Editoriales | abusos | actividades | argentinos

¿Qué van a decir ahora? 

Formosa, otra vez Formosa, otra vez Gildo Insfrán, otra vez el territorio de los silencios imperdonables, de los hechos democráticamente inaceptables, políticamente indefendibles y cívicamente intolerables, poniéndonos en la tribuna internacional por lo que jamás debió haber sucedido, por lo que, como Nación, jamás debimos haber permitido. No era necesario el señalamiento de ningún organismo internacional para saber que lo que allí ocurrió y ocurre es inadmisible.

Los informes de Human Rights Watch y de la Universidad Johns Hopkins le dicen al mundo lo que conocíamos, pero, sobre todo, dan cuenta de lo que dejamos que ocurriera. Los duros reportes concluyen que en esa provincia hubo medidas “abusivas e insalubres”, que más de 24 mil personas permanecieron confinadas en lugares donde permanecieron “hacinadas” y sin una atención sanitaria adecuada. También lanzan críticas a la Secretaría de Derechos Humanos. Un papelón, una aberración, una vergüenza evitable e improcedente.

Los videos y los testimonios desde que comenzó la pandemia mostrando el calvario de los formoseños en pos de cuidar la vida, dejaban al desnudo los hechos con claridad irrefutable, todo estaba a la vista. Eximían cualquier comentario, cualquier explicación oficial del eterno e imperturbable Gildo y su entorno, sin embargo, no hubo evidencia que fuera suficiente para detener los abusos.

¿Qué van a decir ahora los que callaron, los que dejaron hacer? ¿Van a tratar de descalificar a una organización no gubernamental dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos como Human Rights Watch, con sede en las principales ciudades del mundo? ¿Van a tratar de desautorizar la palabra de una institución académica como la Universidad Johns Hopkins, referencia mundial durante la pandemia? ¿Van a tratar de invalidar lo que dicen?

El tenor de ambos análisis es grave, ambas entidades corroboraron que miles de personas fueron obligadas a permanecer confinadas en circunstancias que, en muchos casos, “podrían considerarse detenciones arbitrarias”. También refieren que la intervención del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, no fue exhaustiva ni priorizó “documentar las violaciones de derechos humanos” durante las protestas que culminaron en represión y detenciones”.

Human Rights Watch cuestionó que el gobierno formoseño haya “restringido el trabajo de la prensa independientepara cubrir la situación en a provincia” dice que “habría empleado excesivamente la fuerza contra quienes protestaban por las medidas relacionadas con el Covid-19 y que, durante meses limitaron severamente la posibilidad de la población de la ciudad de Clorinda de trasladarse y acceder a atención médica”.

También manifiesta que Formosa mantuvo a personas recluidas con resultados positivos de Covid, junto a otras que contaban con resultados negativos o que seguían esperando los resultados de sus exámenes. Que mezclaban a las personas que compartían habitaciones y espacios comunes, sin tomar en cuenta su edad, género, estado de salud y otros factores de riesgo. Un desastre, un desastre gravísimo, porque hablamos de la salud y de la vida y la muerte de miles y miles de argentinos.

Kathleen Page, médica y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins dijo que “los centros insalubres y hacinados como los de Formosa pueden propagar la transmisión del coronavirus, menoscabar derechos humanos básicos y debilitar la confianza en las autoridades de salud pública, lo cual resulta crítico para una respuesta adecuada al Covid-19”.

¿Qué va a decir ahora Pietragalla? El titular del área que debe planificar, coordinar y supervisar la ejecución de las actividades de formación y fortalecimiento institucional en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario tanto en el ámbito estatal como en lo atinente a la sociedad civil, fue a Formosa, estuvo ahí, se reunió con Insfrán y luego condenó la ”violencia ejercida por integrantes de la policía” y apuntó a la “campaña de desprestigio llevada adelante por los medios hegemónicos”, pero no vio todo lo que tenía que ver.

¿Qué van a decir ahora, que la emergencia sanitaria invalida la Constitución, los valores democráticos y el apego a las normas? No era necesario el señalamiento de ningún organismo internacional para saber que lo que allí ocurrió y ocurre es inadmisible, pero a todo lo que sabíamos ahora se suman los informes de dos organismos internacionales intachables. ¿Ahora sí van a hacer algo o van a seguir haciendo la vista gorda?

Dejá tu comentario