Editoriales | Transición

¡Ay, ay, ay con los Concejos!

Algunos espacios políticos están que arden en torno a conflictos que se han suscitado en los Concejos Deliberantes de Santa Rosa y General Pico, son pugnas que escapan a los normales tironeos partidarios como consecuencia del reacomodamiento que se produce después de una elección.

Lo que está ocurriendo en las fuerzas mencionadas, excede las disputas que habitualmente se producen a la hora de dirimir puertas adentro cargos y funciones. En esas lides no convencionales, están involucrados Comunidad Organizada y la UCR.

Los no muy tiernos tiernistas, están que estrilan con la única representante que tendrán en el Concejo Deliberante de la capital pampeana, Cristina Lezcano. Al parecer la señora en cuestión quiere designar dentro de su bloque a familiares directos, frente a lo cual, la hija del matrimonio Tierno-Fonseca, Winona, que preside el partido, es la encargada de hacer que la concejala electa firme un documento en el que se comprometa a aceptar lo que Comunidad Organizada le imponga.

De más está aclarar que la pretensión del partido contradice las aspiraciones de Lezcano, porque implicaría lisa y llanamente ceder al partido el control del bloque y la designación de auxiliares y autoridades.

El dime y direte en cuestión, además de constituir un ejemplo perfecto de que “todo queda en familia”, ya que el documento en cuestión lo rubrica Winona Tierno pero lo ratifican papá Juan Carlos y mamá Fonseca, demuestra también que adolecen de falta de memoria o no les importan las contradicciones.

Como recordarán, mientras pudo, Tierno fue asesor de Sandra Fonseca, su esposa, su familiar directo, cuando ésta se fue del bloque del PJ y formó uno unipersonal en Diputados. Digamos que atentos al pasado, la imposición que pretenden obligar a cumplir a Lezcano es como mínimo, incoherente.

No es que no creamos mucho más saludable mantener alejados de los cargos y asesorías a los familiares directos de los legisladores y funcionarios, por el contrario, estamos en un todo de acuerdo, lo que señalamos es la carencia de autoridad moral de los tiernistas para alzar la voz en este tema cuando están tan flojitos de papeles.

El dime y direte de la UCR piquense no le va en zaga. En el caso local, las fuertes desavenencias comenzaron con el anuncio de Patricia Testa de renunciar a la banca para la que fue electa en el CD piquense, decisión frente a la cuál la Mesa de Conducción del Comité local analiza la expulsión de las filas partidarias de la diputada. Sospechan la existencia de un acuerdo previo con Maquieyra de espaldas a la UCR.

En el medio de la cuestión, se colaron por la ventana las voces de la edila Olga Reinoso y la de la excorreligionaria y futura secretaria del bloque del PRO, Josefina Díaz, ambas atribuyendo a una cuestión de violencia de género el anuncio sobre la posible expulsión. La respuesta no tardó en llegar, recibieron rápidamente como réplica una contundente arremetida por parte de las mujeres que integran la Mesa de Conducción radical de la ciudad.

El comunicado es un cachetazo, pero también un sólido alegato en el que no ahorran ningún epíteto: “consideramos que en la política se tiene que acabar el ‘todo vale’, hablamos de organicidad, conceptos que las defensoras de ocasión, mercenarias del poder de turno o poetisas de la incoherencia quizás no comprenden, escudándose en su condición de mujer para lavar las culpas que han cometido en el pasado, donde responsabilizando al resto cobraban en nuevos destinos rodeadas de globos”.

Respecto a la cuestión de género, les aclararon que en este tema “no hay víctimas, hay responsabilidades políticas”. Y les explican que “hablar de violencia de género en este caso sería un grave error conceptual y estaríamos banalizando la lucha que como mujeres sostenemos día a día contra la violencia machista dentro y fuera del partido”. En el remate reiteran que “nadie la cuestiona como mujer, solo hablamos de la responsabilidad política”.

No deja de ser una suerte que la respuesta sobre este tema específico haya surgido de las mismas filas de la UCR, porque estamos en un momento de la visibilización de la temática en el que son muchas las personas que ven fantasmas agitándose en cada rincón y puede ser que un estornudo termine violentando e hiriendo susceptibilidades feministas. Convengamos que para este tema también vale el “ni tan calvo ni tres pelucas”.

Fin de año movidito para Comunidad Organizada que se “desorganizó” y para la UCR en la que las integrantes de la Mesa de Conducción están demostrando que son más “testarudas” que la propia protagonista y sus escoltas.

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