Provinciales | Casita de la Diversidad

La Casita de la Diversidad busca urgentemente un nuevo domicilio para alquilar

La Casita de la Diversidad se quedó sin contrato en la vivienda que alquilan y por la venta de la locación, deben dejarla prontamente. Necesitan una nueva ubicación. 

Integrantes de la reconocida Casita de la Diversidad dialogaron hoy con La Reforma para contar una situación que atraviesan y que los mantiene en estado de urgencia. Y es que se quedaron sin contrato en la vivienda que alquilan y por la venta de la locación, deben dejarla prontamente. Ahora, necesitan una nueva ubicación.

Germán Cavilla, Juan Ignacio Viera y Roberto López dialogaron en la tarde de ayer con una cronista de esta medio periodístico para comentar la situación que los apura para poder darle continuidad a la infinidad de tareas solidarias y sin fines de lucro que realizan tanto La Casita de la Diversidad como la Fundación Juani.

En primer lugar, Germán contó que “se nos terminó el contrato de la casa donde estamos funcionando como Casita de la Diversidad y como Fundación Juani. Estamos tratando de gestionar y buscar donde vivir. Además de buscar un domicilio, necesitamos que sea amplio, porque realizamos varios trabajos y requerimos de un lugar espacioso”.

Seguidamente, comentaron que “estamos gestionando para que el municipio nos otorgue el dinero y el alquiler de un lugar, pero sabemos que es algo que lleva tiempo, y nosotros necesitamos una casa ya. Si bien venimos manteniendo un diálogo, queremos avanzar”, puntualizaron.

”Ahora estamos parados, nos sentimos estancados, porque al estar con la mudanza por medio, juntando las cosas, no tenemos lugar para desempeñar las funciones de siempre. Por eso también necesitamos encontrar esta casa”, sostuvieron.

Falta de viviendas en alquiler

Como un factor restante, Roberto López, presente durante la entrevista, agregó que “lo que no podemos conseguir son casas, no hay casas en Pico que estén en alquiler. Cuando encontramos una, se alquila enseguida. Tal vez no sabemos de viviendas de dueños particulares, por lo cual si algún propietario tiene una casa para alquilar de grandes características le pedimos que se contacte con nosotros”.

En esta línea, Juan Ignacio Viera agregó que “es importante recordar que tanto la Casita, como la Fundación, desempeñan diversos trabajos solidarios, descentralizados en los barrios de la ciudad, tienen un ropero comunitario, entregan meriendas, poseen una biblioteca, dictan cursos con salida laboral, y asisten a quien sea que se acerque a ellos.

“Queremos que la gente sepa que adonde vayamos a alquilar vamos a albergar a gente que no tiene casa, no tiene donde dormir ni comer. Desde Fundación Juani brindamos clases de apoyo escolar, y apoyamos al proyecto de la Casita que se denomina Amasando Ideas, un taller de panificación donde además se capacita a la gente en la parte comercial, sobre cómo vender y generar su propio ingreso. En sí, las dos asociaciones tratan de que la gente mejore su calidad de vida”, estableció Juan Ignacio.

Asimismo, expresó que “la gente nos puede seguir en las redes sociales y ver nuestras actividades, estamos como Fundación Juani desde hace dos años y la Casita de la Diversidad hace 15, por lo que nuestra labor es sostenida en el tiempo”.

Refiriéndose a la realidad mencionada, el entrevistado remarcó que “en cuanto a lo económico podemos pagarlo, porque entre todos nos ayudamos. Pero recorremos inmobiliarias por horas, y no conseguimos ninguna casa. Esa es nuestra situación”.

Continuando, Germán explicó que “este es un lugar al que cualquiera puede venir, recibimos a todos y a todas por igual. Quien quiera puede ingresar, ver quiénes conviven con nosotros y todo lo que hacemos. Es una casa de puertas abiertas, un lugar de contención, por lo que quien desee puede venir, hablar con nosotros, y recibir el acompañamiento que necesitan. Hay profesionales, psicólogos por ejemplo, que brindan apoyo a los más vulnerados”.

En este contexto, comentaron que “tenemos un depósito de alimentos, que entregamos a diferentes comedores o a personas que realizan trabajos sociales en barrios de la ciudad como El Molino, Ranqueles, Carlos Berg, Federal, Rucci, empezaremos pronto en barrio Malvinas y demás. Queremos llegar también con apoyo escolar a los barrios, con diferentes profesores, para que tengan el servicio gratuito”.

Asimismo, contaron que “el municipio nos brindó ollas para que comencemos con nuestro comedor. Teníamos un merendero que daba la chocolatada a 400 chicos, pero por eso de la mudanza debimos parar. También queríamos dar la leche fría, en verano, y conseguimos que nos donaran un freezer. Logramos muchas cosas”.

Dentro de este mismo repaso, anunciaron que este mes “el Instituto Nacional de la Música nos donó tres instrumentos, y ya teníamos uno, por lo cual contamos con elementos para conformar una murga, destinada a los chicos jóvenes y a quienes quieran unirse en realidad. Es abierto a toda la comunidad, será una murga de corazón, porque justamente el trabajo que hacemos en La Casita es desinteresado, de corazón”, concluyeron.

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