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Campi de oro: La vigencia de Martina y la consolidación de Clara

Martina y Clara, hermanas en la élite en el deporte argentino.

Martina Campi hace rato que es parte de la élite de la equitación argentina. Notables logros en su etapa juvenil avalaron un crecimiento permanente que se reflejó en distinciones como la de ser elegida Olimpia de Plata en la temporada 2017. Clara, en el inicio del año siguiente, sorprendió a propios y extraños en un campus de hockey organizado por Jorge Lombi en Capital Federal y, de ahí, pasó directamente a fichar en club GEBA (Gimnasia de Buenos Aires), de donde no la dejaron venir más a su Sportivo Independiente, que había sido su cuna en esta disciplina.

Para muchos siguen siendo identificadas como las hijas de ‘Fofa’ Campi, número uno como médico cirujano, que en su etapa juvenil la rompió jugando al rugby. Pero para los entendidos en deportes de alta competencia, más allá de la identificación familiar, tanto Martina como Clara son máximos referentes del deporte pampeano, cada una construyendo su camino con notables éxitos.

Ambas, producto de la cuarentena, están en su casa natal, acá en General Pico, y de una y otra manera se bancan y tratan de digerir un año que se va frustrando, y que para Martina estaba repleto de competencias internacionales y para Clara iba a ser el de la consolidación en la Primera de uno de los clubes más ganadores del hockey argentino.

"Yo estoy parada -comentó Martina-, por los caballos que se quedaron en La Plata. Ellos siguen entrenando, porque, si bien no se puede saltar, tengo un par de chicos que los sacan, tanto a Resistiré Piam como a Carmiña, al menos para hacer algo".

"Pensamos en traerlos a La Pampa, pero se fue complicando mucho el tema del transporte. Los que podían traerlos se tenían que quedar en cuarentena, así que optamos por dejarlos en La Plata y yo acá, extrañándolos mucho", acotó.

"Es una lástima -repitió Martina- porque este año venían varias competencias internacionales para saltar con Piam y con Carmiña, iba a ser toda la temporada de caballos jóvenes". Sobre la yegua acotó con emoción: "Me la regaló mi padrino Raulito que es un amor", exclamó.

Martina está compitiendo entre las mayores, "ya es una sola categoría, donde hay rivales hombres y mujeres de cualquier edad".

En cuanto a las chances de ir a los Juegos Olímpicos de Tokio reconoció que es imposible, "porque no tengo caballo para semejante exigencia. Pian es muy bueno, pero no para la exigencia que tiene una Olimpíada", explicó.

La decisión de Clara

Los que conocemos la trayectoria de Martina, sabemos que todo se fue dando a un ritmo sostenido, pero como cumpliendo etapas desde la formación en el Club Hípico Maracó. Lo de Clara, también tuvo una gran formación en el semillero del hockey rojo, pero de pronto el salto que dio a la élite de ese deporte, fue notable.

Sí, como lo indicábamos en el arranque de esta nota, Clara no perdió ni tiempo ni oportunidad, para pasar de conseguir logros provinciales o regionales en Sportivo Independiente, a estar disputando una final de la categoría mayor con la camiseta de GEBA. "No me hagas acordar de esa final que perdimos por penales", advirtió poniéndose muy seria.

"La idea de llegar a jugar en Buenos Aires estaba -comentó-, pero era un tema que se hablaba en familia para cuando terminara el secundario. Lo que pasa es que la invitación que me hace Lombi fue muy tentadora y, también no alteraba nada en el calendario porque la pretemporada en GEBA era en febrero del 2018. Pasó que en esta pretemporada una de las chicas del plantel era la técnica de la quinta división del club y cuando supo de la edad que tenía (16 años) me ofreció quedarme todo el año a jugar, algo que dos meses antes no estaba en mis planes ni en mi imaginación", reconoció Clarita.

"Así que fue charlarlo con mis padres y directamente me quedé, ni volví a Pico. Departamento tenía, porque iba a vivir con Martina, pero hubo que conseguir colegio y hacer el pase. Todo eso se encargó mi mamá mientras yo ya había empezado a entrenar con mis compañeras de quinta división".

"En el segundo año de quinta (2019) comencé a alternar con primera división -recordó-, y a jugar torneos oficiales. Este año ya pasé a formar parte del plantel superior, pero no pudo arrancar el torneo", se lamentó.

Clara también tuvo citaciones para selecciones juveniles (Leoncitas): "Este año tuvimos una concentración para los Panamericanos que eran clasificatorias para el Mundial Junior, pero no llegamos a jugarlos".

Dentro de lo que ha significado este parate por la pandemia, agradece estar en General Pico. "Yo hago el trabajo físico que me ordenan los profesores del club. Todo se planifica de acuerdo a lo que puedan hacer las chicas de Capital, que son mayoría en el plantel. Pero las que somos del interior y tenemos otras posibilidades para trabajar al aire libre o en un club, el entrenador manda cosas diferentes para que haga acá".

Saltar en los internacionales

Con panoramas diferentes en cuanto a la posibilidad de entrenarse, las hermanas Campi están como muchos con la gran incertidumbre de cuándo volverán a competir. Martina no es muy optimista pero comentó que "la idea de la Federación de Equitación es que se salte en los torneos internacionales, para lo que se espera poder cumplirlo en los últimos meses del año. Pero para los campeonatos nacionales se cree que el año está perdido".

"Así que trato de repartir el tiempo entre la Facultad, donde sigo cursando online y busco hacer algo en lo físico, incluso he ido a Independiente a acompañar a Clara, porque el hockey me gusta, lo jugué mucho tiempo y me sirve para hacer algo", confesó.

"En mi caso -dijo Clara- agradezco estar acá donde también reparto el tiempo entre el estudio y el hockey. Pero al estar en una mejor fase en La Pampa, tener el club de toda la parte formativa a pocas cuadras de casa, me permite calmar la ansiedad que todo esto genera".

En toda la nota una apuntó a la otra en más de una respuesta, pero se notó en todo momento un acompañamiento que le preguntamos si también se da en las actividades profesionales. Claro confesó: "Martina me acompañó mucho porque ha jugado hockey, le gusta y es muy lindo que tu hermana te apoye, te aconseje o esté alentándote en los partidos. Pero yo debo reconocer que no hago lo mismo con la equitación. Obviamente siempre estuvimos en familia haciendo fuerza para que le vaya bien, pero no soy de ir a los lugares que salta, porque no me gusta ese deporte"

Al hablar de la dedicación de una y otra, Martina ponderó a Clara, "es tremendo cómo entrena. Porque muchas veces, cuando tenés capacidad para practicar algún deporte, te cuesta hacerte la idea de que tenés que entrenar igual o más que los otros. Ella no, se mata entrenando, se cuida un montón y si bien pareciera que todo se le dio muy rápido, en cuanto a llegar a la Primera del GEBA, doy fe que le puso una garra bárbara", ponderó la hermana mayor a la más chica de las Campi.

"Bueno, -intervino Clarita- Martina también se sacrifica mucho. Porque estudia en Capital y no es fácil ir hasta La Plata a ver los caballos, entrenar ahí y después volver. Y lo hace con un entusiasmo como si estuviera empezando a saltar, y por eso ha logrado todo lo que logró", le devolvió el elogio anterior entre sonrisas y miradas que transmitieron la admiración mutua que existe entre ellas.

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