DOMINGO 02 de Octubre de 2022
 
 
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Una extraña e improductiva reunión

Si algo hemos observado los argentinos en los últimos tiempos es la constante agresividad que se ha establecido entre los diferentes cuadros políticos que integran las estructuras de los distintos poderes del Estado.

Esa animosidad se ha trasladado a la ciudadanía en general y en muchos casos resulta inapropiado y hasta generador de encontronazos fuera de lugar, cuando en las charlas comunes interviene la política.

No es un tema más, que como en todos los órdenes de la vida, puede ser objeto de diferentes enfoques y criterios diferenciados. Hemos sabido de familias que no se hablan, otras donde la condición para reunirse es ‘no hablar de política’, para así, de alguna manera poner en resguardo la convivencia.

Pensar diferente, desde hace varios años, es casi un delito. Por el solo hecho de no compartir una actitud o una medida gubernamental, legislativa, judicial, ya estamos en el bando de los enemigos.

Esa pérdida de confraternizar, entendernos, aceptar al otro, no importa cómo piense, vista o se comporte ante determinados sucesos, nos está aislando y convirtiendo poco menos que en unos ermitaños del pensamiento libre y nos transformamos en ciudadanos, ciudadanas que dejamos de ser sinceros para fingir, con el silencio que aceptamos que el otro piense diferente.

Aquello que debería ser normal, ha pasado a constituir una nueva norma en la forma de vivir en armonía. Dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en hábiles equilibristas, donde desechamos la posibilidad de mantener un intercambio honesto y sincero de aquello que pensamos.

De alguna manera esta introducción viene a cuento para poder ubicarnos y lograr entender la insistencia de algunos sectores de la política para que se concrete una entrevista entre Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner.

Se nos supone preparar el ‘Coliseo Romano’ para que dos gladiadores de la política argentina ‘deliberen’. Pensamientos antagónicos, agresividad manifiesta, actitudes que mostraron una ausencia total de respeto y consideración, son algunos de los aspectos que podemos señalar -hay más- que ponen en duda que esto que procuran tiene una notable ausencia de honestidad y sinceridad. Es solo un ‘jueguito para la tribuna’.

Lo correcto sería que todos los políticos, no importa a qué sectores pertenezcan fueran un ejemplo para la comunidad y realmente cumplieran con los objetivos para los cuales fueron elegidos.

Por eso extraña de sobremanera la insistencia en un encuentro en donde va a estar ausente lo más importante: la sinceridad. El único sentido que tendría es mostrar una farsa, que siga confundiendo a una sociedad que ya está notablemente desorientada, porque no sabe ni alcanza a visualizar la posibilidad de un futuro.

Pensar que Cristina Fernández de Kirchner, reconvertirá su forma de actuar, ver y accionar en política, es estar totalmente confundido. Lo mismo ocurre en el caso del expresidente Mauricio Macri. Ni buenos ni malos, son como son y a esta altura inmodificables en sus conductas y acciones.

Nada nos acerca a la realidad que vivimos. Cada uno de los que se sienten ‘conductores‘ pretenden convencer de sus posturas. Se sigue hablando de las herramientas para alcanzar el poder político y hay poco o nada de contenido en lo que se refiere a planificación, a políticas de Estado que reconvengan una situación de quebranto en comenzar a remontar la cuesta y alcanzar crecimiento.

Vivimos una etapa extraña, difícil, donde están disputándose los lugares del poder, pretendiendo convencer con un relato, que ya nadie cree.

Volvamos a las cosas positivas. Reconozcamos que los fracasos, sirven como una herramienta de aprendizaje, pero que resulta estúpido, intentar volver con las mismas recetas. 

Reconocerlo, sería empezar a crecer y por lo que se puede apreciar, todavía estamos lejos de lograrlo.
 

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