JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
Compartir
Twittear
 

Y fuimos al Fondo; ¿esperábamos algo distinto?

Mauricio Macri primero; Alberto Fernández después. Nos llevaron a la boca del lobo y las consecuencias eran previsibles: Ajustes rabiosos que pagan la clase media y los que menos tienen. Los de la timba financiera aseguran el futuro de sus descendientes, mientras las grandes empresas presionan con estampidas de precios cuando se anuncia un eventual congelamiento de los mismos para diciembre.

Caer en el Fondo Monetario Internacional es asegurarle la fiesta a unos pocos, lo sabemos de sobra, pero vamos contentos. Unos dicen que no había otra porque se tenía que salir del estancamiento con supuesta destrucción que había dejado la antecesora; los otros excusándose en que hay que honrar las deudas y pagar los 40 mil millones de dólares que supuestamente se fugaron los amigos del poder.

Mientras tanto la mayoría de los argentinos, clase media auténtica, asalariados y los de más abajo ya no tienen más lugar para agujerear el cinto que permita ajustarnos. “En Argentina, las vulnerabilidades internas y la incertidumbre en torno a las políticas, sumadas a un empeoramiento del entorno externo, están agravando las perspectivas”. Así lo advierte el Fondo Monetario Internacional en un documento dado a conocer en la mañana de este último miércoles en Santiago de Chile. Dice Liliana Franco en su habitual columna de ámbito.com.

Mientras esto ocurre el frente gobernante y el opositor debaten mediáticamente si habrá elecciones PASO o no; el oficialismo sigue enfrascado en la interna feroz y en Juntos la precandidata a presidenta dice que lo va a agarrar a trompadas a la mano derecha de Horacio Rodríguez Larreta.

Un país agrietado, con un presidente con poder reducido, con un gabinete inestable y con una oposición preocupada por los puestos electorales, es difícil que encuentre una salida decorosa.

Mientras eso pasa el FMI pide más ajuste para “sostener la estabilidad económica y contener la inflación”. Si hay lectores que creen en esa máxima, la verdad que es admirable. Cada vez que nos agarramos de la mano del Fondo terminamos precisamente en el fondo, viendo como unos pocos disfrutaban de la fiesta.

El documento del organismo internacional de crédito tiene un párrafo temerario, pidiendo: “La adopción de políticas más restrictivas en el marco del programa respaldado por el FMI será fundamental para apuntalar la estabilidad y contener la inflación, que ahora se proyecta que ascenderá a 95 % a finales de 2022”.

En el marco de la añorada estabilidad económica, el ministro de Economía Sergio Massa, anunció un congelamiento de precios por cuatro meses a partir de diciembre y le pidió a las empresas formadoras que acompañaran.

La respuesta fue inmediata. Le mandaron listas de precios a los supermercados con aumentos del 7 al 15 por ciento, y amenazaron con no entregar mercadería a aquellos comercios que no tomen las listas con aumentos, en un claro mensaje de boicot a la medida. La “guerra” la encabezaron Bunge, Molinos Río de la Plata, Porta Hermanos, Papelera del Plata, y Johnson y Johnson.

No son pocos los que hablan que desde hace más de un año la Argentina sufre un golpe económico producto de la debilidad de un gobierno que está condicionado, además de su interna, por el FMI. Como dicen los periodistas especializados en economía, fuimos al Fondo ¿qué esperábamos?
 

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.