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Caritas Felices: "Desde que inició la pandemia disminuyeron mucho las donaciones"

Caritas Felices: "Desde que inició la pandemia disminuyeron mucho las donaciones". Lamentable realidad. Mirá la nota y cómo podés colaborar.

Fernando y Lourdes, titulares del merendero “Caritas Felices”, ubicado en barrio Federal, dialogaron con La Reforma recientemente sobre una campaña de abrigo en vísperas del invierno, pero también de una realidad que los golpea en este contexto de pandemia: la falta de donaciones.

Con amor y empuje de familia, Fernando y Lourdes trabajan a diario en su domicilio de calle 450 N°672, entre 413 bis y 415, en pos de asistir a casi 70 familias del barrio y de la ciudad. La ayuda no solo consiste en una vianda, sino en la entrega de ropa, abrigos y calzado. En caso de requerir algún otro artículo de primera necesidad, ellos, lo consiguen.

Antes de la pandemia, desarrollaban sus actividades como merendero, ropero, dictaban apoyo escolar y otros talleres deportivos con el objetivo de albergar a los chicos y chicas, acompañarlos y darles un lugar seguro, de contención y valores. Lo hacían en el salón de la Fundación Eva Perón, pero, tras la actual situación pandémica suspendieron todos sus eventos, y ahora preparan bolsas de mercadería para entregar a las familias.

La Reforma viene realizando en los distintos merenderos de la ciudad un relevamiento sobre el estado de estas organizaciones sociales y “Caritas Felices” está en la misma línea que el resto: necesitan donaciones de alimentos y ropa de abrigo.

Dicha acción fue confirmada por Fernano y Lourdes, los pilares de este merendero quienes contaron que antes de la pandemia “veníamos desarrollando diferentes talleres como apoyo escolar para los chicos, y otros deportivos como fútbol y fútbol femenino. Desde que inició la pandemia suspendimos muchas de las actividades que veníamos efectuando, y de a poco vamos reanudándolas, siempre con el cumplimiento de los protocolos y pidiéndole a la gente que nos ayude con los recaudos”.

Asimismo, adelantaron que cuando la situación epidemiológica mejore, “queremos poder realizar más talleres para chicos e implementar otros para personas mayores. La semana que viene o la próxima esperamos volver al salón de calle 3 entre 36 y 38, de la Fundación Eva Perón, un lugar que anteriormente nos estaban prestando para desarrollar nuestras actividades”, anunciaron.

Y continuaron expresando que “a medida que se liberen las restricciones esperamos volver a implementar las clases de apoyo escolar y demás. El año pasado fue difícil para muchos, porque no tenían acceso a internet, o no tenían para comprar las fotocopias, sumado a eso, tampoco podíamos brindarles apoyo escolar. Por eso queremos volver, para que no sigan atrasados en las materias escolares. Tenemos chicas y chicos de las facultades, estudiantes, que siempre nos dieron una mano en esto”.

Consultados sobre cómo trabajaban con el merendero y cómo trabajan actualmente, Fernando dijo que “preparábamos todos los días las viandas en el salón grande donde estábamos, porque podíamos cocinar. Ahora estamos en nuestro domicilio y armamos con la mercadería que recaudamos, una bolsa con alimentos para que puedan cocinarles a sus hijos. Son bolsas de mercaderías que incluyen frutas, verduras, leche, yogures y demás. Esto será hasta que podamos regresar al salón, como mencioné, y poder entregar la comida preparada”.

Disminución

Como respondieron los demás merenderos entrevistados por este medio, “desde que inició la pandemia disminuyeron mucho las donaciones”, indicaron los referentes de “Caritas Felices”, quienes justificaron este hecho al mencionar que “no es que la gente no quiera ayudar, sino que muchas personas que colaboraban ahora no pueden ir a trabajar o no trabajan como antes. El dinero ya no vale lo mismo, muchos rubros están con horarios reducidos o bajaron los sueldos. Sumado a los aislamientos y todas las complicaciones que tiene esta pandemia”.

Sin embargo, no dejaron de resaltar que “tenemos personas que siempre nos ayudan, con la entrega de alimentos y otra mercadería. Pero es muy difícil conseguir carne, por ejemplo, casi imposible. Obviamente es lo más caro, tratamos de comprar nosotros, porque nunca conseguimos donaciones de este tipo. Por suerte tenemos gente que se acerca, que nos ayuda un poquito, y eso nos deja seguir asistiendo a los chicos. Sería muy lindo que nadie necesitara nada, pero eso no sucede”, lamentó.

Ropero comunitario

Fernando apuntó que “Lourdes está trabajando en este momento con el ropero comunitario, repartiendo ropa y calzados, a través de las donaciones que nos llegan. Esta labor se hace, generalmente, una o dos veces por semana”.

Al mismo tiempo, añadió que “reunimos ropa, calzado, de adultos, de niños, en general. Seleccionamos y preparamos todo, lo disponemos en una mesa y la gente se acerca y se lleva lo que precisa. Obviamente, se regala todo, esa es la finalidad del ropero”, argumentó.

Sobre la “Campaña de abrigo” puntual, indicaron que “estamos reuniendo camperas, frazadas, cubrecamas, mantas. Recolectamos estufas eléctricas para las familias que no tienen gas. La gente se está acercando, por suerte, de a poquito. El frío recién empieza y va para largo”.

Contaron que “tenemos muchos chicos que vienen, que no tienen abrigo, tratamos de conseguirles a todos y se hace difícil. Pero confiamos en la gente que siempre nos ha apoyado y nos sigue desde hace tiempo. Tenemos este ropero hace más de 7 años, y más de 3 años que estamos con el merendero. Seguimos gracias al apoyo, la solidaridad y la confianza de los colaboradores”, finalizaron.

¿Cómo colaborar?

Tal como mencionarlo Fernando y Lorudes, de “Caritas Felices”, quienes quieran colaborar con alimentos no perecederos, verduras y carne, o también ropa, calzado, camperas, mantas de abrigo, estufas eléctricas y todo lo que sirva para calefaccionar podrán hacerlo al domicilio de calle 450 N°672, entre 413 bis y 415, o a través del número telefónico 2302-639378.

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