MARTES 18 de Junio de 2024
 
 
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Vayamos hasta donde podamos

Esto de querer andar sin saber si se va a llegar es lo que ha atormentado a muchos. Sin embargo debiéramos ser optimistas y no obedecer tanto a las incertidumbres generalizadas como al instinto que hace ir hacia adelante al ser humano.

Si uno se frenara a cada paso por no confiar en la senda se condenaría quizás a estar sin
ser. La cosa es intentar las cosas y emprender la marcha diciéndonos “Vayamos hasta donde podamos”.
Esta reflexión podría servirnos a los argentinos cuando nos desenvolvemos sin mayores
puntos de referencia, en medio de incógnitas, contradicciones, vacilaciones y perplejidades a que nos llevan la desconfianza y el mal comportamiento de otros argentinos...
¿Acaso la existencia misma no es eso? ¿Quién puede asegurarnos que la noche no nos va
a sorprender a mitad de la marcha dejando truncos nuestros proyectos y esperanzas?
Pero aún ante las enormes dudas sobre lo que nos aguarda vale la pena pretender, emprender, insistir y poner en juego hasta el último brío de voluntad.
¡Cuántas cosas bellas de las que hoy gozamos no existirían si sus precursores hubieran
desistido de sus inspiraciones traviesas o de sus búsquedas fatigosas...!
El poeta Almafuerte nos sugería en su Piu Avanti que “Ten el tesón del clavo enmohecido
que viejo y ruin, vuelve a ser clavo...” y Antonio Machado nos aseguraba que “Caminante,
no hay caminos, se hace camino al andar...”.
Pues recuerdo haber escuchado una anécdota que habría tenido por protagonista a Atahualpa Yupanqui, cuando en Pergamino se acercó a una estación de servicio a cargar
nafta en su antiguo y derruido automóvil:
- ¡Pero don Ata, dicen que le dijo el empleado, con este auto en tan malas condiciones no
va a llegar a ninguna parte...!
A lo que el viejo y querido maestro de la vida le habría respondido sentencioso: Si yo no
voy pa’ llegar... Yo voy pa’ dir nomás...
 

Por Hugo Ferrari - Especial para LA REFORMA
 

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