JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
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Volvieron los piquetes y el caos

No había mucho que esperar. La ausencia de respuestas a sus continuos reclamos de los últimos meses iban a derivar, nuevamente, en la organización de marchas, cortes y volvería el caos al centro porteño, situación que se trasladó a diversas provincias.

La metodología impuesta en los mecanismos de ir acomodando la economía, planificación que tiene su guía en Sergio Massa, no contempla -por lo menos por ahora- responder positivamente a los pedidos de incremento de los planes sociales.

Varias circunstancias obedecen a esta actitud, que entendemos de ninguna manera es caprichosa o política. Es la real imposibilidad de seguir cargando el costo de la prebenda, que sí tiene origen en lo político, a la masa trabajadora y naturalmente a los sectores productivos y empresarios.

En una interesante e ilustrativa charla periodística, realizada en un conocido programa televisivo, el Ministro de Economía, dijo “nadie hace magia, ni soluciona problemas de esta naturaleza con un ‘chasquido de dedos”. 

Continuó expresando: “debemos ir paso a paso y en cada caso resolver los problemas de fondo, los que concluidos nos permitirá pasar al siguiente. Es una labor de tiempo, yo diría años”.

Hubo otras manifestaciones que son coincidentes con algunas de las muchas evaluaciones que hemos realizado desde esta columna, con las cuales se puede o no coincidir, pero que están asentadas sobre problemáticas que tienen muchos años y que se han dimensionado de una manera, que hoy resulta una labor de reconstrucción de la masa social segmentada, de acuerdo a las disponibilidades económicas que tenga el país.

La resultante no es tan difícil de comprender. El obrar del sistema económico, va demasiado lento para los acuciantes problemas que plantean los grupos integrados a la Unidad Piquetera, organización que conformó, entre otros, el dirigente Belliboni, que cuenta con el apoyo de otros sectores sociales que lo acompañan en los reclamos.

Se alza la figura de Juan Grabois, que en un momento consustanciado con las políticas del gobierno, trató de ponerle paños fríos a estas manifestaciones populares, mientras lograba aportes dinerarios de magnitud para su sector. Ese idilio se terminó y hoy se erige en un, casi violento, opositor al oficialismo -salvando siempre la imagen de su mentora Cristina Fernández de Kirchner-, pero fustigando la figura presidencial y el área económica.

Un combo explosivo, el que se está gestando. No hay fondos, el Banco Central esta prácticamente imposibilitado de resolver ningún problema, no puede habilitarse la ‘maquinita’, dado que ya existe un enorme remanente de circulante sin respaldo y todo este operativo genera más inflación, agudizandose la problemática de los sectores más postergados.

El caos de tránsito en el centro porteño por una nueva movilización de piqueteros es la resultante. Tras el fracaso en las negociaciones, manifestantes de Unidad Piquetera se movilizan nuevamente por el micro y macro centro porteño. La medida se replica en una docena de provincias. Estas noticias están sacudiendo un tejido social que viene muy castigado y soportando postergaciones desde hace varios meses

La amenaza que se cierne sobre varios planes que serían limitados, e inclusive algunos desaparecerían, ha llevado la zozobra a estos grupos marginados, que habiendo perdido la cultura del trabajo no aceptan convenir y ponerse a disposición de los sectores empresarios y pymes, que hoy, sostienen que les esta faltando mano de obra.

El rechazo de los trabajos ofrecidos, por no renunciar a los planes, es un cuello de botella que hasta la fecha ningún gobierno pudo solucionar. De esta manera se genera una antinomia entre empresarios que pretenden empleados blanqueados y ellos que pretenden seguir en ‘negro’. Una combinación que no transita por un camino de arreglo.

Finalmente, y tras varias reuniones, hubo un acuerdo sobre el tema alimentos para comedores populares y la promesa de nuevas reuniones para establecer otras pautas, relacionadas a los planes.

En síntesis, volvimos a lo acostumbrado. Paros de trenes, piquetes, empresas sitiadas por desacuerdos paritarios, un desorden que nos conduce al peor de los estados. Las dificultades prometen ser, aún , más graves, y las soluciones, aunque sean a largo plazo, no llegan. El ‘túnel sigue cerrado’, nuestro futuro también.
 

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