesas testigo les ponían guarismos, que hoy – el día lunes- podemos asegurar nunca reflejaron la realidad.

Se palpitaban resultados muchos de los cuales tenían origen en haber creído o no en las diferentes encuestas que circularon local y nacionalmente. En su mayoría, dicen los que llevan la cuenta, que fueron 75 evaluaciones numéricas, las que ofrecían guarismos que conformaban a quienes las habían acordado, marcando sustanciales diferencias cuando de nominar posibles ganadores se trataba.

Aunque en las conclusiones finales, que muy pocos leyeron, planteaban dudas especialmente cuando se trataba de señalar cuál podría ser el número de votantes. Para casi todos, los porcentajes serían bajos en relación a otras PASO. Y ESO SE DIÓ.

Se había marcado con insistencia desde diferentes centros de opinión que se notaba una inusual frialdad en la sociedad. Se consideraba que estaba ajena al acto eleccionario, porque las preocupaciones que emanaban de su situación personal, laboral , económica entre otras problemáticas, estaba alejada de la primera prueba electoral.

Dados los resultados que se han conocido – que nos dio la razón- tenemos muy claro: hay que revisar las metodologías utilizadas en la campaña. Estamos plenamente convencidos que se eligieron algunas herramientas que pensaron resultarían infalibles para la captación del electorado, sobre todo del target joven. Y fueron un fracaso.

Fueron unas elecciones atípicas. El “todos contra todos” no dió resultados o jugó en contra del propósito de marcar las diferencias que surgen de evaluar cada partido que respaldaba los candidatos a diputados, diputadas, senadores y senadoras.

Si esto persistiera en el tiempo y no se registraran “cambios”– situación que ponemos en duda- lo que nos ofrecerán las campañas de las finales en noviembre. Se podría prever una “batalla campal”. Pero todo nos hace suponer que primará el sentido común y la realidad los estará obligando a un profundo replanteo.

La sociedad está cambiando, de alguna manera ha comenzado a “merituar” su opinión y esto la convierte en un voto calificado. Sin analizar minuciosamente el significado. Solo tener en cuenta que las circunstancias que rodean al ciudadano, ciudadana, joven de cualquier sexo o género han provocado un voto “inteligente”, a su manera, pero ajustada a su realidad.

Es el inicio de una nueva etapa. Los resultados pondrán sobre un imaginario escenario futuro todo lo que debe corregirse o reafirmará que lo realizado ha sido ajustado a la situación actual que vive el país.

Se sostuvo y ratificamos el concepto vertido en esta columna que “hay que ir a votar”, no solo por ser una obligación de los que sostenemos que la única manera de respaldar la DEMOCRACIA es el voto como una herramienta que sabiamente nos da el derecho, que nos otorga la Constitución Nacional, para decidir que es lo queremos.

Los números finales porcentuales que podrán compararse con anteriores primarias nos darán la pauta si hubo masiva participación o nos quedamos al margen, observando el partido que juegan otros, mientras nos convertimos en meros espectadores.

Y los hechos nos dieron , en gran medida, la razón . Nosotros veíamos, escuchábamos una realidad que la sociedad ponía en evidencia y que a los diferentes sectores políticos les pasaba inadvertida, inclusive para muchos nuestra valoración estaba muy lejos de lo real y concreto que ellos manejaban.

Bueno ha llegado el momento de hacer el “mea culpa”. Muchachos se equivocaron, a la gente desde el más humilde al más encumbrado, del anciano, adulto , joven de cualquier sexo y genero pertenecientes a las nuevas generaciones tienen claramente otras realidades.

Y la pauta se reflejó en los guarismos que fueron surgiendo y materializando un reclamo que sonaba estruendosamente: “ queremos ver propuestas que nos cambien la vida y nos ofrezcan futuro”

Y las cosas se fueron planteando de forma diferente. Los resultados están a la vista. Por otra parte y remitiéndonos a una interpretación futbolera: en un campo de juego, están jugadores , árbitros que se mueven en un terreno limitado donde alguien MARCA LA CANCHA y pone los limites fuera de los cuales estás fuera del partido.

Tal vez el que marco esa cancha, no se ve, es un personaje casi ignorado, pero en su momento es el que pone las reglas: fuera de estas LINEAS DE CAL ESTAS FUERA DE JUEGO.

Interpretalo como vos mejor quieras hacerlo. Pero lo que es un hecho innegable, irrefutable, más allá que lo quieras o no ver, LA REALIDAD ES ESTA. Están abiertas las opciones, quien adopte las mejores decisiones tendrá mejor oportunidad el 14 de noviembre.

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