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Duro descargo del hijo de Carlos Robla a días de la muerte de su padre

Carlos Robla (hijo) escribió una sentida carta a días del fallecimiento de su padre. "Me hierve la sangre al ver el velatorio público de Maradona", sostuvo en una carta.

Carlos Robla es una de las más de de setenta vidas que se llevó el COVID-19 en La Pampa y, en su caso, en General Pico. Para cualquier familia que ha pasado por esta situación en la actual pandemia, el dolor de la pérdida de un ser querido se multiplica, porque sabemos en que circunstancias transita el paciente la enfermedad y el desenlace mortal. Pero es mayor aún para la familia porque no tienen la posibilidad de acompañarlos en semejante momento, al lado de una cama o en la terapia de un centro asistencial.

El hijo de Carlos, que tiene el mismo nombre, vive en El Maitén y si bien asegura que hizo todo lo posible por venir a despedirse en vida y, sigue insistiendo ahora, no ha podido recibir las autorizaciones gubernamentales correspondientes. El relato escrito que a continuación hacemos, en primer lugar, fue enviado a nuestra redacción por Adriana (la esposa de Carlos y mamá del que se expresa), pero ha sido también público por las redes sociales, cuando la subió este hijo que sufre a la distancia la partida de su padre.

En él inicia haciendo referencia a una toma gráfica, que entendemos que su publicación va a herir mucho más la sensibilidad de todos.

La carta

"Esta, es la última imagen de mi viejo en vida… La capturé yo mismo en una video llamada que me permitieron como FAVOR por estar a más de 1300 kms de él, y luego de agotar los recursos para poder viajar a verlo y estar dos minutos a su lado durante su internación en terapia intensiva por COVID-19. Una internación que se dio luego de una semana en cama, con 38 grados de fiebre y tras haber concurrido a la guardia de un hospital, por el sufrimiento y estado que estaba padeciendo. Ahí fue donde le diagnosticaron por la sintomatología INFLAMACION DE PRÓSTATA y que volviera a casa con antibióticos. Un par de días más reposó en su cama, hasta el día que con gran dificultad para respirar y tirado en el piso llamaba a mi mamá solicitando ayuda.

Fue entonces que llego la ambulancia, lo llevaron al hospital totalmente solo, lúcido y tras un testeo rápido confirmaron COVID POSITIVO. Esto sucedía el 15 de noviembre, día de mi cumpleaños… Así permaneció en terapia intensiva, con oxigenación y sedado de a ratos para que lograra mantener una posición que favorecía la oxigenación a sus pulmones. Quedó solo en esa situación, ya que a mi mamá le ordenaron permanecer en su casa, aislada por también dar positivo y solo con una llamada diaria desde el hospital, con el parte de mi papá. Fue en ese contexto que pude capturar esta imagen, con una video llamada DE FAVOR y hablar con mi papa por última vez, durante no más de un minuto y algo, aunque en estado grave, pero totalmente lucido y consiente de lo que estaba atravesando. Ahí me pregunto cómo estaban sus nietos, y no mucho más ya que por su falta de oxígeno se le dificultaba el habla.

Así permaneció durante una semana, completamente solo, alejado de su familia, y sin nadie que le sostenga la mano en un momento tan difícil. Luego, fue inducido a coma para colocarle un respirador y dos días más tarde, este lunes 23 de noviembre, feriado por el día de la Soberanía Nacional, morir en completa soledad. No se nos permitió ni verlo, ni llamarlo antes de su coma por algún dispositivo, ni despedirnos, ni mucho menos velarlo. Decidimos con mi mama la cremación, para al menos poder tenerlo de esa manera, y en algún momento realizar una ceremonia íntima para poder despedirlo…

Quizá el relato de cómo sucedieron las cosas no es necesario. Yo creo que sí, y me hierve la sangre, al ver el velatorio público de Maradona en la Casa Rosada, con miles de personas concurriendo a despedirlo, olvidando los protocolos, en un contexto totalmente violatorio de la preservación de la salud y lo que hasta el día de ayer se prohibió con la maldita cuarentena.

Este es nuestro país, esta es nuestra deshumanidad, esta es nuestra realidad. La que hasta el día de hoy no podemos entender en mi familia, la que hasta el día de hoy nos tiene sin las cenizas de nuestro viejo mientras que en el velorio de Maradona tuvo que intervenir hasta la policía por los desmanes y la incoherencia.

Así funcionan los sistemas para los que son de primera clase, y de manera indiferente para los que son de segunda, tercera o cuarta. Así funciona el sistema para el papá que cargo a su hijita con un tumor en la pierna durante kilómetros. Así funcionó el sistema para mi viejo, que se murió completamente solo alejado de todos nosotros, sin que importara más, que solo completar los formularios…

La palabra empatía está de moda. Con mi familia no la tuvieron y mucho menos con mi papá. Espero que de ahora en adelante la tengan los funcionarios y quienes toman decisiones como la del velorio del futbolista, para que aquellos que tengan que atravesar una situación similar a la de mi viejo, tengan el mismo privilegio que tuvo Diego Armando Maradona".

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