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Un parate que no tiene que ver con el Corona

Si algo identifica a la ciudad en que vivimos es la cantidad de disciplinas deportivas que se practican o se han practicado en clubes y otras entidades. Casi que es mejor buscar los deportes que nunca se hicieron que los que sí se practicaron, para hacer más rápida la nómina detallada de los mismos.

Alguno se adelantará a decir: "softbol, nunca se hizo", y eso que en Santa Rosa hay cuna de campeones... Tampoco tuvimos polo, un deporte que a pocos kilómetros al norte tiene otra cuna de campeones...

Pero bueno, la idea es hablar de los que hubo y que, más allá del parate impuesto por la prevención del Coronavirus, parecen estar en peligro de extinción.

No nos referimos a deportes de un grupo selecto o que carecen de difusión masiva. Todo lo contrario. La referencia es al boxeo, por lo que decididamente estamos mencionando un deporte popular por donde se lo mire.

Y el boxeo en Pico es un espectáculo deportivo que siempre fue convocante. Y sólo pasa por recorrer el archivo de La Reforma para darse cuenta de diferentes momentos donde la popularidad alcanzada igualó o superó al mismísimo fútbol, compitió con el básquetbol o el automovilismo, por mencionar disciplinas que también supieron convocar multitudes en cada programa presentado.

El caso del boxeo tiene como particularidad que se dio siempre en ciclos, casi todo cortos, pero impactantes por lo que pasó en cada uno de ellos.

Podemos remontarnos en esta mención a los que no vimos pero están escritos, caso la pelea de Mario Artuso ante Dogoberto García, y de ahí, viniendo en el tiempo, podemos pasar por "Yarará" Pérez, el Campeonato Argentino de Novicios, con la consagración de Alberto Vico; la Semana Nacional del Boxeo en La Pampa; los nocauts de Erramouspe, Brites; la noche en que se hicieron dos festivales con profesionales en la ciudad; el doble título argentino en el Palacio Azul; la batalla de Soria-Detito; la atracción que despertó el "Enano" Soloppi en cada presentación, hasta lo último que se hizo, ya en forma muy aislada, que fue el festival por el centenario del Pico FBC a mediados del año pasado.

Estamos seguros que en este meteórico recorrido por momentos y nombres que tuvo el boxeo en su historia piquense, nos estamos olvidando de otros tan o más importantes a los sí mencionados. Pero la intención es llegar a este presente desolador, donde ya la "persiana" está baja desde antes de la cuarentena y, por más que se levantara hoy o en un tiempo muy próximo, estamos seguros que seguirá en esa misma posición.

Nos animamos a afirmar que, si bien Pico tuvo lapsos de notable inactividad boxística, el actual es alarmante.

Hasta donde nosotros sabemos, había más de un gimnasio instalado, como el de calle 2 conducido por "Látigo" Freigedo; otro en el salón de San Etelvino y a eso hay que sumarle lugares donde individualmente se entrenaban boxeadores profesionales o del amateurismo.

Pero en el momento que se declaró la cuarentena sólo afectó a la escuela que se había instalado en 25 y 32 con Albano, Britos y el interminable "Cachenau" Santillán, con un grupo de boxeadores caso "Principito" Godoy, Nico Soria y no mucho más.

¿Cuál es la razón de no poder mantener la actividad en forma prolongada o para siempre…? Los que alguna vez lo intentaron y lo siguen intentando, insisten es que quedan muy solos en la dedicación. "Montar un festival no es barato", nos ha respondido en más de una oportunidad alguien que ya hace años que está retirado de la actividad. "Los pibes te gastan -acotó un fanático y promotor- porque primero parecen estar dispuestos al esfuerzo que exige prepararse para boxear y después ‘te vuelven loco’, tanto él como la familia pidiendo cosas", acotó en una informal ronda de consultas que hicimos buscando las razones de un ir y venir que ha tenido el boxeo en Pico.

Están también los que le apuntan con sus críticas al accionar de la Federación, aunque reconocen que en el último tiempo había vientos de cambio. También están los que en su crítica creen que el Estado no acompaña a esta actividad, que tiene una gran capacidad de sacar a los chicos de la calle y darle la opción de un futuro diferente, como sí respalda económicamente a otros deportes...

En definitiva, razones debe haber para que el boxeo tenga tantos capítulos escritos en la historia deportiva piquense, pero sin conexión entre uno y otro.

Por lo tanto, si para algunos puede servir la cuarentena, ya que para la mayoría ha sido un freno tremendo lo que se dispuso, es para el boxeo. Para poder barajar y dar de nuevo, buscando de esa forma tener en un futuro no lejano noches de "narices chatas" pero apuntaladas por una continuidad deseada que decididamente nunca se pudo dar.

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